Editorial: MARIMACHA DESTROYER

+ Salga a pasear en Xalapa y verá las obras de un hombre en cuerpo de mujer, actuando con barbarie sobre las calles, los puentes, el túnel, y ahora el emblemático Parque Juárez, al que le derrumbó una de sus bardas.

Zona Centro

REDACCIÓN - 2013-06-15

Quién diría que Elizabeth Morales, la alcaldesa de Xalapa, no sólo tuviera problemas de identidad sexual manifestadas en su terquedad por colocar a sus amantes como candidatas a cargos de elección popular, sino que también se terminara coronando como la peor edil que ha tenido la capital veracruzana.

Ya superó en creces las payasadas de Rafael Hernández Villalpando, como aquella de andar tirando la basura en Palacio de Gobierno; o los escándalos de Reynaldo Escobar, quien inundó la capital con cantinas y se le veía briago hasta cuando fue secretario de Gobierno.

No, no se trata de una persona con problemas serios de la mente, ni alcoholismo, sino una lesbiana que en su actuar impone su voluntad en contra del sentido común, así, como la personalidad de lo que conocemos como una marimacha.

Y este papel de querer actuar como hombre (como vulgarmente se dice: con huevos) ha quedado claro cuando actúa de manera torpe. No hay sentido en sus obras, no hay un fundamento para lo que llama "el mejoramiento de la ciudad".

Salga a pasear en Xalapa y verá las obras de un hombre en cuerpo de mujer, actuando con barbarie sobre las calles, los puentes, el túnel, y ahora el emblemático Parque Juárez, al que le derrumbó una de sus bardas.

Ya meterse con el Parque Juárez rebasó todo lo que se refiere a la estupidez. El parque es como una pirámide: intocable, si acaso se le rayará, pintará, plantarán nuevas flores, pero nunca en su estructura había sido tan dañado en ese afán de destruir por construir tan banalmente.

Y la culpa la tiene sólo la "alcalde": no hay más responsables. No somos tontos para que diga que nadie tiene la culpa más que la empresa constructora/destructora, pues todos sabemos que las obras pasan por su autorización.

Y si no sabe lo que está haciendo, pecando de tonta, pues sencillamente merece juicio político por realizar obras en perjuicio de los xalapeños.

Tocar el Parque Juárez ya rayó en una verdadera e imbécil osadía. Si quiere destruir algo, que vaya a un bar de esos gays que acostumbra y golpee a una de sus novias, pero ya, que no siga afectando Xalapa.

Que haga lo quiera, nomás queremos saber quién la protege, que no es ni Carvallo, ni Erick.

Por cierto, a media campaña electoral, ¿qué aporta Elizabeth Morales al PRI?

TEMAS RELACIONADOS:

|