El Silva: perfil de un condenado

+ Antes de ser cómplice en el asesinato de la periodista Regina Martínez, Juan Carlos Morales había pisado tres veces la cárcel. Su perfil criminológico lo definía como un delincuente de alta peligrosidad, pero las autoridades lo dejaron libre antes que cumpliera su última condena

Zona Centro

JORGE MORALES / Revista Era - 2013-05-09

"Proviene de un núcleo familiar desintegrado y disfuncional. Sus padres se separaron. No recuerda hace qué tiempo. Su padre fue una persona alcohólica, violenta, con maltrato hacia la madre y hermanos, de forma física y psicológica".

Este es un fragmento del perfil criminológico realizado por las autoridades penitenciarias de Veracruz el 2010 a Juan Carlos Morales Hernández, alias "El Silva", durante el transcurso de su segunda reclusión en el penal de Pacho Viejo de Coatepec.

En aquella ocasión fue sentenciado a cuatro años y un mes de pena por el robo de una motocicleta.

"Su padre se dedicaba al comercio y su madre trabajaba de limpieza en casas. Cuando ésta se iba a trabajar lo dejaba amarrado. Al regresar, su madre lo golpeaba por haberse escapado, por lo que decidió irse a la calle a vivir solo, ya que estaba cansado de los regaños y maltratos", continúa el perfil criminológico.

La primera vez que "El Silva" pisó la cárcel fue del 2003 al 2005. Fue sentenciado por "robo calificado" a un año, nueve meses de prisión. Dos años después regresó a la prisión.

El ahora célebre asesino, así considerado por las autoridades, fue preliberado por las autoridades como parte de un programa de beneficio a reos por delitos menores.

En unos cuantos años, "El Silva" pasó de ser un ex convicto anónimo, de poca monta, hijo de una vida marginal a un notorio personaje ligado por la Procuraduría de Justicia en el Estado (PGJE) al homicidio de la periodista de Proceso, Regina Martínez Pérez, ocurrido en abril de 2012, cómplice de José Adrián Rodríguez Domínguez, "El Jarocho", actualmente prófugo de la justicia.

¿QUÉ MARCÓ LA VIDA DE "EL SILVA"?

De acuerdo a la ficha penitenciaria, desde 2010 Juan Carlos Morales Hernández contaba con un perfil criminológico de "peligro alto", por su agresividad y trastornos por consumo de enervantes. No obstante, fue preliberado.

Cualquier intento de readaptación en sus tres estancias en la cárcel resultó fallido, sin que las autoridades dieran razones.

A los seis años "El Silva" intentó estudiar la primaria, pero sólo por un tiempo. "Nunca le gustó la escuela y sólo les hacía travesuras a sus compañeros". Eso marcó su vida como analfabeta.

A los 16 años tuvo su primera experiencia sexual y se inició en el mundo de las drogas. "Consumió resistol, hasta llegar a la heroína, morfina, marihuana, pastillas, ácidos, alcohol, piedra, etc", como apunta el perfil que lo describe como delincuente.

Para sobrevivir, Juan Carlos Morales Hernández, alias "El Silva", vendía dulces, chicles, cigarros y era ayudante de albañil.

En 2010, durante su segunda reclusión en el penal de Pacho Viejo y cuando tenía 31 años, se le diagnosticó portador de VIH.

La única visita que tuvo en ese período, cada mes, fue la de su madre. Sus hermanos nunca lo visitaron porque "no tenían una buena relación".

"A la fecha no ha tenido ninguna relación sentimental estable", registró el informe y anotó como única afición el futbol.

VIDA SOLITARIA DE ALTA PELIGROSIDAD

Durante su segunda reclusión en el penal de Pacho Viejo, "El Silva" se empleó como integrante del taller de talabartería como bordador de cinturones. Recibía un salario de 70 pesos semanales que ocupaba para sus gastos personales.

No obstante, su estancia penitenciaria fue inestable y plagada de conflictos.

"Durante su permanencia en esta institución se había mantenido al margen de los problemas, pero por su condición problemática el sujeto ha sido segregado en fecha 9 de enero de 2009 y a la fecha continúa en M. T. I. por amenazas a internos, robo de pertenencias y desestabilización, apoyando a grupos de control interno en la desestabilización del orden", dice el documento.

Para entonces, en su perfil, "El Silva" era descrito de la siguiente manera:

"Dentro de sus características de personalidad se encuentra la impulsividad, agresividad, bajo control de impulsos orientado hacia sí mismo. Deseo de ocultamiento, inseguridad, necesidad de apoyo, aislamiento, problemas de virilidad, baja tolerancia a la frustración, con incapacidad para aprender de la experiencia, irresponsable".

Y concluía: "sujeto reincidente que presenta un estado de peligro alto, ya que se supone que su manera de vivir es superficial. Vive de acuerdo a sus emociones, por lo que es adicto, agresivo, violento, no respeta normas ni límites y mucho menos figuras de autoridad".

El Silva "se deja guiar por el momento, tomando lo que está a la mano, sin sentir el mínimo remordimiento por el daño cometido. Es analfabeta, por lo que su actuar habitual es con primitivismo, se dirige a su libre albedrío, siendo intolerante, impulsivo, arrogante, irresponsable, evasivo, hostil, irritable. Es egocéntrico, narcisista, indiferente a la crítica, presenta labilidad cambiando de estado de ánimo en segundos para lograr imponer condiciones".

"Es inadaptado e inestable por lo que no logra mantenerse en ningún lugar ni alejado de los problemas. Los factores que lo mueven a realizar los ilícitos son predisponentes (sic), mentales y psicológicos, derivado de su falta de atención a límites y rebeldía manifiesta, derivado de su desarrollo familiar en donde sufría maltrato, lo que le generó impotencia e inseguridad y sentimientos de frustración que salen a flote en cuanto no logra controlar sus impulsos".

"En combinación con la ingesta de toda clase de sustancias tóxicas que lo hacen dependiente, agresivo y lo estimulan a realizar los delitos como una manera de reto a la sociedad, por su necesidad de reconocimiento".

Todo eso lo sabían las autoridades desde el 2010, dos años antes del asesinato de Regina Martínez, el cual, según dictaminó un juez, fue consumado con la ayuda de "El Silva", liberado aquel año pese a su oscuro historial.

EL ASESINATO

La noche del 27 de abril de 2012 "El Silva" junto con José Adrián Rodríguez Domínguez, alias "El Jarocho", según la versión de la PGJE avalada por un juez, se reunirían con la periodista Regina Martínez en su domicilio, a quien conocían por ser del barrio y en algún momento, ambos la golpearían hasta someterla, asfixiándola con una franela, para después robarle dinero y pertenencias.

Seis meses después, "El "Silva" fue detenido por agentes ministeriales en Colipa, cerca de Vega de Alatorre, mientras trabajaba como armador de juegos para una feria.

Una juez lo sentenció en abril a 38 años de prisión como copartícipe en el robo y homicidio de Regina Martínez. Esta vez quizá no vuelva a saber qué es la libertad.

La historia de "El Jarocho", José Adrián Rodríguez Domínguez y/o Abraham Hernández Domínguez, presunto cómplice en el asesinato de la periodista Regina Martínez, es similar. Fue detenido en junio del 2012 por el robo de un celular en el parque Bicentenario de Xalapa, Veracruz y dejado en libertad, según consta en la investigación ministerial 019/2012/PC.

Él sigue prófugo de la justicia a un año de la muerte de la periodista Regina Martínez.

*Periodista egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana. Lleva más de 10 años ejerciendo el periodismo. Actualmente es integrante de la Comisión Estatal de Atención a Periodistas.

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