+ Columna de EDUARDO CORONEL CHIU, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2013-10-16
Condicionada en su discusión y aprobación por los plazos legales, la polémica reforma Hacendaria planteada por el presidente Enrique Peña Nieto –ya se sabe, nadie quiere pagar más impuestos– entró esta semana al embudo en la Cámara de Diputados.
Rechazada por el PAN y los grupos empresariales que encubriendo sus intereses políticos y económicos la refutan integralmente por considerarla gravosa e inoportuna para las condiciones actuales de la economía, la reforma va avanzando en el Congreso con los acuerdos legislativos entre el PRI y sus aliados naturales –PVEM y PANAL–, y de la mano con el PRD, compañero coyuntural, ganado a través de la incorporación a la iniciativa de «propuestas sociales» y de otras concesiones, entre ellas la exclusión del IVA a alimentos y medicinas y otras más negociadas en el camino.
Ya salieron las menos controvertidas. La Cámara de Diputados aprobó las reformas al Código Fiscal de la Federación y a la Ley Aduanera, incluso, con el aval de algunos diputados del PAN, pero lo más peliagudo apenas viene, principalmente las reformas a la ley del IVA, a la ley del Impuesto sobre la Renta (ISR), así como a la Ley de Derechos. El conjunto, incluyendo la Ley de Ingresos, derivada de la proyección de las anteriores contribuciones y el Decreto de Presupuesto de Egresos, éste de competencia única de la Cámara de Diputados, deberán tenerse a más tardar el próximo domingo. Aunque en sus previsiones optimistas esperan concluirlas este viernes.
A lo largo de más de un mes que lleva la Reforma Hacendaria en la agenda legislativa y nacional, debido al juego de intereses y negociaciones, tan evidente, que hasta quieren regular a los «cabilderos», ha tenido ya varios ajustes. Algunos puntos se han suprimido y otros se han limado, y si bien no se espera unanimidad, seguramente persistirán los inconformes, al parecer ni el PAN ni los grupos empresariales la respaldarán, se va perfilando el paquete que será aprobado.
Pasarán, porque nadie los quiere, la derogación del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), felices los empresarios y también la supresión del Impuesto sobre Depósitos en Efectivo (IDE), felices los empresarios evasores y el comercio informal. Por otro lado, se ha sacado de la iniciativa el cambio del régimen fiscal de Pemex, aplazado hasta que haya reforma energética.
REFORMA AJUSTADA
En cambio, surgen de las negociaciones entre el PRI y el PRD, en un primer momento, eliminar el IVA a colegiaturas y a la compra venta e hipotecas sobre viviendas de interés social (se evalúan rangos para excluir montos superiores), con los que quitaron banderas al PAN y los empresarios en su encendida defensa a las «clases medias», y ayer se conocieron otros acuerdos adicionales. Entre ellos, retirar el IVA a espectáculos públicos, crear un fondo para compensar a estados por la desaparición del Régimen de Pequeños Contribuyentes, y otras concesiones específicas para enganchar al perredismo del DF, como el otorgamiento del fondo de «capitalidad» por afectaciones de marchas y plantones.
Hay otra franja de temas que podrían modificarse o atenuarse y algunos que definitivamente no tendrán cambio, pues si no, de dónde se van a obtener mayores ingresos. Veremos en qué termina la homologación del IVA en la zona fronteriza al 16%, para el que hay propuestas de una «transición», la reconsideración del cambio de régimen a los productores agropecuarios. A los que no se le ve vuelta, pues dejaría la reforma de ser progresiva y gravar a los que más reciben, la aplicación de una tasa incrementada a 32% para los ingresos mayores a 500 mil pesos anuales, gravar con el 10% a dividendos empresariales y a utilidades en la bolsa de valores, así como la desaparición de la consolidación fiscal, de regímenes especiales y la reducción de las deducciones. Las refresqueras, todo indica, van para adentro.
