Asuntos Públicos: PODER JUDICIAL: MINI PLENO ELECTOR
+ Columna de EDUARDO CORONEL CHIU, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2013-11-12
Pese a la posibilidad considerada de que la Legislatura entrante apresurara la aprobación en segundo periodo de la reforma constitucional en materia judicial, que abriría la participación a los 30 magistrados integrantes del Tribunal Superior de Justicia para elegir a su presidente, todo indica que no será así, y que la inminente elección, prevista para la primera semana de diciembre, se hará conforme a las reglas vigentes, es decir, en el pleno electivo, formado únicamente por los presidentes de las 8 salas, el llamado «mini pleno».
Criticada incluso por los mismos magistrados excluidos del voto electivo y por ello propuesta su modificación en la reforma constitucional mencionada, esta forma oligárquica, de camarillas, para designar cada tres años al presidente del Tribunal Superior de Justicia que a la vez preside el Consejo de la Judicatura y por tanto controla los recursos presupuestales de ese poder, además de la asignación de cargos y promociones, regirá, sin embargo, la próxima sucesión.
Este mecanismo de designación, que proviene de la reforma constitucional del año 2000, efectuada en el gobierno de Miguel Alemán, que a la vez limitó el periodo de nombramiento de magistrados a 10 años no prorrogables –salvo con chicanadas como las del magistrado Ricardo Murga–, inició una etapa en la que el Gobernador del Estado dejó de tener una injerencia directa y de facto en el control de la Presidencia del Tribunal y en el manejo de la elección interna.
El retiro institucional del gobernador, como en la Junta de Gobierno de la UV que designa al rector, donde igualmente con la autonomía abdicó del control, el poder electivo se trasladó en el Poder Judicial a las 8 presidencias de sala, cuyo voto se negocia entre ellos.
Está ya muy remoto el tiempo en que el último gobernador, Patricio Chirinos Calero (1992-1998) impuso presidente del Tribunal. Como se recuerda, al inicio de su gobierno hizo magistrado a Julio Patiño Rodríguez y enseguida lo nombraron presidente del Tribunal Superior y cada año –así era la regla– lo renovaron 5 veces más, hasta el fin de ese sexenio. Desde entonces los magistrados han jugado por su cuenta y en ningún caso los gobernadores pudieron o quisieron maniobrar para inclinar la balanza. Han sido presidentes, sin el padrinazgo y línea del gobernador, sino por manejo de su grilla doméstica, por acuerdos de beneficios, preservación o expectativas de cotos de influencia: en el gobierno de Alemán, Raúl Aguilar Maraboto (1998-2001) y Miguel Gastón Manzanilla (2001-2004); en el de Fidel Herrera Beltrán, René Poblete Dolores (2004-2007) y Reynaldo Madruga Picazo (2007-2010) y durante el gobierno de Javier Duarte, Alberto Sosa Hernández, cuyo periodo está por concluir.
LOS ELECTORES Y LOS CANDIDATOS
Para efectos de la elección, únicamente votan los presidentes de las 8 salas –cuatro penales, tres civiles y la constitucional– quedando excluido de voto y de proponerse por sí mismo el saliente presidente del Tribunal. Los ocho integrantes designan a uno de ellos como presidente de debates, quien en caso de empate tiene voto de calidad.
Los votantes de esta ocasión, además de proponentes de candidaturas, son, por orden de sala, los siguientes magistrados: Sara Hilda Beltrán, Primera Sala, Penal; Alejandro Hernández Viveros, Segunda Sala, Civil; Julio Patiño Rodríguez, quien se sabe está incapacitado y la preside Fernando Guzmán Calvo, Tercera Sala, Penal; Miguel Gastón Manzanilla, Cuarta Sala, Civil; Víctor Manuel César Rincón, Quinta Sala, Penal; Yolanda Cecilia Castañeda; Sexta Sala, Civil; Andrés Cruz Ibarra, Séptima Sala, Penal; y Benjamín Garcimarrero, Sala Constitucional.
Es público el autodestape hecho reiteradamente por la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda, de quien no se sabe si pudiera tener otro voto aparte del propio, y también la pretensión de reelegirse de Alberto Sosa Hernández; ha sido evidente su campaña al interior, maniobrando para colocar a magistrados afines en alguna de las presidencias de las salas que votarán –por ejemplo, se sabe que excluyó a Reynaldo Madruga de la presidencia de la Sala Constitucional para colocar a Garcimarrero, así que al menos tiene seguro que éste lo propondrá como candidato. Es posible que también busque la postulación el magistrado Alejandro Hernández Viveros con el apoyo de algunos presidentes de sala; y de los externos, de los que no tienen juego directo, se le ve activo al magistrado Fluvio Vista, pero es dudoso que alguno del cónclave lo proponga.
En su momento, pretendieron reelegirse Miguel Gastón Manzanilla y Reynaldo Madruga, y se les cayó en la votación, como ahora lo intentará Alberto Sosa. El resultado dependerá de la decisión, no del Gobernador, que además ha expresado, como en el caso de la UV, que no se meterá y no tiene candidato, sino de los 8 presidentes de las salas, el mentado «mini pleno».
Según los tiempos acostumbrados, el momento de abrirse y cerrar campaña con los integrantes del mini pleno es apenas pasado el informe del presidente del Tribunal, que será el próximo sábado. Las dos últimas semanas son claves para sus amarres internos. En la primera semana de diciembre se verá cómo la camarilla judicial designa a su presidente para los próximos tres años. Los otros 22 magistrados serán otra vez, como los ciudadanos justiciables, simples mirones.