+Escrito por Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Veracruz-Xalapa
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2013-08-16
Entra hoy a su fase final el hermético, discrecional y cupular proceso de elección de rector de la Universidad Veracruzana (UV) para el periodo 2013-2017 que desarrolla su Junta de Gobierno, el grupo de 8 –pues se negaron a sustituir una vacante– que tiene el control absoluto y definitivo de la decisión del nombramiento del funcionario ejecutivo de la universidad pública del estado.
Agotado ayer el formalismo de la consulta en las regiones del estado a los grupos académicos y estudiantiles de apoyo a los aspirantes al cargo de rector –sin valor vinculatorio, pues la Junta de Gobierno no está obligada a tomar su decisión sobre esta base, ni siquiera a revelar el sentido en que se pronunciaron los simpatizantes–, este día, conforme al calendario de la convocatoria electiva, se darán a conocer los nombres de aquellos que consideran tendrán la calidad de candidatos a rector. De los 10 aspirantes registrados harán el primer descarte y hoy sabremos cuántos y quiénes pasarán a tener la calidad de candidatos y tendrán la oportunidad de una entrevista personal con los integrantes de la Junta de Gobierno en la que podrán exponer a detalle su proyecto para la Universidad.
La discrecionalidad del proceso –así está su legislación– no obliga a la Junta de Gobierno a justificar o explicar los criterios adoptados para eliminar o seleccionar candidatos finalistas, como tampoco a hacerlo cuando decidan quién será el rector. Por ello para hoy se espera únicamente una lista, que puede ser de dos, tres, o los que sean, en la que todos menos uno van de relleno.
LA MAQUINARIA CARRILLERA
Los factores de poder interno resolverán la elección. La autonomía legal que concedió el autogobierno ha creado camarillas de influencia y de relevo del poder que favorecen al candidato de adentro: Porfirio Carrillo, actual secretario académico, el portador de la estafeta del rector saliente Raúl Arias Lovillo.
El mecanismo, aunque secreto, no tiene misterio. La junta de notables que tiene en sus manos la decisión se ha auto renovado durante el rectorado de Raúl Arias Lovillo –el más largo, de casi 9 años-, y por lo mismo, aunque se den baños de pureza y de pertenencia al impoluto firmamento académico, lo cierto es que varios de ellos, por no decir todos, están enganchados en la red de intereses que emanan del ejercicio del presupuesto universitario, situación fáctica que concede ventajas claras al actual grupo en el poder rectoral.
Las cargadas organizadas en las regiones de la UV a favor de Carrillo –negada la intervención de la rectoría–, además de los sondeos registrados, indican que la Junta jugará a la continuidad y que será electo el representante del poder interno.
DIPLOMA POR PARTICIPACIÓN
La reducción de la influencia externa ha minimizado las posibilidades y expectativas que despertó la reaparición como aspirante del ex rector Víctor Arredondo Álvarez. Éste, como se sabe, primer rector de la autonomía, gozó del mando por 7 años; antecesor de Arias Lovillo, su heredero, que luego se desmarcó para crear su propio grupo de interés en el que no cabe «el regreso al pasado», ni de chas...carrillo. Ausente de la UV durante el periodo de Arias Lovillo, es decir, fuera por 9 años, Arredondo carece de influencia sobre los integrantes de la actual Junta de Gobierno, todos lovillos en busca de refrendos con Carrillo, apostó a su «prestigio» y a sus relaciones en el ámbito de la educación superior que podrían sensibilizar a la minoría decisoria, pero se duda de que haya podido conseguirlos. De poco sirve que cuatro ex rectores lo apoyen, cuando éstos no votan en la elección de rector. Y aún en el recurso de la maleta, los actuales detentadores del poder en la UV tienen para taparlo.
No se duda que por cortesía y formas la Junta de Gobierno hoy incluya a Arredondo, obviamente que irá en la lista el nada tapado Porfirio Carrillo y algunos más.
La democracia, se dice, es incertidumbre, pues no se conoce de antemano el resultado de la votación. Pero nada más lejano de la democracia que la autonomía ficcional de la comunidad universitaria, delegada hoy en un grupo de 8 lovillos con piel de académicos puros, aunque seis de ellos bastan para nombrar al rector. La sorpresa sería que el próximo 28 de agosto la Junta de Gobierno no eligiera al mejor (para sus intereses), Porfirio Carrillo.
BYE BURRO BYE
En cualquier momento se espera la remoción de Iván López como contralor del Estado. Adelantado por el gobernador la semana pasada, sorprendió que no se incluyera el cambio el pasado lunes en el paquete de nombramientos que hubo en las secretarias de despacho del Ejecutivo. Asistió todavía como contralor El Burro al anuncio de los movimientos al gabinete y declaró que no le quitaban el sueño las filtraciones de su cambio –a causa de deslealtad, se rumoró–, no obstante que el gobernador con eufemismo refirió que era debido al «cumplimiento de su ciclo». Hay versiones que hoy se dará el cambio de contralor y que siempre sí llegará Mauricio Audirac, conocido en el medio público por su cuestionada actuación de titular del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) como encubridor, maquillista y operador de redes de despachos de auditoría y de supervisión de obras. Será hoy, mañana o pasado, lo cierto es que en la Contraloría del Estado han estado laborando desde hace días en la preparación de las actas de entrega-recepción. Están listos para entregar la burrada.