+ Columna de la señora Karime Macías de Duarte, presidenta del DIF Estatal.
Zona Centro
Sra. Karime Macías de Duarte - 2013-10-10
La intención de esta pequeña columna es compartir un poco lo que sucede cada semana en Casa Veracruz y así poder acercarnos cada día más a las personas.
Por esta casa desfilan temas emocionantes e importantes, retos a la inteligencia y al sentido común, algunos casos frustrantes, personajes sofisticados y cultos, pero sobre todo muchas oportunidades de ayudar, las cuales intentamos cubrir todas.
Sin embargo, hay en este sexenio en Casa Veracruz un ambiente que la distingue. No importa quién llegue a la casa, mis hijos se encargarán de darle un toque de vida familiar, ya sea con mochilas en la puerta de entrada o con la mesa del comedor dispuesta para hacer la tarea, con juegos de beisbol en el jardín o avioncitos de papel que hacen volar por las escaleras. Sin duda son ellos los que nos mantienen a mí y a Javier con los pies en la tierra.
Sabemos, queremos y nos gusta ser una familia veracruzana más. Somos personas ordinarias que por los próximos tres años tenemos un trabajo extra-ordinario. Sin dejar a un lado la gran responsabilidad que significa estar al frente del Gobierno, mantenemos en la medida de lo posible, una vida normal.
Esta semana, por ejemplo, estaba sentada en la sala de Casa Veracruz Jody Williams, mujer galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1997. He leído acerca de ella, admiro su trabajo activista a favor de la prohibición de las minas antipersonales, era la oportunidad perfecta para conocerla, pero justo en ese momento Emilio comenzó con temperatura alta y Carolina estaba emberrinchada por no querer hacer su tarea de matemáticas.
Adiós a conocer a la distinguida invitada.
Les puedo asegurar que paso más tiempo en tenis y jeans, atendiendo temas de trabajo o en ocupaciones de mamá, que en tacones y en eventos de sociedad. Por eso es que todavía no me acostumbro a que me llamen “Señora” o “Doctora”, mucho menos que me hablen de “usted”.
Cada vez que me hablan de manera formal, interrumpo para pedir que por favor me digan Karime. No lo he logrado.
A lo mejor es preciso hacer la petición por escrito y publicarla.
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