“Lo importante es que todos estamos bien”, coinciden habitantes de Actopan

+Reciben alimento en el albergue instalado por el personal de Seguridad Pública

Zona Centro

COMUNICADO - 2013-06-25

Al entrar a esta comunidad, una de las afectadas por el paso de la tormenta tropical Barry, el lodo ha desaparecido de las calles del pueblo y ahora lucen encaladas, con el fin de evitar la proliferación de bacterias que puedan ocasionar enfermedades a sus habitantes.

Del mismo modo, la gente vuelve a la normalidad, a sus actividades cotidianas, y este será un recuerdo más en la memoria de la población, ya que la zona, por su situación geográfica, sufre los estragos de la madre naturaleza.

Ahora los trabajos de limpieza van cediendo; se procede a la fumigación para no tener criaderos de mosquitos y evitar el dengue. Familias reciben los alimentos preparados por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en el albergue habilitado en el salón ejidal; este martes, el desayuno consistió en chuleta encebollada, frijoles, tortillas y agua de horchata, y para la comida, preparaban mole xiqueño, arroz, tortillas y agua de sabor.

Formados, en completo orden, los comensales reciben su ración; quienes gustan la llevan a sus casas o se sientan en los comedores a platicar un poco. José Francisco Lara Domínguez, de 16 años, dijo que lo más importante después de las inundaciones es que “estamos todos bien”.

Reconoció el apoyo que brinda el Gobierno del Estado a las personas damnificadas, dijo que personal de la SSP lo ayudó a retirar el lodo de su casa y aunque sus electrodomésticos quedaron inservibles. “Dijeron que nos ayudarán a recuperar las cosas que perdimos, por lo que realizan un censo”.

En la entrega de requerimientos básicos casa por casa, Rufina Pérez Trujillo, de 45 años, dijo haber perdido todos sus enseres domésticos con la inundación, por lo que acude a comer al albergue junto con su esposo. “Nos han brindado alimento y colchonetas para dormir”.

Ana Martínez de Rivas, de 78 años, explicó que su familia perdió camas, colchones, estufa, refrigerador, juego de sala y ropa, pero todos están a salvo y continúan unidos.

Mientras don Lorenzo Zárate Granados acudió al albergue a tomar su desayuno. Se dedica a la siembra de la caña de azúcar y, a sus 66 años, recuerda que desde hace 50 años no se habían presentado lluvias tan intensas como las generadas por la tormenta tropical Barry.

En tanto, Dorotea Vázquez Bonfil quien, junto con otras familias, habita unas galeras, señaló que no les pasó nada que lamentar y que han recibido alimentos y colchonetas.

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