La sensación térmica en el invierno

+ ¿Por qué percibimos más frío?

Zona Centro

Jéssica Iveth Luna Lagunes / CONAGUA - 2014-01-08

El frío, en cualquiera de sus manifestaciones, es la principal señal de identidad del invierno, pero te has preguntado ¿por qué sentimos que la temperatura es más baja de la que se pronostica? o ¿por qué el amigo, vecino o compañero de trabajo se queja del calor mientras otros sienten frío?, pues bien esta apreciación es a lo que llamamos sensación, la cual la Real Academia Española define el término como la impresión que podemos percibir mediante nuestros sentidos. Es decir una persona puede impresionarse por algo, mientras otra muestra indiferencia, y es que esta sensación no solo depende de la temperatura, si no también varía de acuerdo a nuestro cuerpo (masa corporal, altura, etc.), vestimenta que llevamos, alimentación, viento, humedad, entre otros aspectos.

El término de sensación térmica nace durante la II Guerra Mundial al observarse el intenso frío que molestaba a los soldados en ciertas regiones extremas del planeta. El General Paul Siple y el geógrafo Charles Passel desarrollaron una ecuación empírica para las regiones antárticas que llamaron Wind Chill Index (WCI, por sus siglas en inglés): índice de enfriamiento por la acción del viento. Los meteorólogos lo empezaron a usar en los años 70. En nuestra región este concepto es más ampliamente utilizado durante el verano, donde realmente se le debería denominar índice de Calor.

¿Pero cómo se mide o se calcula? Si bien la temperatura es una medida cuantificable que brinda una medida objetiva, la sensación es una medida subjetiva y poco exacta. Por ejemplo: si la temperatura es baja y se registra viento, la sensación es de mayor frío. Si la temperatura es alta y se tiene un ambiente húmedo ahora la sensación es de más calor o bochorno.

Desde hace algunos años se ha venido haciendo referencia a la sensación térmica en forma cuantitativa; es decir, se le asigna una magnitud en grados Celsius o Fahrenheit con lo que se pretende informar a las personas lo que pudieran sentir tomando como referencia determinados parámetros como son la propia temperatura ambiente, la humedad y el viento, pero sin que exista realmente una medición registrada por un instrumento meteorológico. Cuando Siple y Passe hicieron su investigación, en realidad no estaba tratando de desarrollar una temperatura equivalente para que los meteorólogos pudieran anunciarlas. De hecho, su medida original expresaba la pérdida de calor en una unidad mucho menos conocida para el público: vatios por metro cuadrado.

Así pues; la sensación de temperatura que cada uno de nosotros sentimos depende en primera instancia de nuestra fisonomía, vestimenta, estado de salud, actividad física, tiempo de exposición a la intemperie, etc. Así como de factores meteorológicos entre los que destacan la velocidad del viento y la humedad. En la literatura podemos encontrar tablas que indican la sensación térmica en función únicamente de la temperatura del aire, velocidad del viento y humedad.

En algunos casos, expresar la sensación térmica en unidades de la temperatura suele confundir, ya que se interpreta como si fuera la temperatura ambiente, mínima o máxima que se estaría registrando en determinado día, pero esto no es así, ya que como se mencionó anteriormente el valor es estimado a partir de un determinado cálculo o procedimiento. El propósito de brindar este dato a la población es con la finalidad de que le sea de utilidad en las medidas de prevención; esto es, abrigarse, hidratarse, contar con una buena alimentación y evitar cambios bruscos de temperatura.

Por lo que en resumen se puede decir que la sensación térmica es una apreciación de “disconfort”, que en ocasiones nos hace sentir más frío o calor.

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