Asuntos Públicos: JORNADA ELECTOTAL

+Escrito por Eduardo Coronel Chiu, publicado por Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2013-07-05

La competencia para la renovación de los 212 ayuntamientos y la integración del Congreso local –30 diputados de mayoría y 20 plurinominales– llegó a su fase final, acabaron este miércoles las campañas de proselitismo de los partidos políticos contendientes, aspirantes a presidentes municipales y diputados, y se ha entrado al momento crucial y definitorio: la jornada del próximo domingo en la que los ciudadanos emitirán su voto y la autoridad electoral hará el cómputo de la votación, determinando quienes serán los representantes en los cargos en disputa conforme al sentido de la voluntad mayoritaria.

Todo está dispuesto para el ejercicio democrático de los veracruzanos y esperemos que funcione correctamente y todos los participantes, autoridades electorales y gubernamentales, así como los partidos políticos, candidatos y los ciudadanos se comporten con civilidad y se desarrolle una elección libre y pacífica.

De acuerdo con la numeralia de la elección, hay un padrón de más de 5 millones de potenciales votantes y se integrarán en la entidad a partir de las 8 horas del domingo más de 10 mil casillas en las que los ciudadanos acreditados como funcionarios –presidente, secretario y escrutador– recogerán la votación y, una vez cerrada la casilla a las 6 de la tarde, efectuarán el cómputo y darán a conocer los resultados. Gane quien gane, deberá respetarse la voluntad de los electores, lo que significa que también los que no sean favorecidos por el voto mayoritario tengan la madurez política para aceptar los resultados. No es el fin del mundo, sino sólo la aplicación de las reglas de convivencia democrática para la designación de las autoridades.

Como en toda elección, la autoridad tiene que garantizar el cumplimiento de la ley, especialmente la libertad de todo ciudadano de votar en secreto en las urnas oficiales por el partido y candidato de su preferencia, esta vez, para elegir a los miembros del ayuntamiento y su diputado local. Habrá el operativo de vigilancia y patrullaje de rigor a cargo de Seguridad Pública del Estado y, según se informó, también actuarán de manera coordinada las fuerzas federales, el Ejército, la Marina y la Policía Federal, lo del protocolo, sin que esto signifique la militarización de la jornada electoral. Igualmente, habrá agencias del Ministerio Público del estado y de la Federación (Fepade) abiertas ex-profeso para la presentación de denuncias por motivos electorales y notarios públicos habilitados para dar fe de los hechos que pudieran ser constitutivos de delitos. Y para más, reportan el registro de más de 5 mil ciudadanos acreditados como observadores electorales. Los reflectores estarán en Veracruz y en 13 estados más que celebran elecciones este domingo, serán de las más vigiladas que se recuerden.

El clima previo a la jornada es en general de paz social, y no se corresponde con las exageraciones de riesgo –lo de siempre–, las versiones propaladas con intenciones políticas por algunos de los partidos participantes que pretenderían más que nada preparar los escenarios para la impugnación de sus derrotas. Se repiten los cuadros y sin que se descarten incidentes el día de la elección, los típicos de la conflictividad generada por la competencia y las rivalidades históricas en cada municipio, no se considera que vaya a pasar a mayores. Los índices de participación electoral de Veracruz son bastante elevados, cercanos al 60% del padrón, no obstante que en cada elección hay quienes repiten el cuento de que ahí viene el lobo de la violencia o el nuevo rollo de «la garra del dinosaurio de la restauración autoritaria».

VOTAR O NO VOTAR

En la víspera de la jornada se presenta en una parte de los ciudadanos la reflexión sobre el sentido del voto y qué hacer con él.

El régimen democrático, como forma de gobierno, es sabido, tiene uno de sus principales rasgos formales en el hecho de que las autoridades y la integración del poder público proceden de la voluntad de los ciudadanos libremente manifestada mediante el voto en las elecciones.

El voto individual agregado al de otros ciudadanos conforma la decisión colectiva que otorga la representación a los que alcancen el resultado mayor. Es por ello, el voto, mandato y vínculo entre gobernantes y electores, y las elecciones mecanismo de legitimación racional tanto de la integración del poder público como de su actividad durante el periodo para el que fueron electos.

Mucho se objeta a la democracia formal, y no faltan razones para criticar la brecha que se abre entre lo formal y lo real, especialmente la distancia que se da entre promesas y ofertas de campaña y realidades de actuación, así como la falta de control del ciudadano sobre los representantes una vez que éstos han sido electos autoridades.

El desencanto alienta hoy formas de abstención o de tirar el voto –al emitirlo en favor de candidatos no registrados, lo del gato Morris o Modorris no es nada nuevo, ya se ha votado por Cantinflas y en USA hasta por Mickey Mouse– éstos, como los que por apatía o ignorancia no acuden a votar, serán no más que estadísticas sin influencia en la elección real.

Con todo, las elecciones son una oportunidad de manifestar la opinión individual que se sumará a una voluntad colectiva. El ciclo de las elecciones sirve o debería servir para expresar el sentir de ciudadanos sobre los gobiernos y los partidos.

El punto es que contribuye más votar que no hacerlo, su mensaje es más claro; voto de apoyo a los que su actuación nos parezca eficaz y conforme a nuestros intereses o de confianza en un programa ofrecido; o de rechazo a los que hayan abusado del poder y demostrado su incompetencia y corrupción.

Participemos o no, cuente o no nuestro voto, los que sí voten decidirán la integración de autoridades. No hay democracia perfecta, pero los sistemas no democráticos son peores.

El domingo comenzaremos a saber los resultados de esta elección.

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