Asuntos Públicos: MENSAJE DEL III INFORME DE GOBIERNO

+ Columna de EDUARDO CORONEL CHIU, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2013-11-19

Mucho ha dado de qué hablar el Tercer Informe del Gobernador Javier Duarte, no tanto el documento entregado al Congreso el pasado viernes, como su mensaje expresado por la noche del mismo día ante sus invitados en la fortaleza de San Juan de Ulúa en el Puerto de Veracruz.

El informe anual del gobernador es evidentemente un acto político de múltiples significados que acepta diversas interpretaciones, según la óptica y posicionamiento ideológico político. Desde el punto de vista formal es una obligación constitucional del Poder Ejecutivo, un acto de rendición de cuentas al Congreso, y por su mediación representativa a la sociedad, del estado que guarda la administración del estado. Es también una escenificación del poder, una ceremonia y rito de la clase política en torno al jefe en turno. El discurso que acompaña al informe técnico de cifras y datos, sin duda un acto político, por medio del lenguaje, sirve de instrumento a los fines del actor; aprovecha el Gobernador para dirigir un mensaje a los distintos segmentos de destinatarios; no sólo reseña o destaca las acciones realizadas, su contexto y resultados, sino que introduce el juicio personal de su gestión, justifica sus decisiones, afirman de su política y liderazgo con proyección a los tiempos venideros.
Por eso tiene gran resonancia el reciente mensaje del gobernador Duarte a la clase política nacional y estatal. Aunque se trataba de un informe anual, no lo limitó a ese lapso, sino que, a la mitad del camino, a tres años de haber asumido el cargo, se centró en un balance de su administración y del horizonte abierto para el resto de su mandato. Estructurado en dos ejes, cómo recibió el estado y la administración, dónde percibe que estamos y el anuncio de lo que cree que viene.

Nuevo deslinde

Para la mayoría de la audiencia atenta, lectora entre líneas, quedó más que claro, ante tanta reiteración del punto, el nuevo deslinde con su antecesor Fidel Herrera Beltrán –obvio ausente en la ceremonia– lo que desató nuevas conjeturas acerca de los motivos, sin duda políticos, más que personales, para marcar una vez más la distancia.

Sobran las frases para ilustrar el tema: “La realidad de hoy es muy distinta de la que vio nacer este gobierno. Hoy Veracruz es otro”; “Hace tres años nos enfrentábamos con grandes carencias e insuficiencias que nos obligaban a preguntarnos cómo un estado con tanta riqueza podía tener tan bajas expectativas”. “Veracruz estaba inmerso en una situación económica complicada, políticamente confrontada y con un grave problema de inseguridad. Había incertidumbre y gran preocupación”. “Empezamos poniendo al día al gobierno y las políticas públicas, modernizamos los procesos y acciones y actuamos con responsabilidad en el ejercicio público. Actuamos con firmeza ante una fuerte desaceleración económica y ante decisiones que eran frecuentemente cortas y deficientes en alcances”. “Mi gobierno ha sido cercano, medido por los avances y exento de demagogia y simulaciones”; “me comprometí a encabezar una profunda transformación de la administración pública, sustentada en el ejercicio responsable, ordenado, transparente, firme y eficaz de gobierno. Éste es un gobierno que ve hacia delante, ¡un gobierno que no está cercado por el pasado!” Para qué abundar en lo obvio.

Resultados y proyección

El contraste con el hoyo negro es el presente. Entre lo más destacado, la economía, el desarrollo social y la seguridad pública. Combinando historias personales de éxito de veracruzanos de a pie con los grandes empresarios, Duarte expuso las cifras del crecimiento económico, la creación de empleos y nuevas empresas, los imponentes montos de la inversión privada, “la más grande de la historia”, preferentemente extranjera. La reducción de la pobreza extrema, igualmente ilustrada con casos y regiones, acreditada por los datos del Coneval, que demuestran la eficacia del Programa Adelante; y por supuesto la drástica disminución de los niveles de violencia en la entidad, procedente de la delincuencia organizada, todavía preocupantes hace dos años y ahora reconocida por el mismo Gobierno Federal gracias a la coordinación en Veracruz Seguro con la Marina Armada de México y el Ejército. La estrategia retórica de la comparación de indicadores económicos, sociales y de seguridad permitió a Duarte presentar un cuadro positivo para el convencimiento de la eficacia de sus políticas y de su administración. Encontrada la fórmula y salidos del bache, lo demás es ir para adelante, claro. Los marcadores del discurso del porvenir son “mantener y fortalecer”, “Vamos por la consolidación de los grandes proyectos para Veracruz”, “comienza la etapa de las grandes realizaciones”, con citas de compromisos de inversión en el Sur, la ampliación del puerto de Veracruz y lo que vendría con la reforma energética. No faltó obviamente su pronunciamiento de alianza con el presidente Enrique Peña Nieto y su programa reformista que obviamente el gobernador apoya con todo. Ahora que se realicen las comparecencias de los secretarios de despacho para hacer la glosa, que empiezan mañana en el Congreso –con el titular de la Sefiplan– y que se desarrollarán en las próximas semanas, hasta el 10 de diciembre, habrá ocasión de entrar al detalle de cada uno de los capítulos del Tercer Informe, confrontar y evaluar los datos y cuestionar sobre los temas pendientes. Mientras tanto, al tercer año de gobierno, Javier Duarte de Ochoa, en absoluto control partidista del Congreso, los principales ayuntamientos por entrar de su lado, y cobijado por el gobierno priista de la República, Javier Duarte de Ochoa está en los cuernos de la luna; en plenitud del pinche poder, diría el clásico en el ostracismo.

Plantón y no intervención

Como novia de rancho –de allá por Lerdo de Tejada–, se quedó el sábado pasado el magistrado Alberto Sosa, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado en su tercer y último informe del periodo para el que fue electo. Lo plantó el Gobernador.

Tanto les había presumido a sus colegas magistrados de que tenía al gobernador en la bolsa –lo mismo que su aval para la reelección–, y que le acompañaría a todos los actos de la semana pasada como espaldarazo simbólico, incluido su informe de este sábado, que se le vio nervioso y descompuesto, cuando vio llegar con la representación del Ejecutivo al secretario de gobierno, Erick Lagos. Y para más, hubo testigos de que éste se retiraba una vez concluido el Informe, y el magistrado Sosa tuvo que rogarle lo acompañara a la comida, pues ya se iba a otro compromiso.

¡Por el qué dirán!

Por cierto que en su mensaje Sosa quiso presumir de que “el poder judicial está mejor que nunca” y fue mal visto que se haya querido colgar obras realizadas por su antecesor, Reynaldo Madruga, las de Cosamaloapan, en su totalidad, y Veracruz, en su mayor parte; así como las omisiones de logros en infraestructura y recursos de otros presidentes del tribunal.

Prudente plantón del gobernador; evita enviar la señal errónea de injerencia o interés del Ejecutivo en apoyar algún candidato a la presidencia del Tribunal. Golpe al bloff de Sosa. La elección la decidirán los 8 presidentes de sala, el minipleno, en la primera semana de diciembre.

TEMAS RELACIONADOS:

|