Al 75 aniversario de la Expropiación Petrolera, la anunciada reforma a Pemex no llegó. Aunque los preparativos para el planteamiento del nuevo esquema de trabajo de la paraestatal ya se han dado, como se sabe, el PRI modificó recientemente en sus documentos básicos, los candados para permitir una mayor inversión privada en su cadena productiva, no habido todavía una propuesta concreta.
El presidente Enrique Peña Nieto en su adelantada celebración del pasado 17, corrimiento de la efeméride para poder acudir a Roma a la misa de ungimiento de nuevo Papa, sólo enunció líneas generales que no dan color del sentido que tendrá la reforma que tantas veces ya ha adelantado. Al menos la adelantada ceremonia oficial en Salamanca sirvió para tranquilizar a la dirigencia del sindicato de Pemex, pues ahí permitió que Carlos Romero Deschamps, el secretario general equiparado en dispendio y corrupción al corporativismo del SNTE –cuya dirigente está en la cárcel–, le llevara los acarreados y las porras.
Quedará para mejor momento definir cómo pretenden hacer de Pemex una empresa más rentable y eficiente, y hacer frente desde la nueva administración a las cargas financieras, al régimen fiscal agobiante por el cual contribuye con el 70 por ciento de sus ingresos al sostenimiento de la economía pública, a sus necesidades de inversión, así como al denunciado excesivo y corrupto contratismo al que no son ajenos ni los grupos de interés ni el mismo sindicato petrolero, que vitoreó, con su complacencia, al mismo Presidente de la República.
En Poza Rica
Por su parte, el gobernador del estado, Javier Duarte, estuvo ayer en Poza Rica para la conmemoración el mero día de la Expropiación Petrolera, donde encabezó el tradicional desfile. Le acompañaron, además del subdirector de Pemex Exploración y Refinación, Antonio Narváez, y el líder de la sección 30 del sindicato petrolero, Sergio Quiroz, el aún alcalde Alfredo Gándara, quien muy probablemente pida licencia en los próximos días para ir como candidato del PRI a diputado por ese distrito.
Por cierto, se ha sabido del creciente malestar de Gándara con su antecesor en el ayuntamiento, el doctor Pablo Anaya, recientemente removido como Secretario de Salud y habilitado como operador del PRI, no en Poza Rica, donde ha andado de entrometido, sino en la zona Veracruz-Boca del Río. Pero la causa del enfado no es política sino jurídica y financiera. Al parecer Anaya heredó a Gándara un juicio perdido contra Pemex, al que no casualmente sirvió laboralmente el médico Anaya, que le ha costado al ayuntamiento más de 20 millones de pesos, un pago infundado, se dice, que deben liquidar por resolución final en juicio de amparo debido a que los abogados de Anaya desatendieron el juicio.
Sefiplan
Sin ínfulas, ni barredora, conocedor del terreno que pisa, con sensibilidad y dinamismo, se incorporó Salvador Manzur como secretario de Finanzas y Planeación.
Se sabe que en reunión con los subsecretarios y mandos superiores de la Sefiplan, nombrados todos por el gobernador como Gabriel Deantes, de Finanzas y Administración; Carlos Aguirre, de Egresos; Jorge Ramírez Tubilla, de Ingresos; y el Tesorero Antonio Tarek Abdalá; les manifestó que ha llegado a sumarse al equipo. Sin embargo, fue claro en precisar que su condición es de liderazgo en los trabajos de conjunto, porque así lo dispuso el mismo mandatario, ya que de no ser así, otro habría sido el designado como titular.
En sus nuevas tareas, con base en un decreto recién aprobado por el gobernador, Manzur se aplicó en la integración de un grupo intersecretarial que coordinará la Secretaría de Finanzas para la formulación de proyectos ejecutivos de inversión pública federal. Se trata de aprovechar la oportunidad para obtener el financiamiento y la ejecución de proyectos federales en Veracruz tan sólo con la presentación de los proyectos técnicos, vertiente que hasta ahora ha sido descuidada.
La llegada de Manzur a la Sefiplan ha reencauzado la coordinación de todas las áreas de la secretaría. De entrada es un secretario que sí pasa lista de presente.
El (IM)popular
Como la Adelita de la política jarocha se presenta el ex gobernador Fidel Herrera. Pasado el asombro que causó su reaparición carnestolenda y no como rey Momo, ni mono, luego de cierta contención declarativa, Fidel reanudó su proyección política. Este fin de semana estuvo en una reunión partidista en la zona de Veracruz-Boca del Río, donde confirmó no sólo su rol de operador político sino también que irá como diputado plurinominal del PRI.
No obstante el aforismo de que alabanza en boca propia es vituperio, Fidel, en otra declaración, sin modestia alguna, menos autocrítica, asegura que «soy quizá uno de los ex gobernadores o políticos mejor evaluados después de dejar una responsabilidad». Dice tener el 78 por ciento de aceptación debido al recuerdo que tiene la gente de la obra que realizó en el estado de Veracruz. ¿Será que lo compararon con los ex gobernadores de Coahuila o Tabasco, Humberto Moreira y Andrés Granier, respectivamente?
De ser cierta esa popularidad que dice, para qué entonces colocarlo como candidato plurinominal, curul garantizada con el voto de sus compañeros; mejor que vaya y que gane ahora directamente una elección. A ver si es cierto que lo quieren y que nadie se acuerda de la deuda pública que dejó en el estado.