Asuntos Públicos: ACABAN LAS COMPARECENCIAS

+ Columna de EDUARDO CORONEL CHIU, publicada en DIARIO AZ Veracruz y Xalapa

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2013-12-11

Con los números finales a cargo del contralor del estado, Mauricio Audirac, y el secretario de gobierno, cayó ayer el telón del espectáculo de las comparecencias de los funcionarios estatales de primer nivel para la glosa ante diputados locales del informe del gobernador Javier Duarte de Ochoa.

Como sucede al término del rito anual de las comparecencias, las de esta temporada dejaron para muchos la percepción de tener un alcance limitado como ejercicio democrático de transparencia y rendición de cuentas y más un significado como show o montaje publicitario, con apenas algunas salpicadas de crítica, especialmente de la oposición, en los pocos temas en que estuvieron preparados, pero sin mayor trascendencia, ya que como se sabe en el actual Congreso son absolutamente minoritarios.

El corsé del formato, es conocido, permite toda la ventaja expositiva al funcionario, además de que tiene como escudos y porristas a los mayoritarios diputados de su partido, el PRI y sus aliados, 35 de 50, proporción que se refleja en las comisiones y la participación en los debates de la glosa. Acotadas las oportunidades y tiempos para el cuestionamiento a los legisladores, las intervenciones de funcionarios en la mayoría de los casos sólo fueron repeticiones del discurso y las cifras contenidas en el Informe de Gobierno, y si acaso agregaron alguna información sobre puntos específicos sobre los que fueron interrogados de manera protocolaria.

A falta de mejor momento y condiciones, a lo más que sirven las comparecencias es para llamar la atención sobre ciertos temas de la problemática del estado y las políticas aplicadas en los distintos sectores, aunque con predomino de las versiones oficiales.

Del cuento y el no protagonismo

Las de ayer no fueron excepción. Mauricio Audirac, con apenas dos meses como contralor del estado, pero con cola de su desempeño como titular del Órgano de Fiscalización Superior, llegó con el cuento preparado. Obvio que saldría a relucir el asunto de las 58 denuncias a contratistas fraudulentas y de las rescisiones de contratos y aplicación de fianzas, destapado en el turno de Gerardo Buganza, titular de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, antes Secretaría de Comunicaciones.

En apartado especial, Audirac aseguró que no fue omiso en su responsabilidad como Auditor del Orfis y que en su oportunidad hizo las observaciones a dichas obras en el informe de 2010, pero que por procedimiento la verificación de las irregularidades les tocaron a los actuales funcionarios. Además, por solidaridad con la banda –no se esperaba otra cosa–, defendió a su antecesor, Iván El Burro López, quien tampoco vio nada de las empresas defraudadoras. Según Audirac, las irregularidades están únicamente en la cuenta de 2010, ni antes ni después, ¡qué curioso!, ¿a poco sólo le hincaron el diente al presupuesto en el año de Hidalgo?

Habrá que ver cuando se conozcan las denuncias a qué periodo corresponden –ahora no dicen más, ni Buganza ni él, ambos pertrechados en la secrecía de la investigación. Por el momento, Audirac salió del paso sólo con su palabra (¿alguien le cree?), por cierto con una prosa de rollo burocrático y sintaxis agotadora, que no citamos por respeto al lector, y con la apelación a que le den el voto de confianza.

Por su parte, el secretario de gobierno, Erick Lagos, con 4 meses en el cargo, presumió no sólo de la gobernabilidad que hay en el estado apoyado en los “grandes logros” de la administración en empleos e inversiones, sino también de su entrega al servicio de Veracruz (en abstracto), de su estilo de trabajo itinerante y cercano a la gente de resonancia con el pasado que no tiene ya atrapado a Veracruz; así como de la eficacia para desactivar conflictos –en su óptica eso hizo en el prolongado y molesto conflicto magisterial– estimando en 65% los resueltos, los que estarán al 100% el año entrante. Y aunque enfatizó en su discurso que no hay lugar para protagonismos, el entorno de su comparecencia, abarrotado por simpatizantes y con el Congreso cercado de camiones que transportaron a los asistentes, no pocos lo observaron como un destape al viejo estilo priista. A tres años de la sucesión.

El desfile de Bermúdez

Otro montaje del día, pero más alegórico, fue el desfile de tipo militar de evocación fascista o nacionalsocialista desplegado ayer por las fuerzas de seguridad pública en el bulevar de la conurbación Veracruz-Boca del Río para celebrar el inicio del operativo de vigilancia de fin de año.

Cuando en los últimos días se han incrementado en esa zona los delitos, sobre todo los robos a comercios y casas habitación, en casos hasta de delincuencia precaria que asalta armada de machetes, la respuesta inmediata es una gran exhibición de patrullas y contingentes de a pie, con ametralladoras, tambores y danza aérea de helicópteros a los que pasó revista desde el templete el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez. El aparatoso desfile, definido por Bermúdez como “motivacional” –las fuerzas se lo pidieron, dice, para entrar en acción, no se vaya a creer que era para intimidar a la banda de los macheteros–, no ganó la aprobación del público. Un comentario general fue que en vez de desfile el Big Parade de Bermúdez, mejor que hagan su trabajo de protección a la ciudadanía.

TEMAS RELACIONADOS:

|