Frentes fríos en Veracruz, no detienen producción de cempasúchil
La historia de don Pedro García es el claro ejemplo del trabajo. Él vende sus flores en 40 pesos, pero al llegar al mercado alcanzan un valor de 200 pesos en manojo.
Zona Centro
MILENIO - 2013-10-30
Él las vende a solo 40 pesos el rollo, pero en el mercado los floristas le ganan unos 200 pesos, sin mayor inversión, ni esfuerzo que el conseguir clientela.
Las lluvias y los vientos fuertes del norte de los frentes fríos 7 y 8 acabaron con una cuarta parte de la cosecha. Unos 4 mil pesos de pérdidas, que para un pequeño productor, un agricultor de la tercera edad que sobrevive con su familia de lo que le saca a sus tierras, significa mucho dinero.
Mientras le saca filo a su machete para cortar las últimas flores de cempasúchitl y mano de león o moco de pavo, don Pedro García platica que justo cuando estaba cosechando, el mal tiempo daño parte de la siembra en su pequeña parcela en Rancho del Padre, Medellín de Bravo.
La merma que le significan las “papalota” o flores vacías de cempasúchitl que no son apreciadas en el mercado, se agudizó con el mal tiempo que “pudrió muchas plantas”.
La humilde vivienda ubicada a orillas de la carretera, la conocida como libramiento de Veracruz por Tamaca, por décadas pasó desapercibida. Una casa más, a 200 metros de la carpeta asfáltica.
Sin embargo, desde hace tres años no pasa más desapercibida. Desde lo lejos se observan las flores rojas y amarillas propias de la temporada y tradicionales por el Día de Muertos.
Hace tres semanas, más de media hectárea de estas plantas alegraban la vista a quienes transitan por esa carretera.
Hoy ya solo quedan unas cuantas flores que no llegarán al Día de Muertos, pues solo le queda unas cuantas horas para ser entregada para su venta en los mercados de Veracruz.
El campesino las siembra, las corta y entrega personalmente al comerciante. La piel curtida por el sol y el trabajo del campo mantiene a don Pedro fuerte, con una habilidad mental y física envidiable.
En solo minutos hace cuentas, calcula gastos, cantidades y medidas, sin usar ni los dedos, menos una calculadora. No las necesita. Aunque apenas y fue a la escuela, aprendió en la vida lo necesario para sostener a su familia de lo que le proporciona la tierra.
Como él, narra que hay varios vecinos en la misma comunidad que han encontrado en la siembra de flores de muertos una opción de ingreso económico, adicional a los productos alimenticios comunes.
Hijas, esposa y nietos del campesino ayudan en la tarea que inicia al amanecer y termina al caer el sol.
“Muchos se quejan de que no hay trabajo y sí, en verdad trabajar en el campo es pesado y no se gana mucho, no hay apoyos, pero hay que hacerlo, buscar alternativas para sacarle a las tierritas un poquito más”, comenta mientras se aleja cuchillo y machete en mano acompañado de su nieto, para cortar y recolectar las últimas flores de muertos del año.
La siembra de flores de muertos en Veracruz no es común, pues el clima cálido y los excesos de lluvia en época de cosecha no ayudan; de hecho la mayor parte de la que se vende viene de Puebla y Tlaxcala.
Poco a poco el cultivo de estas plantas se extiende en Medellín de Bravo, municipio conurbado al puerto de Veracruz cuya población se dedica principalmente a la agricultura y la ganadería.