+Escrito por Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Veracruz-Xalapa
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2013-08-26
El teatro universitario mal montado por la Junta de Gobierno para elegir rector de la UV llega esta semana a sus actos finales.
Sin incertidumbre acerca de cómo se resolverá la intriga simple que presenta la trama, según el guión dramático urdido por el rector saliente, Raúl Arias Lovillo, intitulado La Herencia («De como heredé la rectoría a uno de los míos gracias a mis aliados en la Junta de Gobierno»), los capítulos finales se esperan ausentes de giros inesperados.
Conforme al calendario del proceso, hoy –a menos que la tormenta Leonard se los impida– la controvertida Junta de Gobierno, incompleta por negarse a sustituir a uno de sus miembros que renunció, como estaba obligada por su reglamento, y con otro de ellos, el doctor José Sarukhán, impugnado en la legalidad del cumplimiento de requisitos por ser funcionario de dirección gubernamental, entrevistará personalmente a los cinco aspirantes al cargo de rector: en estricto orden alfabético, que también indica el presunto orden de preferencias de la cooptada junta, comienza con Porfirio Carrillo, el secretario académico, y acabaría con él en la selección final, pero por formalismos incluyen también como actores de soporte a Manlio Fabio Cazarín León, Sara Ladrón de Guevara, Francisco Monfort y Leticia Rodríguez Audirac. Todos ellos tendrán su oportunidad de escenificar la defensa de su programa de trabajo e intentar persuadir a los ya convencidos de su decisión por Carrillo de que cuentan con los atributos para encabezar a la UV para el periodo 2013-2017.
LOS ELECTORES
Los electores de la Junta de Gobierno, todos designados en el periodo del rectorado de Raúl Arias de casi 9 años, y con su mediación, nombrados por el Consejo Universitario, no garantizan un juicio libre de presiones y menos de compromisos. Varios de ellos, es sabido, tienen viejas ligas de amistad y trabajo con el rector saliente, como su compañero de estudios Alberto Olvera, Ricardo Corzo, rehabilitado de la banca por Arias Lovillo, o Rolando Cordera Campos, de afinidad como economista, o el actual presidente en turno de la Junta y «único vocero autorizado», el atmosférico Adalberto Tejeda, o los académicos locales Elena Rustrián Portilla y Carlos Octavio Rivera Blanco. Tampoco se espera imparcialidad de los otros externos, como José Sarukhán, y el recién incorporado Adolfo Martínez Palomo. Cumplieron el procedimiento legal para ser designados, pero el mismo permite el filtro del rector en su nombramiento y su incorporación a los beneficios del presupuesto universitario de manera directa o indirecta, y más por ser sus cargos de carácter honorífico, no obstante el poder que tienen en ciertos momentos, como en la elección de rector, la aprobación de nombramientos al rector o la revisión de cuentas de la UV.
El JUICIO DE IDONEIDAD
Con todo, así está la legislación de la UV, de la que un ex rector, que no Arredondo, sino el jurista Salvador Valencia Carmona, calificó recientemente como una legislación para una institución menor de edad, a la vez que recomendó establecer reglas más equitativas, imparciales y creíbles para elegir rector. Para la próxima.
Por ello, de acuerdo a las reglas actuales y los dados cargados, en lo que sigue después de las entrevistas, los 8 integrantes de la Junta ensayarán en privado el formato de deliberación; la escena del juicio de idoneidad académica entre el «bien de la universidad» y las características de cada candidato, y con al menos 6 votos de ellos, aunque se prevé planchado único, de uniforme unánime, el próximo miércoles 28 producirán el comunicado en el que harán público el nombre del ganador del amañado concurso.
¿CON O SIN PROTESTAS?
La única incógnita indirecta y contextual del proceso será si habrá nuevas protestas en contra de la elección de rector. Aunque en los medios de comunicación se han dado opiniones cuestionando la transparencia y equidad del proceso y de la Junta de Gobierno, apenas el pasado viernes hubo manifestaciones en la calle. Como se informó, un grupo de supuestos estudiantes, cubiertos del rostro con máscaras, bloqueó las instalaciones de la USBI en Xalapa, en protesta contra la permanencia de Sarukhán en la Junta de Gobierno, y exigieron, ilusamente, se repita el proceso de elección de rector. Los enmascarados impidieron que Raúl Arias Lovillo ingresara a ese recinto programado para rendir su último informe de labores y amagaron con nuevas protestas y tomas de instalaciones si no se cumplen sus exigencias. Tanto el rector saliente como el vocero de la Junta descalificaron la manifestación calificándola de seudo universitaria y con móviles políticos ajenos a la universidad, y acusaron de que «quieren desestabilizar a la UV»; un ataque a su «autonomía», es decir, la que goza la minoría en el poder de la UV.
No es difícil identificar el posible origen del enmascarado grupo de choque; sería una reacción al desplante de control de la Junta de Gobierno expresado en la exclusión del ex rector Víctor Arredondo. Muchos estarán de acuerdo en que Arredondo no es objetivamente la persona idónea para retomar el mando en la UV; pero la Junta de Gobierno lo sacó a la mala, es decir, sin una contundente argumentación de las razones jurídicas y fácticas de por qué quedaba fuera. Sabida la rivalidad entre Arredondo y Arias Lovillo y la preferencia de éste por su secretario académico (o en carta B, por la secretaria de la UV, Leticia Rodríguez Audirac), haber sacado a Arredondo de la jugada con discrecionalidad no fundamentada ni motivada refuerza la presunción clara de que la Junta de Gobierno tomó partido en la sucesión.
El rector electo, cuya conocida identidad se divulgará este miércoles, deberá rendir protesta al cargo el próximo domingo 1 de septiembre ante el Consejo Universitario.