Ser policía, una vocación y una gran responsabilidad: Merary Pimentel

+ Con dos carreras universitarias, forma parte de la primera generación del Nuevo Modelo Policial + Las mujeres son aptas para desempeñar cualquier trabajo, por más difícil que sea, dice

Zona Centro

COMUNICADO - 2013-05-07

A sus 28 años de edad, Merary Pimentel Lainez es una joven que con una gran vocación y un alto espíritu de servicio se incorporó a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) para aportar sus habilidades, esfuerzo y conocimientos adquiridos en las aulas universitarias para contribuir en la preservación del orden y la tranquilidad de los veracruzanos.

Es egresada de la primera generación del Nuevo Modelo Policial de la Academia Estatal de Policía, y además de realizar estudios especializados en formación inicial para policía preventivo, también cursó las licenciaturas en Derecho y en Criminología y Criminalística.

Su formación y convicción por el servicio policial le han permitido ser reconocida por su trabajo y capacidad y ser adscrita a la ayudantía del titular de la dependencia; a casi tres años de su ingreso a las filas de la policía, Merary dice estar de acuerdo con su plan de vida, a pesar de que este trabajo y profesión le limitan sus actividades de diversión y recreación personal.

“Tratamos de llevar una vida normal en lo que se puede, así debe ser, pero por cuestiones de servicio no tenemos mucho tiempo libre, el poco que tenemos lo ocupamos en la familia, en estar con ellos o en atender situaciones personales”.

Atrás quedaron las negativas de sus padres a incursionar en alguna corporación de seguridad, hoy la alientan y le reconocen su esfuerzo y dedicación. “Ya no me dicen: ‘No vayas, regrésate’; ahora me dan recomendaciones: ‘Cuídate, échale ganas, te queremos’”.

Recuerda que desde que cursaba el bachillerato tenía la ilusión de ingresar inicialmente a las filas de la Secretaría de Marina-Armada de México, sin embargo, sus padres no se lo permitieron, por considerarlo riesgoso y no apto para una mujer; también tuvo interés en inscribirse y estudiar en la Heroica Escuela Militar y concursar para ingresar a la Policía Federal.

Sus padres le recomendaron cursar una carrera universitaria en su tierra natal, y por ello dejó a un lado sus aspiraciones para cursar las licenciaturas en Derecho y en Criminología y Criminalística, en otra universidad privada de la ciudad de Córdoba. Una vez terminadas ambas carreras universitarias, realizó el Servicio Social en el área jurídica de la Región Séptima de Seguridad Pública.

Ahí “resurgió mi verdadera vocación y lo que realmente quería ser. Entrar ahí me emocionaba, me daba curiosidad, era mi verdadero interés por realizarme”. Durante un año, Merary estuvo en contacto directo con el armamento, observó cómo se equipaban los oficiales de la policía para prestar sus servicios, conoció las radios, los implementos y las acciones que realizan.

“Era tanto mi interés y gusto por estar ahí, que de dos horas diarias que acudía para cumplir con el horario del Servicio Social, me pasaba hasta las 24 horas en la delegación, no me quería ir, me encontraba muy a gusto, ésa era mi vocación”.

Así fue como concluyó su servicio, y meses después pudo realizar su más grande ilusión: ingresó a la SSP a través de la convocatoria para el inicio de un Nuevo Modelo Policial, de una policía acreditada, profesional y con vocación.

“Yo sabía que ahí era mi lugar y ahí debía estar, por lo que presenté mi documentación e hice todos los exámenes y fui apta para ingresar al Curso Básico de Formación Policial, además de las actividades de todas las disciplinas para todo servidor público y policía preventivo”.

Graduada como Oficial de Policía, ha seguido tomando cursos de formación profesional, como lo marcan los nuevos lineamientos de la corporación; comenta que a los policías, como varones, les cuesta entender que una mujer llegue a trabajar en un ámbito que se decía era sólo para hombres. “Nos ven como más débiles, creen que vamos a dar problemas en vez de ayudar”.

Pimentel Lainez admite que, como compañeros de profesión, como policías, las apoyan y nunca las dejan solas; desde la Academia, en los cursos de formación se enfatiza mucho que se tienen que respetar, que son compañeros y que las mujeres tienen un lugar en esa profesión.

El adiestramiento para hombres y mujeres en las filas de la policía es igual; las mujeres corren, nadan, vuelan y todo lo que tengan que desarrollar se hace a la par de los hombres. Incluso “tenemos que ser más fuertes para resistir todas estas pruebas; tenemos que forjar esas fuerzas y habilidades para permanecer y sobresalir”.

En el ámbito policial, son los dormitorios lo único diferente, pues los de las mujeres se encuentran en alas diferentes a los de los hombres, “tenemos nuestros baños para la privacidad que como mujeres requerimos”.

Al hacer un recorrido, un servicio, guardias, hombres y mujeres lo hacen a la par; por la formación que les imparten, nadie discrimina a las mujeres, por el contrario, sus compañeros varones buscan que ellas salgan adelante, que sobresalgan.

Merary tiene compañeras que ya son comandantes y que tienen a su cargo la seguridad de alguna instalación, porque han demostrado que pueden desempeñar el papel que se les imponga.

Sobre los miedos o temores de estar en la corporación y de enfrentar a la delincuencia, admitió que por naturaleza existen, pero que en ese caso aplica una frase que ha asimilado muy bien de su jefe, el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita: “Hay que tener miedo para tener valor y enfrentar lo que sea, lo que venga”.

“Los policías, si vamos a salir de la base, no sabemos si regresaremos; eso es parte del servicio y de la vocación”, pues el trabajo de los policías es así, están para proteger a la población y siempre corren riesgos.

Merary Pimentel todo lo hace con gusto y más cuando tiene el reconocimiento de la gente. “Es bonito ir por la calle y ver que salen los niños y te saluden con un ‘Adiós, amigo, gracias por cuidarme’”.

También recuerda que en un servicio prestado en una comunidad de Cosamaloapan “andábamos en recorrido de vigilancia y las personas, en agradecimiento, nos invitaban a sus casas a tomar café y a comer”.

Dijo que hay personas que “cuando pasamos nos dan su bendición; eso es muy gratificante como ser humano y se convierte en el motorcito que nos impulsa a seguir, a continuar preparándonos para garantizar la paz y la tranquilidad en Veracruz”.

Aseguró que “todo esto y el apoyo y respaldo que han brindado a la corporación el gobernador Javier Duarte de Ochoa y el Secretario de Seguridad Pública, ha logrado que los oficiales seamos mejores seres humanos y como integrantes de la policía de Veracruz”.

Los policías de Veracruz cuentan con instalaciones y tecnología de primera, además de parque vehicular totalmente renovado, alimentación y nutriólogo, canchas deportivas, albercas, un buen salario, un seguro de vida y prestaciones de ley. “Tenemos todo para ser mejores ciudadanos, mejores como personas y, sobre todo, como policías”.

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