+Por Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2013-06-12
El más reciente show del presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, el domingo pasado, si bien confirma su estrategia de fabricación de golpes mediáticos electorales, en particular focalizados en Veracruz, también muestra que se le agotaron las municiones efectivas.
Engolosinados por la atención mediática nacional y el apapacho en el Pacto por México, la intervención política del Gobierno Federal, conseguida por la revelación de las grabaciones del operativo "oro molido" que provocó una oleada de remociones de funcionarios federales y del estado así como la firma de un anexo al pacto para garantizar la imparcialidad y la equidad en las elecciones en curso, andan tirando cohetones que no son más que ruido instantáneo y humo fugaz.
Nada contundente y fácilmente desmentido, evidencia de que se les ha acabado el parque.
Los libretos de la afición son los que embabucaron a Madero recurren a la presentación en diagramas de supuestas triangulaciones, pero son en realidad especulaciones y narrativas que no demuestran que haya habido un desvío de recursos públicos del Gobierno del Estado para apoyar las candidaturas del PRI. El llamado Cemengate, la supuesta distribución efectuada a través de varios proveedores del estado, está armado a partir de contratos y facturas que cualquiera puede bajar de las páginas de transparencia de las secretarías de Protección Civil y de Desarrollo Social; dichos contratos prueban las contratación, pero no el desvío, la asignación para fines electorales. Tan sencillo estaba refutarlo que hasta se encargó del asunto el contralor del estado, El Burro López, mostró oficios del Gobierno del Estado notificando a los proveedores que debido al proceso electoral queda suspendida la entrega de materiales de construcción a partir del 21 de mayo pasado y hasta el 8 de julio, una vez pasadas las elecciones.
APÓCRIFOS
el segundo mecanismo presentado, la triangulación de fondos mediante una asociación de beneficencia, Fidelidad Down, además de ingenuo, es un indicador de que los panistas en su afán sensacionalista están jugando con fuego, pues es muy clara la falsificación de documentos. Los panistas mostraron fotocopias de cheques girados a nombre del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán -uno por 8 millones 700 mil pesos y otro por 3 millones- y de Jorge Carballo Delfín, actual secretario particular del gobernador Javier Duarte, por 800 mil pesos. Aunque los mal pensados no dudarían en la posivilidad del desvío, por principio de cuentas, sería muy tonto que la operación se hiciera con los nombres de los dos políticos, dado que un reporte bancario los dejaría atrapados. Pero lo más importante para el esclarecimiento de este tema es que la persona involucrada, Lizbeth Elisa Azamar Viveros, presidenta de la Fundación Fidelidad Down AC, no sólo negó cualquier relación con el Gobierno del Estado. Señaló que los cheque presentados por Madero fueron robados de la fundación el año pasado por lo cual hizo la denuncia penal correspondiente.
Con la evidencia de los estados de cuenta demostró que de los 4 cheques exhibidos por Madero, dos se refieren a la cuenta de la empresa Shezar Comercial, ninguno de los cuales fue cobrado, y que dicha cuenta está cancelada por el banco por la falta de movimientos. Respecto a los otros dos, correspondientes a la Fundación, mostró que esa cuenta bancaria de enero a la fecha tiene un saldo promedio de 80 mil peos. Insistió en que los cheques fueron robados y "llenados por gente infame", y por además nunca fueron presentados para su cobro. La señora Azamar denunciará a los panistas por la calumnias con fines políticos en que la involucraron y por el uso indebido de documentos que le fueron robados. La falsificación del PAN. En la desesperación del PAN y de su presidente Gustavo Madero por detener la inminente caída electoral, ganar notoriedad y contener la fractura de su partido, les salió el tiro falso por la culata.
ORFIS, FISCALIZACIÓN 2011
El Auditor General del Órgano de Fiscalización Superior del Estado (Orfis), Lorenzo Antonio Portilla, está a la espera de que el Congreso local le remita las cuentas públicas de 2011, lo que se prevé ocurra esta semana. Entrará de lleno el Orfis a la comprobación de la gestión financiera de los numerosos entes fiscalizables, el Gobierno del Estado y sus organismos decentralizados, los poderes Legislativo y Judicial, los órganos autónomos, los 212 ayuntamientos y sus organismos para municipales.
La novedad es que esta revisión le ha tocado completa al auditor Portilla – la anterior la desarrolló en su mayor parte su antecesor, incluyendo la asignación de contratos a los despechos de auditoría- y que corresponde al segundo año de gestión del Gobierno del Estado y los ayuntamientos. Será oportunidad de confirmar su competencia profesional y los méritos por los que fue designado para fiscalizar las cuentas públicas y garantizar la legalidad en la aplicación de recursos.
Paralelamente el Orfis, en una función preventiva, se ha ocupado de preparar a los 212 ayuntamientos para la entrega recepción que deberá darse a fin de año, así como en la implementación de las reglas de la armonización contable, que por cierto se aplazaron hasta el próximo. Además del seguimiento de la determinación de responsabilidades a los servidores públicos de cuatro ayuntamientos que quedaron atorados, bajo presunción de daño patrimonial, pero que interpusieron el recurso de consideración, aún en proceso de resolverse.