Asuntos Públicos: RECTORA PARA LA UV

+Escrito por Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Veracruz-Xalapa

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2013-08-28

Al final hubo sorpresa en la decisión tomada ayer por la Junta de Gobierno de la UV para nombrar rectora para el periodo 2013-2017 a la doctora en Antropología Sara Ladrón de Guevara.

Cuando todo apuntaba a que designarían al secretario académico Porfirio Carrillo, o en plan B a Leticia Rodríguez Audirac, la secretaria de la UV, ambos del equipo del rector saliente Raúl Arias Lovillo, pues se les veía muy enfilados a consumar la imposición, dieron un giro inesperado en favor de la directora del Museo de Antropología de Xalapa y ex secretaria académica de la propia universidad en el periodo 1997-2001.

Sin restarle méritos académicos a la elegida, que obviamente los tiene, la balanza se inclinó a su favor no tanto por un juicio de idoneidad en el vacío, sino condicionado por la crítica externa que había desgastado la credibilidad de los miembros de la Junta de Gobierno. Aunque los 8 integrantes de la junta electora no lo reconocerían públicamente y se escudarían en su posición de académicos puros y la disposición que le confiere la discrecionalidad para decidir, considerando el bien de la universidad y las características de cada candidato, sin tomar en cuenta «presiones de ninguna especie», es claro que se les quemó el tamal y optaron por evitar el incendio.

Ante los reiterados señalamientos de parcialidad y compromisos con el grupo dominante en la UV durante los pasados casi nueve años, habría sido muy burdo que se pronunciaran por Carrillo o Leticia Rodríguez. Advirtieron, al tentarle el agua a los camotes, que no se la iban a acabar y que era demasiado alto el costo de la herencia directa en actos de violencia como los presentados el pasado viernes, cuando manifestantes bloquearon las instalaciones de la USBI e impidieron que ahí rindiera su último informe como rector Raúl Arias Lovillo. Habrían elegido un rector con cuestionamientos de origen y la misma Junta enterraría su precario prestigio, estarían cavando la tumba de la autonomía y de la legitimación de los órganos directivos de la Universidad.

La tendencia a la formación de grupos oligárquicos de las organizaciones –como el constituido en la UV en los previos nueve años– para conservar el manejo de la «autonomía» abrió la puerta a la circulación de élites que permitirá legitimar, al final, el cuestionado proceso. No fue una decisión salomónica, sino una decisión prudente forzada por las circunstancias. Sin duda evitaron un mal mayor al conceder a la UV la oportunidad de renovación de su dirigencia.

LA UNGIDA Y SU PROYECTO

Aunque la rectora elegida, Sara Ladrón de Guevara, se desempeñó como secretaria académica en el primer periodo de rector de Víctor Arredondo (1997-2001), no puede decirse que forme parte del grupo de éste, ya que su trayectoria universitaria tiene un curso propio. Antes ya había sido directora del Museo de Antropología de Xalapa de 1995 a 1997 y luego de dejar la Secretaría Académica regresó a la dirección del Museo en 2005, donde ha permanecido hasta ahora. Es más bien una pieza de Museo y con especialidad en El Tajín y en la Virgen de Guadalupe, de acuerdo a sus numerosas publicaciones sobre estos temas.

Como todos los proyectos para la UV que se presenten en el seno de sus órganos deben remitirse al texto sagrado –un plan general de desarrollo elaborado en 2005 y aprobado por el Consejo Universitario en 2008– las exposiciones presentadas por los candidatos a rector debían enmarcarse en este documento. Por ello, hay escaso margen para acomodar sus visiones personales, salvo puntualizaciones al grupo de «ejes estratégicos y programas generales». Por ello, el sello personal de la próxima rectora tendrá que extraerse un poco de las exposiciones entregadas a la Junta de Gobierno para su evaluación, pero más del ejercicio que haga del rectorado que ahora le ha sido conferido.

En su planteamiento a la Junta, Sara Ladrón de Guevara ofreció, entre otros puntos, utilizar la planeación estratégica y definir metas cuantificables, elevar la calidad y la oferta educativa, extender los cursos en línea, revisar el Modelo de Educación Integral y Flexible (MEIF) en términos cuantitativos y cualitativos, aplicar la reingeniería a las estructuras institucionales, consumar la descentralización presupuestal a las regiones, dotar de espacios limpios y adecuados para el trabajo, planes para el desarrollo académico, atender a estudiantes, una gestión democrática y con transparencia, gestionar la solvencia financiera y la autonomía, capítulos que se observan como de protocolo de investigación. En donde posiblemente haya una visión personal es en el ofrecimiento de analizar ciertos puntos, como el servicio médico, «la conversión del deporte profesional al deporte universitario» (entre líneas la liquidación de los onerosos Halcones), el sorteo anual de la UV y las actividades de los patronatos y las empresas universitarias. También con óptica personal se observa el reconocimiento de que la UV –no obstante sus «grandes» logros– no se ha consolidado en sus funciones sustantivas de creación, difusión y vinculación del conocimiento, la crítica a la concepción «tecnocrática» que impera en la vida académica, así como la admisión de los cuestionamientos de la sociedad a la UV por no cubrir la demanda educativa y el llamado a que la UV recupere y fortalezca la confianza de la sociedad. Y en su visión de reconocer en la figura del rector a un par de los académicos. Sin eufemismos sostiene «debemos transformar la personalidad autoritaria basada en una jerarquía que ha sido característica de los últimos rectorados, por un reconocimiento hacia sus pares».

Curiosamente, en 2001, Raúl Arias Lovillo reemplazó a Sara Ladrón de Guevara como Secretario Académico, sabido que ella ocupó ese cargo bajo el rectorado en su primer periodo de Víctor Arredondo. Doce años después, el reemplazo es inverso y ahora en la titularidad de la rectoría. Habrá que verla en funciones.

TEMAS RELACIONADOS:

|