Igualmente, con algunos ajustes, PRI y PRD pasarán la reforma social, uno de los pilares discursivos de los cambios hacendarios; el que busca crear –primero a nivel constitucional y luego en leyes secundarias, la pensión a adultos mayores de 65 años y el seguro de desempleo–; y ya encarrerados, irán por el déficit fiscal para reactivar la economía, con más deuda.
Faltará el paso del paquete económico –exceptuado el Presupuesto de Egresos– a la Cámara de Senadores, donde el PAN, los empresarios y cabilderos tendrán el segundo round de la pelea fiscal. Duelo de discursos que encubren intereses económicos.
EL DELEGADO AGRARIO
Conocido el parentesco y la militancia política de Pedro Yunes Choperena, no sólo primo de Miguel Ángel Yunes Linares –acérrimo rival del gobernador Javier Duarte de Ochoa–, sino su protegido a lo largo de su carrera profesional, no pocos se sorprendieron ayer al enterarse de su nombramiento como delegado federal de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), la reconvertida Secretaría de la Reforma Agraria.
Los precedentes confirman que el principal criterio para designar delegados federales han pasado por la cortesía del gobierno central, responsable formal del nombramiento, de tomar la propuesta del gobernador; con excepción del delegado de la Segob, evidentemente posición de Chong, quien además filtra y palomea al final, todos los demás provienen del gobernador, así ha sido con Knight en la SCT, Iván Hillman en CONAGUA, Tomás Carrillo en Migración, Inocencio Yáñez en Profeco, Mansur en la de Economía, Antonio Benítez Lucho y Jon Rementería en el IMSS, inclusive el efímero Ranulfo Márquez en Sedesol, donde por cierto no termina de llegar Marcelo Montiel.
Por ello, hay dos hipótesis sobre el arribo de Yunes Choperena. La mayoría de sus empleos públicos, si no es que todos, se los debe a su primo Miguel Ángel Yunes Linares. Gracias a él, ocupó dos veces la subdirección de Prestaciones en el IPE, fue asesor del ISSSTE con Benjamín González Ruano y en la gestión de su primo como director fue nombrado gerente regional de las tiendas del ISSSTE, las que sabe son un mal negocio para la institución, pero no para sus administradores. Se sabe que participó en la campaña electoral fallida de su pariente al Gobierno del Estado de 2010 –precisamente contra el actual gobernador–; con todo, la influencia familiar le permitió a Pedro Yunes prorrogar el cargo hasta el fin de la administración panista en noviembre pasado. ¿Es su nombramiento una posición conseguida por el PAN, por su primo Miguel o por su sobrino, el senador Fernando Yunes Márquez? se duda, pues ya perdieron influencia y en el Congreso están contra el presidente.
La otra hipótesis es que lo respaldó el Gobernador al igual que otros que desertaron de las filas de Yunes Linares y renegaron de él cuando ya perdió no sólo la elección de gobernador sino la capacidad para darles empleo. Los precedentes sobran, fue el caso de Enrique Ampudia, ahora ex subsecretario de gobierno, y sus cuadros de ex yunistas, Rogelio Hernández Madrid y Luis Sardiñas, heredados por Ampudia a su salida a Gerardo Buganza, quien se los llevó a la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública, y hasta José Ramón Gutiérrez de Velasco, Joserratón, colocado como diputado plurinominal en la próxima legislatura. En su deslealtad al perro, se les perdonó haber estado en el bando enemigo, donde habrían celebrado la derrota electoral de Javier Duarte. En su cambio de chaqueta no se les revalora, sino que han sido sobrevaluados políticamente. Qué bueno que ganó el PRI, que si no, a los priistas, los del PAN nunca les habrían dado el trato que ahora les conceden a los desertores. No cabe duda que son magnánimos con los enemigos. Para los del PRI, los que contribuyeron a la victoria que hagan fila. Claro, si esta segunda hipótesis es la verdadera.
Aparte de eso, ¿sabe algo Yunes Choperana de desarrollo agrario, territorial y urbano? ¡Vamos, eso no importa!