Asuntos Públicos: SOSA REELECCIÓN

+Columna ASUNTOS PÚBLICOS, de EDUARDO CORONEL CHIU, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2013-12-03

Visto el resultado de la votación de ayer en el minipleno de magistrados del Tribunal Superior de Justicia, en el que participaron como electores sólo los 8 presidentes de sala de los 30 magistrados que integran ese tribunal estatal, donde se reeligió con una mayoría de 6 votos al magistrado Alberto Sosa Hernández, es claro que se impuso el pragmatismo y los arreglos entre la camarilla del Poder Judicial.
Los factores de poder consiguieron prorrogarse por tres años más; no obstante los cuestionamientos públicos al magistrado Sosa por corrupción y enriquecimiento patrimonial de su familia; como es sabido, entre otros, la contratación amañada para construir el edificio del Poder Judicial en 181.2 millones de pesos, recién inaugurado, a la empresa Xallapan, la de cotización más alta y sin la experiencia requerida, pero vinculada al grupo político de la familia Herrera-Borunda, un negocio del que habrían sacado una tajada de por lo menos 20 millones de pesos, que se presume, salvo prueba en contrario, proporcionó los recursos para financiar el edificio de departamentos de su esposa Susana Gómez Carbajal, también recién inaugurado.

No hay sorpresa, sino confirmación de modos de operación al interior del Poder Judicial; era uno de los escenarios previsibles. El minipleno funciona no con base en principios, sino conforme a intereses materiales. Los sabidos arreglos e intercambios de favores, las recomendaciones, protecciones y promociones de familia, amigos y socios en el negocio de la Judicatura y, es evidente, Alberto Sosa se aprovechó de la ventaja que le concedía su posición de distribuidor de los recursos del Poder Judicial para ofrecer la conservación o incorporación de nuevos compromisos con los que ayer votaron; debe puntualizarse no tanto por Sosa como por su propio estatus de prebendas.

Aunque la recepción del cañonazo o maletinazo no tenga prueba directa, al menos ahora, conociendo como masca la iguana, no está fuera de lugar suponer que los 6 que votaron por Sosa vendieron su voto; incluso adentro lo dicen abiertamente. Ayer lo señaló en la sesión pública electora, hasta antes de que se realizará la elección, la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda, quien autopropuso su candidatura y lo remachó en su conferencia de prensa posterior. Lo mismo sostuvo la magistrada Concepción Flores Saviaga, igualmente aspirante al cargo pero que no encontró respuesta del minipleno a su petición de ser considerada para postulación.

Pero de que llegaron a acuerdos de beneficios personales para acomodar sus intereses en la reelección, hasta el más ingenuo lo comprende.

LOS CHAQUETEROS

Además de Yolanda Cecilia Castañeda, que sólo recibió su propio voto, se autopostuló otro presidente de sala y votante, Alejandro Hernández Viveros, a quien le habían ofrecido su voto cuando menos otros dos de los votantes: el magistrado Andrés Cruz Ibarra, el presidente de la Sala Penal en la que, junto con Edel Álvarez, liberaron al asesino de Regina Martínez, le dio el clásico chaquetazo a la hora de la votación. ¿Qué consiguió Andrés por irse a la cargada, para él o para su jefe Edel, o para ambos?
Igual viraje chaquetero mostró el magistrado Víctor Manuel César Rincón. En la fase preliminar despotricaba contra Sosa debido a que estaba tambaleante en su designación como presidente del Instituto de Capacitación Judicial y le habían degradado a dos de sus amigas íntimas, aquellas las de calificación perfecta en el concurso de aspirantes a jueces; de jueces interinas a secretarias de juzgado; para explicar su voto habría que remitirse a sus asuntos extra familiares y personales, y no se duda de un pacto de última hora a cambio del reenganche.

Conocido que la sosa nostra en el minipleno la integraban Miguel Manzanilla, Benjamín Garcimarrero y Fernando Guzmán Calvo, impresionados además por el “espaldarazo” del gobernador Javier Duarte a Sosa el pasado viernes, con todo y las zancadillas políticas recibidas por éste en el Poder Judicial, en las que Sosa se ha hecho el desentendido, a los sosos les faltaban votos. Para el resultado final, al menos con cuatro votos y ganar con el calidad de Manzanilla como presidente de debates, era clave el de la magistrada Sara Hilda Beltrán; su sala civil estaba dividida; contra Sosa estaba abiertamente el magistrado Samuel Baizabal y a favor Eugenio Vázquez, así que la balanza la inclinó en un primer momento la magistrada, de quien se dice fue tocada del exterior y se volvió un voto “Totalmente Palacio”… y no de Hierro. Las chaquetas de Andrés Cruz y Rincón, para sumar los 6 votos con que se dio la Sosa reelección, fueron de última hora o estos dos estaban jugando de espías, que no es descartable.
En su intervención para proponerse la magistrada Castañeda, pese a que fue interrumpida groseramente por el presidente de debates, Miguel Manzanilla, alcanzó a poner algunas banderillas y denunciar la corrupción en el Poder Judicial, cuando señaló su aspiración de contar con “una impartición de justicia con ética y honradez, no como está sucediendo en algunos juzgados, inclinando la balanza de la justicia, a favor del mejor postor”.

No faltaron tampoco las manifestaciones públicas de protesta contra la reelección de Sosa. Al inicio de la sesión hubo un grupo en el público con pancartas que lanzó consignas contra la corrupción de Sosa, pero fueron sacados del edificio por personal de seguridad.

LOS GANONES

Pero eso ya es historia. Ganaron la reelección Sosa y su banda de la Judicatura, ganó la corrupción y la antidemocracia, dicen que ganó Duarte, que si le va como en el periodo pasado, con los reveses judiciales, se dudaría. Detrás de Sosa está su compadre Miguel Ángel Yunes Linares, su candidato, no Javier Duarte, en la elección a gobernador en 2010, éste sí fue de los ganadores de la reelección.

No falta decir que seguiremos atentos por el interés público a la gestión de Sosa, como se hizo en su primer periodo, marcado por la corrupción, la prepotencia y la ladina deslealtad política, a fin de que se someta al escrutinio y rija sus actos como funcionario del estado a la transparencia, honestidad y legalidad, aunque no le parezca. Seguro dará de qué hablar.

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