“Adiós a la pobreza en Mixtla de Altamirano”, un esfuerzo de todos para salir adelante
+Continúa la transformación de comunidades rurales
+Los programas productivos agilizan el progreso de miles de familias indígenas de la región
Zona Centro
COMUNICADO - 2013-03-11
Miguel Alemán es una comunidad pequeña pero grande es el esfuerzo y el deseo de trabajar de sus pobladores para salir adelante, y con el programa Adiós a la pobreza en Mixtla de Altamirano, esta transformación social que emprendió el Gobierno del Estado, da esperanza y la oportunidad de comprobar que con dedicación y empeño siempre es posible mejorar.
Tras reconocer los beneficios que les ha brindado el programa, los pobladores de esta localidad agradecieron el apoyo del gobernador Javier Duarte de Ochoa y de la presidenta del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), la señora Karime Macías de Duarte, para salir adelante.
La colonia se encuentra a 20 minutos del municipio de Zongolica, enclavada en la sierra, entre un camino que serpentea en medio del bosque, entre ardillas que corren a la vera de la carretera por el paso de los vehículos.
Con esfuerzo, el motor del pequeño auto cumple su misión; la carga es pesada, las pendientes inclinadas y el camino resbaladizo; la llovizna no se detiene. Los troncos de los árboles comienzan a verse brillantes y húmedos. El paisaje es menos visible, la niebla se apodera de la región.
En total son 41 casas, con igual número de familias que han visto el progreso, a través de un ambicioso programa de transformación integral de las comunidades, que suman 43 en el municipio de Mixtla de Altamirano.
El director de Atención a Grupos Vulnerables del DIF, Julián Rubín Sandoval, explicó que el programa ayuda a las familias a entrar en una ruta de desarrollo a través de acción interinstitucional, de tal manera que puedan avanzar en distintos rubros como el de salud, el social, el productivo y el económico.
Actualmente, las casas de la comunidad son coloridas, con tonos vivos, encendidos y que resaltan sobre el terreno barroso y la vegetación de verdes variados. Las pequeñas viviendas, en su mayoría, están en la falda de una colina enorme y sus propietarios han escarbado escalones en el terreno para facilitar el acceso.
Al entrar en una de las cabañas, resuena la voz de Álvara, una mujer joven, de músculos magros, de textura correosa, pequeña y de voz firme, quien explica el funcionamiento del molino de nixtamal que recientemente le fue entregado para apoyarla y ayudar a la comunidad a procesar el maíz para obtener masa, base de la alimentación.
“Estoy muy agradecida con el gobernador Duarte y a su esposa Karime, y ojalá que nos sigan apoyando como hasta el momento, porque tenemos hijos”, dijo la mujer mientras encendía el molino para mostrar la calidad de la masa obtenida y lo aprendido en su capacitación.
Actualmente, las comunidades realizan proyectos productivos como invernaderos para cultivo de café y para jitomate, así como cría de borregos y de mojarras, y panadería por mencionar algunos.
En medio de la degustación del pan, uno de los encargados de mantener funcionando el invernadero de jitomates agradeció al Gobernador y a su esposa y aseguró que le apuestan al crecimiento de las comunidades. “Hemos trabajado fuera, en México y Baja California Sur, pero es muy cansado, por eso pedimos que nos siga apoyando porque tenemos ganas de trabajar, no queremos estar sentados”.
Es mediodía y mientras en otras regiones el sol está en lo alto, aquí la niebla desciende espesa, y se convierte en una lluvia fina que enseguida humedece todo lo que toca. Ahora inicia el regreso. El mismo camino, la misma ruta.
Bajo el agua, un niño camina para ver a su familia, apenas protegido de la cabeza, solicita subir a un auto para acortar la distancia; se le concede. Atrás quedó el camino. Ahora estira el cuello, ve hacia adelante; la abuela lo espera.