Su pasado corrupto en la Dirección General de Pemex-Refinación, de la que fue titular de 2003 a 2006, durante el gobierno de Vicente Fox, sigue persiguiendo al hoy diputado federal del PAN, Juan Bueno Torio.
La controvertida actuación de Juan Bueno Torio en Pemex-Refinación suma otro expediente a los abundantes que se le abrieron y no sorprende que se le vincule de nuevo en negocios con la familia presidencial del periodo 2000-2006.
Un medio nacional reveló que la actual Secretaría de la Función Pública investiga la posible comisión de ilícitos entre el entonces director de Pemex-Refinación, Juan Bueno Torio, con el hermano del presidente Vicente Fox, Javier Fox Quesada, por operaciones indebidas de triangulación de venta de aceite básico a través de un par de empresas, Adilub y Tekmol, que finalmente lo entregaban a otra, Mexlub, proscrita por resolución judicial.
Mexicana de Lubricantes (Mexlub) es una empresa privada, monopólica en el mercado de fabricación de aceite automotriz en la que Pemex-Refinación participa en forma minoritaria. Beneficiada en mucho tiempo por suministros de Pemex y por la administración fraudulenta y faltas de pago a la paraestatal, le fue cancelado el abasto oficial en medio de numerosos juicios por cantidades multimillonarias. Sin embargo, encontraron amigos de Fox y familiares para saltar el veto. De acuerdo con la investigación del órgano de control de Pemex, las operaciones trianguladas se realizaron a lo largo de las dos administraciones federales y fueron descubiertas en enero de este año, pues las compras de las dos empresas fachadas, que igualaban los niveles que adquiría la marcada por Pemex cayeron a la mitad. Casualmente a partir de que el gobierno de Calderón se arregló con Mexlub y le dio borrón y cuenta nueva.
Está comprobado en las investigaciones que el origen de los contratos de suministro puenteado fueron autorizados por Juan Bueno Torio desde mayo de 2005.
A diferencia de la protección e impunidad de la que gozó en los dos gobiernos panistas, ahora, bajo el régimen del PRI, sin sus amigos y cómplices en el poder, el desenlace de la actual investigación en que se haya envuelto Juan Bueno Torio podría ser distinto.
Historia de impunidad
Presume el político cordobés de honestidad, aunque su mayor medalla ha sido en impunidad. Señalado de corrupción en numerosos casos que alcanzaron relevancia mediática y política, la realidad es que pudo librarla sólo porque se quedó corta la mano de la justicia y le dieron la gracia, reconociéndole la patente de corso.
Las hemerotecas y la memoria pública aun recuerdan sus operaciones de tráfico de influencia en la asignación directa de contratos para la transportación terrestre de combustible a familiares y amigos, una denuncia inicialmente presentada por la asociación de transportistas a las que le rescindió los contratos y posteriormente documentada por una comisión de diputados federales que lo denunciaron ante la Procuraduría General de la República. Salió impune, aunque se documentó que entregó contratos por más de 3 mil millones de pesos a empresas de las que formaban parte su cuñado Juan José Ortiz Ríos, principal accionista de Autotanques de México, casado con su hermana Lorena Bueno Torio; el hermano de su cuñado, Juan José Ortiz Ríos, de Fletera Continental de Líquidos, a su tío Emilio Bueno Cházaro y su flotilla de tráileres, Transportes Chabelo, y a su amigo José Antonio Beltrán de la empresa Combor Transportes.
También se le involucró en un contrato irregular adjudicado a la empresa Saint Martin Construcciones en 2004 para la remediación de los derrames en Nanchital.
Esta empresa cobró por adelantado 450 millones de pesos, de los cuales 300 millones fueron indebidamente pagados, ya que la empresa falsificó la bitácora de recolección de residuos tóxicos. En la investigación figuraron nombres cercanos a Bueno Torio, señalados como gestores e intermediarios en el arreglo de los contratos, su hermano Luis Bueno Torio, su primo Luis Torio Ramos y su amigo José Mata Beltrán, enchufado además en el mantenimiento de ductos de Pemex en Veracruz y Tabasco, y ligado a la empresa PERC, señalada de comercializar combustible de dudosa procedencia, así como a la empresa Gombor, la que le ganó a la paraestatal un pleito arreglado por 160 millones de pesos.
Igualmente fue señalado de beneficiar a otros integrantes de la familia presidencial, a los hijos de Marta Sahagún, esposa del entonces presidente de la república Vicente Fox Quesada. La Auditoría Superior de la Federación denunció ante la Procuraduría General de la República, por una adjudicación directa de un contrato de fletamiento marítimo a la empresa naviera Ocean Mexicana, filial de Oceanográfica, conectada con los Bribriesca, hijos de Marta Sahagún, para la que Bueno Torio autorizó un pago en exceso por más de 50 millones de pesos. Fueron exonerados por la PGR el último día del gobierno de Fox.
Del mismo modo se le involucró con otro contrato irregular de renta de buques a Transportación Marítima Mexicana (TMM) por 1,557 millones de pesos, caso resuelto en el gobierno de Calderón; Juan Bueno Torio, entonces senador del PAN, fue salvado, en cambio la Secretaría de la Función Pública sancionó a 14 servidores públicos, cercanos colaboradores de Juan Bueno Torio, a quienes les imputó un daño patrimonial de casi 6 mil millones de pesos, además de inhabilitarlos hasta por 10 años.
Bajo la lupa
Ahora que el presidente Enrique Peña Nieto intenta una reforma energética, la cual tiene por eje a Pemex y que el actual director de la paraestatal, Emilio Lozoya, reconoce la herencia de corrupción recibida, Mexlub está en la mira de la opinión pública. Si ya estaba bajo escrutinio el perdón que Felipe Calderón concedió a esa empresa en su último año de gobierno y llamó la atención y la inconformidad saber que Mexlub paga a sus altos ejecutivos sueldos de 600 mil pesos al mes, se amplifica su visualización con la investigación de cómo burlaron, con la ayuda del hermano de Fox y Bueno Torio, la supuesta sanción judicial de no venderles la materia prima. Si en verdad se acabaron los intocables (del PAN), Juan Bueno Torio podría ser llamado a cuentas y revisarle por lo que no le ha prescrito de los delitos anteriores.