“Aquí hacemos las cosas bien a la primera”, con esta frase nos recibieron en Celanese hace unos 20 años a mí y a mi grupo de secundaria en una visita escolar, es más, la tenían escrita en una pared enorme a la entrada del complejo si mal no recuerdo.
La frase me impactó desde entonces. Encierra una filosofía de vida y de trabajo y si me apuran, un sistema de valores que orbita alrededor del imperativo de ser bien hecho.
Implica cuidar detalles, ir al fondo de los temas, ser eficiente y en ocasiones aplicar la teoría del mal menor. Conlleva muchas horas de trabajo y muy pocas horas de sueño (en la acción de Gobierno son tantos los temas urgentes y prioritarios que el descanso se convierte en un bien muy preciado por su escasez.)
Hacer las cosas bien supone un compromiso consigo mismo, es una actitud permanente, es comer con buenos modales cuando nadie te está viendo, limpiar por donde no ve la suegra, es tener la casa en orden.
Ésa es la actitud que nos mueve a Javier y a mí, hacer bien lo que nos corresponde. La razón es simple, nos tomamos muy en serio nuestras acciones pues sabemos que impactan de manera directa a nuestra familia y a miles de familias veracruzanas.
El filósofo francés, Jean Paul Sartre, dijo que “todos estamos condenados a la libertad”, refiriéndose a que nadie escapa a las consecuencias de sus actos, todos estamos rindiéndole cuentas a nuestras acciones y decisiones pasadas.
Este viernes 15 rinde cuentas el Gobernador a los veracruzanos. En estos 3 años de gobierno han habido resultados y avances que responden a la máxima que le decimos a nuestros hijos y a nuestro equipo: Hay una sola forma de hacer las cosas… bien.