A propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, establecido por la ONU el 25 de noviembre de cada año, yo tengo una historia que contarles.
Esta historia va de una mujer nacida en Alemania que creció y comenzó a estudiar agronomía en Suiza y que, por huir de la Segunda Guerra Mundial, llega a México en los años cuarenta del milenio pasado.
La mujer en cuestión llegó a nuestro país con el deseo de seguir sus estudios y se enfrentó con la noticia de que en aquel entonces, la única escuela que ofrecía la carrera era Chapingo, la cual llevaba un sistema militarizado exclusivamente para varones.
Fue tal su frustración que consiguió una cita con el Secretario de Educación, tan sólo para confirmar la negación de su entrada a aquella institución, por lo que se matriculó para Veterinaria en la UNAM. Ella fue de las primeras mujeres veterinarias del país.
Ya en el ejercicio de su profesión, vino a Veracruz a solucionar el problema del “mal de playa” que sufría el ganado cada vez que había norte.
Cada temporal cientos de becerros morían sin saber los ganaderos la causa.
Su formación científica la llevó a la conclusión de que el problema se encontraba en una planta que crecía de manera silvestre; el ganado durante los nortes se echaba sin comer y, pasados los 3 o 4 días del temporal, los animales se levantaban con tal apetito que dejaban de ser selectivos y consumían toda la hierba que encontraban. La solución estaba en eliminar la planta que les causaba daño, y así se hizo. Y se acabó el mal de playa.
La mujer de esta historia tuvo tres hijos, uno de ellos es hoy el Premio Nacional de las Ciencias 2013, el Doctor Martín Aluja Schuneman Hofer, Director del Instituto Nacional de Ecología cuya sede es Xalapa. Su madre, Aline Schuneman, sigue con su cátedra en la UNAM a sus más de 90 años.
La historia de Aline es el mejor ejemplo de lo que sucede cuando se educa a una mujer. Las estadísticas indican que, a mayor grado de educación femenina, menos violencia se tolera; pero quiero ir más allá y presentar el tema a contrario sensu: a mayor grado de estudios de la mujer, los hijos aspiran también a una mejor calidad de vida. Si una mujer avanza, avanzan también sus hijos.
Felicidades Doctora Schuneman y Doctor Aluja, el Premio Nacional de las Ciencias les corresponde a los dos por igual. Nos recuerda que la mejor solución no se encuentra en ir en contra de la violencia, sino en estar a favor de todo lo que sí construye.