+ Columna de EDUARDO CORONEL CHIU, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2013-11-20
Como se había divulgado previamente, tras la decisión de la Junta de Coordinación Política –es decir, el programa del PRI–, en su sesión de ayer el Congreso aprobó el calendario de comparecencias de secretarios de despacho para la glosa del Tercer Informe del gobernador Javier Duarte de Ochoa.
Aunque no les gustó el orden a los del grupo legislativo del PAN, que votaron en contra, empezará hoy la cartelera de la temporada el secretario de Finanzas y Planeación, Fernando Charleston; ésta la querían al final para tener tiempo de revisar los datos y preparar la ofensiva, pero como se irá haciendo costumbre, les dieron madruguete con las finanzas y mayoreo en la decisión, tanto en la Junta de Coordinación Política como en el pleno del Congreso.
Esta semana irán también a la glosa al Congreso el secretario de Salud, Juan Antonio Nemi Dib, el jueves, y el de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez, el viernes; los demás integrantes del gabinete de primer nivel se presentarán en las siguientes semanas, algunos días hasta de dos, y habrá show de cifras sectoriales, defensas de programas y resultados, así como de cuestionamientos hasta el 10 de diciembre, fecha en que caerá el telón.
No hubo cambio de formato y se seguirá el acartonado guión previsto en el reglamento para el gobierno interior del Congreso. La comparecencia de los funcionarios para ampliar, detallar o responder a preguntas de los diputados se hará en el seno de las comisiones del ramo. Protegido por el formato y por la bancada mayoritaria –si es que consiguen hacerlos asistir– el funcionario lleva ventaja. Se le permite iniciar con una exposición del estado de su dependencia hasta por 30 minutos, en los que generalmente se ocupa de repetir el texto y las cifras contenidas en el voluminoso informe; luego hay rondas de preguntas y respuestas en las que los diputados que se registren disponen de 5 minutos para formular su pregunta, mientras que el compareciente no tiene límite de tiempo para responder, con excepción de cuando no hubiera contestado alguna pregunta y se le requiriera hacerlo, en cuyo caso dispondría de no más de 10 minutos; como candado, entre otros, no se permite establecer un diálogo directo entre el compareciente y el diputado. Así que es un debate peculiar que en otras ocasiones ha dejado mucho que desear para esclarecer los temas controvertidos de la administración estatal.
FINANZAS
Con tres meses en el cargo, nombrado como titular de la Sefiplan apenas a mediados de agosto pasado, debuta en comparecencia ante la Comisión Permanente de Hacienda del Estado, Fernando Charleston, diputado federal con licencia. Le toca responder por una gestión compartida entre Tomás Ruiz, que se fue en marzo, el par de meses que fungió Salvador Manzur y el interinato del subsecretario de Egresos, Carlos Aguirre. Charleston no debería tener problemas con los del PAN, la primera minoría de la oposición legislativa, dado que tiene una trayectoria laboral afín en ese partido; es hechura profesional, como se sabe, de Luis Pazos, un economista del ultraderecha, de quien fue cercano colaborador desde Banobras hasta la Condusef, en la era del PAN, así que lleva protección azul adicional.
Con todo, las finanzas del estado son un renglón sometido al escrutinio público y más de la oposición, por lo que no faltarán de alguno de los diputados preguntas incómodas, especialmente el reiterado del monto deuda pública heredada y los pasivos acumulados, en el que Veracruz se cita incluso en el ámbito nacional. Frente a ese tema esperado, igualmente es previsible la respuesta oficial de la reestructuración hecha por la actual administración.
Por lo demás, este año no ha sido muy bueno para la economía y las finanzas públicas nacionales, sabida la desaceleración y la consecuente baja en la recaudación fiscal. Sin embargo, los datos del informe contienen incrementos en los ingresos del orden de 8%; se recibieron 98 mil 165 millones, unos 8 mil más que el año previo. La estructura de los ingresos y el gasto público se mantiene conforme a las tendencias, con variaciones mínimas y relativa mejoría. Persiste la dependencia de ingresos federales, el 84.5% proviene de participaciones, aportaciones y convenios, mientras que los ingresos propios representan el 11.4%. Del mismo modo, el gasto corriente sigue absorbiendo la mayor parte de las asignaciones, 58 mil 700 millones de pesos, y el gasto de capital, inversión pública, infraestructura y otros activos fue de 14 mil 900 millones de pesos.
Por cierto, el pago de deuda pública directa subió de 1,775.4 millones en 2012 a 2 mil 480.5; 705 millones de pesos más, este año; y eso que hubo reestructuración. Que si no.