+ Como testigos o a través de testimonios de familiares, vecinos del edificio en venta, rememoran
la tragedia ambiental ocurrida el 3 de mayo de 1991
Zona Centro
Laura A. García G / EL MUNDO DE CÓRDOBA - 2013-05-03
Hace 22 años, un estruendo ocasionado por una explosión, causó pánico entre la población, que observaban cómo se expandían a lo largo de la avenida 11 entre calles 21 y 25, las espesas nubes de color azul grisáceo que emanaban del almacén y fábrica de plaguicidas Anaversa, así como el olor penetrante de los químicos de pesticidas y fertilizantes
Ahora la gente intenta olvidar ese episodio. Más de un vecino se queja “no pasó nada”, a pesar de las protesta y señalamientos. Ya no quieren recordar ese “veneno puro” que presuntamente cobró varias vidas, las cuales nunca fueron reconocidas por las autoridades de salud.
Otros que han llegado a vivir en las inmediaciones de lo que fue Agricultura Nacional de Veracruz (Anaversa), como Israel López, manifestó: “Llegué a vivir aquí hace cinco años, sé que aquí hubo algunos problemas, incluso sé de una persona que falleció hace tres años a consecuencia de cáncer ocasionado de la explosión que ocurrió con los químicos, pero confío en Dios, de que nos cuida y no tengo miedo”.
Pero reconoció que “ahora dice ahí el edificio con un letrero que se vende, no sé a ciencia cierta si cuando derriben los muros ese polvo aún sea radioactivo o no; no sabemos que pasará y si ya no hay peligro”.
‘Gracias a Dios, no me pasó nada’
Marcos Avendaño Nolasco, tiene 19 años viviendo en un predio junto al de Anaversa, donde afirma “aquí se da el plátano, limón, aguacate, guayaba. Llegue a vivir aquí entre dos y tres años posteriores a la explosión de Anaversa y no nos ha afectado nada”.
Recordó que hace 22 años, el 3 de mayo, “venía llegando de la escuela, bajé del camión y se escuchó el estruendo; los bomberos llegaron a apagar el fuego con agua y ésta corría de color verde como el anticongelante”.
Dijo: “Vivía por ‘La Estrellita’, el agua que aquí circulaba de color verde cayo al río y lo contaminó, vi lo que sucedió como chamaco que quería saber, enterarme y gracias a Dios no me pasó nada”.
“Ví algunos bomberos que se ahogaban con el humo que se había generado por los químicos, de la escuela sacaban a los niños cargando. La gente estaba muy espantada porla explosión; nos desalojaron a todos, más porque temían que fueran a explotar los tanques que aún se encuentran en el interior del lugar, son nueve algunos chicos y otros de 10 mil litros aproximadamente”, puntualizó.
Víctor Hernández, quien llegó a vivir cerca de este lugar hace 10 años manifestó: “Hay gente enferma; en una fábrica de hielo donde trabajé, una vez explotó el tanque y al estar cerca, me ocasionó una reacción porque sacaba espuma por la boca; pero me atendí de forma inmediata y esto que fue más fuerte generó más problemas”.
Trasciende historia
Andrea Reyes, una pequeña, contó: “Mi abuela Georgina Bazán, quien vivió la explosión me contó que se escuchó como si hubieran lanzado unos cohetes, pero se dieron cuenta que había explotado el lugar de los agroquímicos; ese día hubo una lluvia de ceniza: algo inusual”.
Ayuda de rescate
José Celis expresó: “En ese tiempo pertenecía a un equipo de emergencia que había en San Román; nosotros y otros, rápido sacamos a los niños del kinder en camionetas. Bomberos rápidamente tiró cortinas, había una humareda que iba al norte, se veían nubes de color, verde, gris y azul, y el agua también de color llegó hasta el arroyo que hasta ese día había sido limpio, porque tardó varias semanas en cambiar de color mientras que toda la fauna y flora a su alrededor murieron”.
Tiempo después “igual que a mí, me entere que había gente que le salieron unas bolitas (en la piel) y que en la colonia San Martín mucha gente murió a causa de cáncer que provocó la contaminación; pero nadie indemnizó por los daños y enfermedades ocasionadas”.
Afirmó: “Fue fuerte; en ese momento no dimensionamos el problema, el gas se expandía, la contaminación fue hacia arriba, mientras que por tierra, la espuma corría por las calles, los bomberos no debieron utilizar agua, porque eso hizo más fuerte la contaminación”.
Acudimos a ayudar
José Luis Martínez Angulo, capitán de Bomberos recordó: “El 3 de mayo de 1991 a las 12:45 ocurrió una explosión y la gente llamo para pedir auxilio, acudió todo el personal, unos 27 elementos a cargo de siete oficiales, quienes tras trabajaron por apagar el fuego”.
“Al mando estuvo el capitán Fernando Tress Romero, para atender la explosión de Anaversa, donde había nueve tanques algunos de 200 litros; lo mojábamos para evitar que explotaran”.
La minuta del servicio expresa: “300 intoxicados, de los cuales cinco fueron bomberos, algunos enviados a hospitales para su atención médica”. Conserva recortes de diarios de aquel día en que fueron declaradas las pérdidas económicas en 600 millones de pesos.