+Escrito por Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Veracruz-Xalapa
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2013-08-20
Sin variaciones significativas sobre las proyecciones divulgadas con los primeros datos de los resultados de la elección del 7 de julio relativa a los 30 diputados de mayoría, en los que, como se sabe, la coalición del PRI, PVEM y PANAL ganó en 26 y el PAN en 4, el Consejo General del Instituto Electoral Veracruzano (IEV) resolvió el pasado viernes la asignación de las 20 restantes diputaciones de representación proporcional o plurinominales.
La aplicación de la nueva fórmula de proporcionalidad contenida en la Constitución reformada y en el Código Electoral vigente, mostró que los candados eliminados, como la figura del partido mayoritario que limitaba a 5 los diputados plurinominales que podía asignarse y el nuevo tope de sobre representación fijado en 16%, resultó favorable al partido que alcanzó la mayor votación. Pero, siendo ésta la regla para el reparto de diputados plurinominales, que además fue validada por la Suprema Corte de Justicia al resolver la acción de inconstitucionalidad interpuesta por el PRD y otros partidos, no tienen ahora para dónde hacerse.
El caso es que conforme a las votaciones obtenidas por los partidos políticos en forma individual –ya que la coalición sólo aplica en las diputaciones de mayoría y cesa con este cómputo– y de acuerdo con la fórmula de proporcionalidad, el IEV asignó las 20 plurinominales en la siguiente forma: 8 al PRI con el 38.83% de la votación (1 millón 212 mil 040 votos), 6 al PAN con el 27.48%, (857 mil 683 votos), 2 al PRD el 10.93% (341 mil 348 votos) y una respectivamente al PVEM, al PT, al MC y al AVE, partidos que obtuvieron entre el 6 y el 2.54% de la votación. Aunque obtuvieron más del 2% de la votación y por lo tanto tenían derecho hipotético a participar en el reparto, quedaron fuera, por acapararlas los de mayor votación, tanto el Partido Nueva Alianza como el Cardenista.
El acuerdo del IEV es claro en la aplicación de la fórmula y contiene paso a paso su seguimiento puntual; desglosa la votación estatal emitida, 3 millones 121 mil 223 (descontados votos nulos y de candidatos no registrados) y fija el cociente natural, el producto de dividir la votación estatal emitida entre el número de curules a asignar, en 156 mil 061, y conforme a ello reparte en orden decreciente según la votación de cada partido, en primer término 16 curules, y las otras 4 por el resto mayor, los votos que les quedaban después de la primera vuelta.
Aunque al menos dos de los partidos políticos, el PAN, que dice que según sus cuentas les corresponden 8 y no 6, y el Cardenista, que al menos quiere una para su líder, el primero de su lista, no estuvieron conformes con la asignación que hizo el IEV, no se advierte chanchullo matemático en la distribución de las 20 plurinominales.
Pero habrá que ver el desenlace de las impugnaciones legales, que aún pasarán por dos instancias. La primera en el Tribunal Electoral del Estado y, una vez resuelta ésta, la segunda y definitiva ante la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Ya sabremos si validan las cuentas y el procedimiento del IEV. Por lo pronto, el IEV ya entregó las constancias de diputados plurinominales a los registrados en las listas que resultaron beneficiados, no por su participación, pues no ganaron ninguna elección, sino que llegaron remolcados por la votación de sus compañeros. La dicha de ser diputado plurinominal. Y hasta sin ser del partido que los postuló, como los panistas que se colaron en la lista del PRI, José Ramón (Joserratón) Gutiérrez de Velasco y Rafael El Pájaro García Bringas.
COMPOSICIÓN DEL CONGRESO
De no haber modificación por impugnaciones judiciales, el PRI y sus aliados sumarían en el próximo Congreso que se instalará a principios de noviembre 35 diputados, uno más que la mayoría calificada; suficiente para las decisiones que exigen esta votación e incluso para cambiar la Constitución. De manera individual, por ambos principios, mayoría relativa y representación proporcional, el PRI tendría 27 diputados, el PVEM 5 y el PANAL 3. El PAN apenas 10 en total, el PRD 2, y uno respectivamente el PT, MC y el AVE. Tendrá el PRI sesiones de día de campo los siguientes tres años.
MÁS QUE FRÍO
Invitado por cortesía protocolaria a algunos actos oficiales en que se pretende presentar la unidad de los tres poderes del estado, el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Alberto Sosa, no sabe dónde esconderle la cara al gobernador en las ceremonias. Esto después de su indolencia o mala fe, graves cualquiera de los dos supuestos, de su responsabilidad en el escandaloso caso de la liberación de El Silva, el asesino confeso de la periodista Regina Martínez, exonerado por los magistrados de la séptima sala penal, Edel Álvarez Peña y Andrés Cruz Ibarra.
Tras la colérica reprimenda que recibió telefónicamente cuando se hizo pública la resolución revocatoria de Edel a la sentencia de primera instancia que condenaba a El Silva a 35 años de prisión, Sosa no ha vuelto a ser el mismo. Testigos de la llamada aseguran que perdió el color y hasta se desvaneció, mientras balbuceaba torpemente que no estaba enterado. Y al día siguiente se reportó enfermo, tomándose un puente largo de fin de semana. Sin embargo, su infantil excusa de ignorancia se contradice con las versiones de uno de los dos copartícipes del revés doloso al Ejecutivo, que reveló haber enterado al presidente del Tribunal del escabroso asunto que tenían entre manos. A lo que Sosa habría respondió: «A mí nadie me ha hablado».
Ya no podrá presumir a sus pares de que tiene al gobernador en la bolsa y que cuenta con su apoyo para reelegirse en la presidencia del Tribunal en diciembre próximo.