+Por Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2013-06-19
En el pequeño municipio de Coxquihui, ubicado en la sierra de Papantla, con una población de etnia totonaca, de poco más de 15 mil habitantes, las pasiones políticas se desbordaron este lunes por la noche y la sangre ya llegó al río electoral de 2013.
Los grupos políticos enfrentados por el poder municipal, escudados en las siglas del PRI y el PAN, cuyas disputas cerradas han provocado anteriormente la nulidad de las elecciones y su repetición en vías extraordinarias, esta vez no se esperaron al veredicto de la urnas y en la comunidad de La Higuera llegaron a las armas, los golpes y atropellamientos con vehículos, con el saldo de un muerto y dos heridos.
La información del penoso y lamentable incidente que alerta sobre las condiciones de seguridad en este periodo electoral en los municipios rurales de Veracruz, es todavía confusa. Los medios de comunicación recogieron diversas versiones en las que se alternan los actores de la agresión, y más porque las dirigencias estatales de los partidos políticos involucrados en el conflicto emitieron comunicados que se contradicen. Tanto el PRI como el PAN cruzaron acusaciones mutuas en las que responsabilizan a sus rivales de los ataques y que sus militantes fueron las víctimas.
Coincidiendo sólo en la condena de los hechos, en la exigencia de una investigación, y en las garantías de seguridad al proceso y a los candidatos, el PAN refiere la muerte de un simpatizante y varios militantes heridos, entre ellos un tío de su candidato a la alcaldía, acusando de la emboscada al candidato del PRI a la presidencia municipal, Reveriano Pérez Vega –ex alcalde–, y a su hermano, ambos identificados como líderes del famoso grupo de Los Pelones, de recurrente incidencia en hechos políticos violentos en la zona. Por su parte, el PRI señaló a los militantes del PAN como responsables de haber irrumpido en actos de provocación en un mitin de priistas, lo que generó la riña en la que falleció un militante del PRI, José Benito Gaona, y para prueba de que la baja fue de los suyos, exhiben la credencial del difunto que lo acreditó como miembro de su partido.
Después de muerto el militante, sea del PRI o del PAN –los heridos al parecer están fuera de peligro–, las autoridades del estado han tomado el control del municipio. Elementos de la policía estatal se trasladaron al municipio para reforzar la seguridad e impedir nuevos brotes de violencia y la Procuraduría del Estado comisionó a personal de la subprocuraduría de la zona norte para iniciar la investigación ministerial por el homicidio. De acuerdo con su parte oficial, se confirma la muerte de José Benito Gaona Medina a causa de atropellamiento vehicular, sin que se establezca la militancia partidista de la víctima ni la identidad del conductor responsable, pero sí precisa que ocurrió en el marco de una pelea en donde participaron militantes de partidos políticos, mismos que tampoco identifica. Aunque es sabido que eran del PRI y del PAN.
REFLECTORES
Metido Veracruz en los reflectores nacionales en el actual proceso electoral, no se duda de que los hechos de Coxquihui tengan resonancia mediática y que los partidos políticos que compiten por los ayuntamientos y las posiciones al Congreso del Estado traten de sacar raja del enfrentamiento desbordado en el pueblo chico para hacerlo infierno grande. No extrañaría ver a Gustavo Madero, el líder del PAN dividido y a la baja, ir a rasgarse las vestiduras al pueblo y pedir la cabeza rapada de Reveriano El Pelón mayor, o se sale del Pacto por México.
El caso no deja de llamar la atención sobre la tarea ineficaz de los responsables de la «inteligencia del Estado» que no alcanzaron a ubicar a Coxquihui en el mapa de los focos rojos de violencia política en el estado, con todos los antecedentes de lucha encarnizada por el poder municipal. En 2010, la elección municipal, que había ganado el PRI, se anuló, y la extraordinaria en 2011 confirmó el triunfo del PRI por apenas 18 votos. Este botín de la discordia, aparte del valor de la influencia local, vale presupuestalmente unos 45 millones de pesos al año. La alarma sonó para que no haya otros Coxquihuis en este proceso electoral. Para apaciguar el asunto, se esperaría que hubiera avances en la investigación y se sancione a los responsables del crimen, con independencia del partido al que pertenezcan.
BURRO METICHE
No puede contener sus ansías de interponerse en las funciones del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) el contralor del estado, Iván El Burro López, revelador de que no ha podido superar el trauma y complejo que le causó que lo haya superado en posición institucional el auditor Lorenzo Antonio Portilla, quien fue su colaborador y subordinado en la Contraloría. En otra ocasión, pretendió usurpar las funciones del titular del Orfis y quería asumir por su cuenta la revisión de los ayuntamientos, pero fue parado en seco. Esta vez intenta que la fiscalización a las dependencias del Poder Ejecutivo se haga por su intermediación y que la Contraloría actúe como aduana para los intercambios de información contable y los trabajos de los despachos, lo que contraviene las disposiciones de la Ley de Fiscalización, conforme a la cual el órgano autónomo tiene facultades de revisión directa a las dependencias e inclusive la misma contraloría debe ser objeto de comprobación en el uso de recursos. Ha trascendido de una comunicación del Auditor Portilla en el que le recuerda al Contralor los alcances de las facultades de ambos, para que se limite a lo suyo y no ande de entrometido. Hay que ser burro para no entenderlo.
ENCUESTA AMÉRICO
En la guerra de las encuestas electorales, Américo Zúñiga, candidato a la presidencia municipal de Xalapa por la coalición Veracruz para Adelante (PRI- PVEM-Panal), publica hoy la realizada por la empresa Parametría, la misma que efectuó otro registro del 17 al 20 de abril.
De acuerdo con la más reciente medición de preferencias electorales levantada del 12 al 14 de junio, Américo Zúñiga sigue creciendo en la intención de voto de los xalapeños, alcanzó el 39 por ciento (subió 8 puntos), y aventaja ampliamente a los demás competidores. Supera por 22 puntos al segundo lugar, el panista Abel Cuevas, que registro ahora 17 por ciento (subió 8 puntos) y por 28 puntos a Dulce Dauzón, de Movimiento Ciudadano, quien cayó a 11 por ciento (redujo en 2). Los otros candidatos, según Parametría, no pintan.