La Procuraduría General de la República (PGR) confirmó en abril de este año que no hubo tortura en contra de Jorge Antonio Hernández Silva, en ese entonces inculpado del homicidio de la periodista Regina Martínez, a quien le fue aplicado el Protocolo de Estambul, a petición de la revista Proceso, un mecanismo de carácter internacional cuyos resultados avalados por tres médicos legistas dieron negativo a tortura física y psicológica.
Cabe destacar que la tortura fue uno de los principales argumentos que utilizaron los magistrados del Tribunal Superior de Justicia del Estado para revocar la sentencia condenatoria de Hernández Silva.
Sin embargo, el Dictamen Médico Psicológico para Casos de Posible Tortura de la PGR determinó que no presentaron reacciones psicológicas ni clasificación diagnóstica alguna de las comúnmente identificadas en víctimas sobrevivientes de tortura.
Asimismo, del estudio y análisis de los documentos médicos y la revisión física efectuada se llegó a las siguientes conclusiones:
Primera: en la versión de Jorge Antonio Hernández Silva, no presentó lesiones al exterior de su cuerpo y no es coherente con su alegato relacionado con los hechos investigados.
Segunda: con base en los resultados de la evaluación psicológica, se determinó que no se cubren los criterios necesarios para diagnosticar algún evento de tortura.
Tercera: al momento del examen médico clínico, no se encontró ningún tipo de secuelas, por lo que no se sugiere ningún tipo de cuidados especiales relacionados con el hecho investigado.