El son jarocho, música que vive dentro y fuera de Veracruz: joven sonero
+El 2014 dará a este emblemático género musical un nuevo impulso que lo proyectará por el mundo; esto comenzará en las Fiestas de la Candelaria, en Tlacotalpan
Zona Centro
COMUNICADO - 2014-01-21
La realización de eventos internacionales de gran impacto serán también un escenario para proyectar la cultura de Veracruz, principalmente el son jarocho, emblema de nuestra música y de nuestra comunidad, señaló el joven sonero Juan Manuel Campechano Yan.
El profesor, oriundo de Los Tuxtlas, señaló que siendo más joven, se dio cuenta de que no había mucho público para este género, y que los adolescentes, en esa etapa de cambio de pensamiento, tampoco tenían a su alcance algo que les permitiera acercarse al son, “por eso inicié talleres, para darle a la juventud ese instrumento que necesitaban”.
Dijo que el arte es un medio por el cual se sensibilizan las personas, sobre todo ahora que la tecnología fomenta mucho el individualismo; explicó que el son, como arte, es comunitario y favorece la comunicación, la convivencia.
Campechano Yan recordó que decidió trabajar con todas las expresiones del son jarocho, como música, baile y poesía, a través del programa Alas y Raíces, que es coordinado por el Instituto Veracruzano de la Cultura (Ivec).
El joven músico estudia pedagogía y elabora su tesis sobre Procesos orales al interior de la comunidad, lo que va de la mano con el estudio del son jarocho, si se toma en cuenta el gran potencial oral que tiene esta música.
“Al inicio es difícil, porque piensan que el son jarocho es una imagen vestida de blanco, con un pañuelo rojo y arpa, pero entonces nosotros sensibilizamos, a partir del fandango, y explicamos que el son le canta al amor, a la vida, a la alegría, a lo cotidiano, a todo lo que rodea al ser humano y le da placer, felicidad, así los jóvenes se interesan de inmediato”.
Aseguró que fue fundamental haber iniciado joven, como los chicos a los que está enseñando, porque se da una gran compatibilidad de ideas, lo que ha permitido rescatar el son, “porque es lo que hace falta, necesitamos una nueva generación de músicos, porque los viejos se nos están yendo”.
Además, explicó que de las zonas del estado en las que existe un mayor interés por cultivar el son, la región de Los Tuxtlas tiene un lugar importante, porque existe una gran población de jóvenes que están practicando y aprendiendo este género musical, y que lo han incorporado a su vida.
San Andrés y Santiago Tuxtla, junto con Catemaco, han sido venero de grandes músicos y de grupos que han hecho historia, como Mono Blanco, que dirige Gilberto Gutiérrez y del que Campechano Yan es integrante.
Detalló que en la Cuenca del Papaloapan existe otro movimiento que lidera el grupo Yacatecutli, y que se llama Jardín Kojima, que está enfocado en enseñar y difundir la parte musical del son, asociados además con actividades de cuidado al medio ambiente.
También refirió que en Tlacotalpan, el trabajo que realiza con niños José Fidencio Aguirre Fierro, “Colocho”, para rescatar el son, está produciendo las nuevas generaciones de soneros del futuro.
Asimismo, consideró que las Fiestas de la Candelaria son un punto de reunión de todos los músicos, y que cada vez se ven nuevas caras de soneros, nuevos jóvenes que, orgullosos, tocan jarana, leona, guitarra de son o percusiones.
“De alguna manera, el fandango en las Fiestas de la Virgen de La Candelaria son un termómetro que nos permite conocer cuán vivo está el son, qué tanto la gente lo busca, lo practica y lo vive, y creo que vamos ganando terreno, siempre hay gente diferente”.
En 2014, al igual que los últimos años, apuntó, la enseñanza del son jarocho se verá fortalecida, pues Veracruz organizará eventos internacionales en donde tendrá un espacio preponderante, además hay que tomar cuenta que es nuestra música, nuestro emblema como pueblo.
Al concluir dijo que si bien las instituciones son las responsables de proyectar al son hacia afuera, en nuestro caso buscamos proyectarlo hacia adentro, nosotros continuaremos con nuestro trabajo comunitario, porque ése es el origen del son: la música de una comunidad, y ésa es nuestra misión.