+Por Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2013-06-24
El paso de la tormenta tropical Barry ocupó durante los últimos días la atención del Gobierno del Estado y de la población afectada por las lluvias, principalmente localizada en la zona central de la entidad, haciendo un paréntesis en la actividad electoral que va acercándose a la fecha de los comicios.
Como está previsto para estas contingencias cíclicas en el estado, se desplegaron los protocolos de protección civil estatal para el rescate y la ayuda a la población damnificada, en los que participaron también elementos del Ejército mexicano. Además, se inauguró la coordinación con el Gobierno Federal y se consiguió la declaratoria de emergencia de la Secretaría de Gobernación para 109 municipios del estado, incluido Xalapa, pero los mayores daños se localizaron en las regiones de la Antigua, Úrsulo Galván, Actopan, Puente Nacional y Paso de Ovejas.
Aún se levantan los censos de afectaciones y la evaluación de los daños, sin embargo, con la declaratoria de emergencia, el Gobierno Federal debe liberar recursos para atender a la población damnificada. Este programa de protección civil implica la dotación además de albergues, alimentos y artículos utilitarios, como cobijas y despensas –y promesas para más adelante de que habrá la reconstrucción que sea necesaria.
Sabido que en el anexo al Pacto por México se dispuso la prohibición de entregas de despensas y utilitarios, ante la emergencia por el temporal tendrán que flexibilizar su interpretación de las cláusulas para preservar la equidad de la competencia, dado que la atención a los afectados no puede esperar hasta después del 7 de julio, a que pasen las elecciones.
Con lo quisquillosos que andan los partidos políticos en el actual proceso electoral, seguramente exigirán no sólo que no se partidice la distribución de bienes a los afectados, sino que querrán adscribir un comité de vigilancia que presencie todos y cada una de los apoyos que se repartan. La desconfianza podría burocratizar la protección civil, pero dicen que la burra no era arisca. Con todo lo que hagan para transparentar la acción institucional, no faltarán los oportunistas que quieran llevar agua del Barry a su molino electoral. Ya se verá de qué lado son.
conferencias de café o desayunos de la unidad
Los dirigentes nacionales de los partidos en competencia parece que sólo conocen el Puerto de Veracruz y su conurbación Boca del Río. La comodidad de la comunicación aérea al Puerto y los atractivos que allí les ofrecen no los hacen ir a otro destino en el estadio para justificar sus gastos de viaje en apoyo a los candidatos a cargos de elección. Por el lado de los priistas, el pasado jueves vino al puerto el coordinador de los diputados federales del PRI, Manlio Fabio Beltrones, y ayer regresó, también al Puerto, el presidente nacional César Camacho. Se duda en que la presencia de esas figuras de la política nacional, apreciados sólo entre su elite partidista, contribuya a atraer votos entre la ciudadanía en favor de los candidatos que dicen venir a apoyar. Sus conferencias de café y sus declaraciones triunfalistas de rigor apenas reúnen a un pequeño grupo de reporteros, pero mantienen a los candidatos en un segundo plano. Más bien los sacan de sus actos de campaña para participar como corte de sus líderes políticos. Los personajes del PRI sirven además para sacar de su bunker y encierro al presidente estatal del PRI, Érick Lagos, quien más que líder estatal parece encargado de la oficina de atención a visitantes distinguidos del PRI. Si no viene Manlio o Camacho, no se le ve en actos de campaña, si las conferencias de café pueden llamarse así.
Replicando el estilo turístico priista, los del PRD mandaron, también al Puerto de Veracruz, al consejero nacional de ese partido, el ex senador Carlos Navarrete. En su cafetero acto de apoyo a sus candidatos a la presidencia municipal y diputados de la zona, Navarrete llevaba en acordeón el nombre de Julio Saldaña, pues no sabía ni quién era el candidato perredista para al ayuntamiento de Veracruz. No vino esta semana ningún dirigente nacional del PAN, su presidente Gustavo Madero fue a Baja California, donde se disputa la gubernatura además del congreso y ayuntamientos. Pero los panistas están demasiado enredados con la pugna en el Senado por el control de los 200 millones de pesos que maneja su bancada y en dirimir cual de los grupos tiene más peso (y más pesos) en el Senado y en el consejo nacional del PAN.
REFORMA A PEMEX
Todavía no hay iniciativa para la reforma a Pemex, pero la polémica ya se abrió y esta semana tenderá a ingresar en la agenda nacional. El viajero presidente Enrique Peña Nieto soltó el tema buscador de inversiones extranjeras en su reciente gira al Reino Unido, donde también presumió del Pacto por México –del que dice ha sacado el 50% de los compromisos (eso dice)– y negó haya una desaceleración económica en México, no obstante todos los indicadores a la baja. En el PAN los dos grupos que se disputan el control del partido –los calderonistas en el Senado y los maderistas– entraron en conflicto por el tema de la reforma de Pemex, pero por ver cuál de los va tener el reconocimiento de Peña Nieto en esta reforma. En cambio, en el PRD, la sola mención de «abrir Pemex a una mayor inversión privada» le tocó las fibras «nacionalistas» a las que son extremadamente sensibles y sus numerosas tribus sacaron las uñas. A la polémica contra la privatización de Pemex –negada por Peña Nieto– entrarán los santones de izquierda Cuauhtémoc Cárdenas, aún en el PRD, el ex jefe de gobierno del DF, Marcelo Ebrard (retó a Peña a un debate) y Andrés Manuel López Obrador, ex líder de ese partido y actual promotor de la creación del propio, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), opositor a toda reforma a Pemex.
Esta semana se esperan movilizaciones de protesta contra la privatización y la apertura de foros de consulta sobre la reforma a Pemex. Está entrando Peña Nieto al camino por el que no pudo pasar Calderón (entonces, el PRI lo frenó, al igual que el PRD). Se avecinan nuevas fracturas al Pacto por México. Y eso que no hay por ahora más que intenciones de reforma a Pemex.