Las Patronas de Amatlán de los Reyes, un refugio en el camino para migrantes
+La agrupación entrega comida y agua, fruto del trabajo de 15 mujeres y de la coordinación con Gobierno del Estado y otras instituciones
Zona Centro
COMUNICADO - 2013-11-23
A lo lejos, casi imperceptible, se escucha el silbato de un tren, La Bestia se acerca a Amatlán de los Reyes llena de migrantes que se dirigen a los Estados Unidos en busca de una vida mejor, esta es la señal para que las mujeres que integran la agrupación Las Patronas corran cargadas de bolsas con comida y agua para ayudarlos.
Ya está todo preparado, hace tres horas que recibieron una llamada de Tierra Blanca informándoles que el tren había partido; desde ese momento se alistan para asistir a aquellos viajeros que lo necesiten, lanzándoles una bolsa de comida que contiene arroz, frijol, tortillas, pambazos, pan de dulce, pasteles, fruta y, a veces, hasta atún.
Varias botellas de agua se atan con mecates para facilitar su recogida y las entregan aparte; dos mujeres se sitúan en dos carretillas, una delante y otra detrás para que todo el mundo tenga la suya.
Los víveres, que significan un respiro en el largo camino de los migrantes centroamericanos al norte, son fruto de su trabajo y de la coordinación con Gobierno del Estado y otras instituciones que han decidido apoyarlas en su labor humanitaria.
“Al momento tienen la desesperación de agarrar su paquete, pero una vez que lo tienen, nos ven, sonríen y lo agradecen de corazón. En ese momento es cuando dices: Valió la pena el esfuerzo”, explica la coordinadora de Las Patronas, Norma Romero Vázquez.
“Te da mucho gusto cuando se llevan la comida caliente, porque por lo menos tendrán algo que comer. Tratamos de hacerlo todo con mucho amor”.
La operación dura unos minutos, pero 17 años de experiencia han otorgado a estas mujeres la habilidad para cumplir con su labor humanitaria.
Todo empezó, recordó, un día en el que dos de mis hermanas salieron a comprar leche y pan para el desayuno y al regresar unos muchachos extranjeros les pidieron la comida, se veían necesitados así que los ayudaron; a partir de ahí nos organizamos para darles alimentos de los que preparábamos en casa.
Después comenzamos a pedir ayuda en el mercado para poder darles frutas y verduras que nos regalaban en los puestos. Pero todo comenzó a crecer realmente cuando se grabaron los documentales De nadie y Las Patronas, que nos abrieron el paso y dieron a conocer ante el mundo el trabajo que hacíamos, añadió.
Asimismo, señaló que han podido seguir creciendo gracias al apoyo de la administración del gobernador Javier Duarte de Ochoa y de otras organizaciones, que ayudan a estas 15 veracruzanas que trabajan incansables para atender a los migrantes. “Es una labor de equipo”.
Hoy día cuentan con un cuarto para albergar a los migrantes que lo necesiten y otro destinado a los voluntarios. La cocina ha pasado a ser un gran espacio en el que las integrantes de la organización se turnan para preparar las bolsas de ayuda que entregarán a aquellos que han decidido buscar un mejor futuro en el norte.
El arroz y los frijoles para más de cien personas se preparan en dos pequeñas hogueras en el exterior. “Cuando los migrantes llegan en la noche no los dejamos que sigan caminando, les pedimos que se queden aquí, descansen, se duchen y cenen”.
Además de darles albergue, se ofrecen a cuidar aquellos que se lastimaron o tienen alguna enfermedad, fruto de la dureza del trayecto. “Se quedan aquí y nosotros los ayudamos hasta que se curan para poder continuar con su camino”.
Isaac Nájera Romero, se mostró orgulloso de la labor que realizan su mamá, su hermana y todas sus tías, que trabajan incansables en Las Patronas. “No cualquier persona hace esto y más voluntariamente sin pedir nada a cambio, es algo que les nace y yo lo veo como un don. Ellas hacen un bien, ayudan a gente que en verdad lo necesita y, como familiar, al igual que mucha gente, las voy a apoyar por siempre”.
Del otro lado de la vía, vive Cruz Elena González Juárez, una vecina que al principio también colaboró con esta agrupación de mujeres y recuerda como era antes de que ellas empezaran a realizar su labor, cuando los inmigrantes pasaban de largo sin hacer una parada.
Al principio dábamos poco, “ahora, gracias a que estas señoras pidieron ayuda a diferentes instituciones, más personas se ven beneficiadas, porque todo lo que llega a su cocina lo reparten”.
A su vez, Teresa Martínez, que vive en el municipio de Amatlán de los Reyes, considera que la labor de esta agrupación es un apoyo social para los migrantes que viajan en el tren. “Es muy importante la ayuda que otorgan”.