+ Columna de la Sra. Karime Macías de Duarte, presidenta del DIF Estatal.
Zona Centro
Sra. Karime Macías de Duarte - 2013-10-17
Mi querida Mafalda tenía razón: o nos apuramos a cambiar el mundo o es el mundo el que lo cambia a uno.
Lo digo con la iniciativa de Decreto en la mano que tiene como objetivo reformar el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales para elevar el porcentaje de la cuota de género al Congreso federal al cincuenta por ciento.
Esto significa que por ley, la política estará abierta a todos, ya no está restringida a señores sesentones que llevan toda la vida en estos menesteres y, sin duda, no pertenece a seres de otro planeta. Es una actividad hecha para y por ciudadanos.
Pensar que la política no tiene nada que ver con nosotras, o que no podemos participar en un proceso electoral o bien que todos los políticos son iguales, es una forma de apatía galopante que me preocupa, pues al mismo tiempo y de forma paradójica, el público espectador espera que los políticos resuelvan todos los males de una nación. Quien gana una elección debe, según varios, prevenir desastres naturales, eliminar la delincuencia, resolver el problema financiero, erradicar el hambre y tener las carreteras intactas, de preferencia para antes de la hora de la cena, para no andar con el pendiente.
Elevar la cuota de género al cincuenta por ciento es un primer paso para una política equilibrada. Invitar a más mujeres a participar, a ser conscientes de sus derechos y obligaciones, a integrar los Congresos locales o federal abre posibilidades a la realidad femenina.
Es una oportunidad única para no ser invisibles, para poder contribuir a formar este país, para cambiar las cosas con las que no estamos de acuerdo.
Pero habrá que apurarse chicas, no vaya a cristalizarse el dicho de Mafalda y sea el mundo el que nos cambie y terminemos sentadas en un café maldiciendo a aquellos extraños seres a los que llaman políticos.