+ Columna de EDUARDO CORONEL CHIU, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-01-24
El reparto del poder político derivado de las elecciones federales de 2012, caracterizado por la alternancia de partido gobernante –el regreso del PRI a la Presidencia de la República, el desalojo del PAN del Gobierno Federal, la enésima derrota del PRD- y la ausencia de mayorías absolutas en el Congreso de la Unión, continúa siendo el marco general de referencia para la actuación de los partidos políticos y la renovación de sus dirigencias, especialmente para los tres mayores, el PRI,PAN y PRD.
El PRI, balcanizado durante los dos sexenios de gobierno panista (200-2012), en el que los gobernadores de origen priista nunca dejaron de ser mayoría y gozaron de amplias autonomías, es evidente que la recuperación de la Presidencia de la República ha significado la restauración del centralismo y la emergencia de un nuevo grupo dirigente –los del Estado de México e Hidalgo- y la colocación subordinada en la nueva jerarquía de los gobernadores; aunque concediéndoles los espacios para el manejo relativo de la política local; se dirá, siempre y cuando no pierdan el control político y la gobernabilidad, como es el caso de Michoacán, en situación de guerra entre templarios y autodefensas y estado fallido, la presidencia disolvió de facto los poderes locales y designó como comisionado a un funcionario federal, quien funge como gobernador alterno. En esa vieja estructura restaurada que funciona el poder presidencial hegemónico sobre partido –el viejo eje-, no extraño a nadie que fuese designado para presidir el PRI nacional el ex gobernador del Estado de México, César Camacho, ayer presente en la toma de protesta que encabeza la ex alcaldesa de Xalapa, Elizabeth Morales.
Tampoco sorprende que después de los resultados partidistas en las elecciones locales del año pasado –súper mayoría en el Congreso local y mayoría de los municipios importantes-, se le haya permitido al gobernador priista Javier Duarte proponer y conseguir sin problemas la designación de la dirigencia estatal; cabe decir, con filtro central del nuevo PRI en segunda carta, ya que la primera, Salvador Manzur, presuntamente habría sido objetada por César Camacho para cuidar las relaciones con el PAN y el PRD, necesarios según la visión nacional en las alianzas para las reformas estructurales; como es sabido, Manzur renunció a la Secretaría de Finanzas del estado en medio del proceso electoral del año pasado, tras ser acusado de pretender desviar programas públicos a fines electorales por el PAN y el PRD.
Conforme al viejo manual adaptado de gobierno priista, ayer culminó el ciclo de renovación de la dirigencia estatal; sin contienda interna y con una designación equivalente a funciones del gobierno del estado. Cumplió el protocolo de renovación, y no siendo éste un año electoral , la nueva dirigencia tendrá escasa actividad y a lo más se dedicarán a ir preparando el terrero para las elecciones de diputados federales del año entrante.
LA OPOSICIÓN
El PAN en crisis tras la derrota de 2012, experimentó una desbandada cercana al 80% de su padrón de militantes y simpatizantes y un fuerte conflicto interno por el control del partido entre los emisarios del ex presidente de la República, Felipe Calderón, encabezados por el cenador Ernesto Cordero, la candidata fallidas a la Presidencia de la República, Josefina Vázquez Mota, y el presidente del partido Gustavo Madero. La diputada tuvo uno de sus momentos críticos en la confrontación de Cordero con Madero por el tema de la participación del PAN en el Pacto por México, en la que Madero ganó temporalmente, removiendo a su rival de la coordinación de la bancada en el Senado, pero no ha terminado; en los próximos meses, quizá en el mes de mayo, se realice su elección interna, que será por voto directo de los militantes, en la que se perfilan los mismos contendientes, Madero y Cordero. La pugna partidista igualmente se presenta en Veracruz, donde el PAN tuvo un mal desempeño en las pasadas elecciones -ganó soló 4 distritos de 30 para diputados y perdió la mayoría de los municipios importantes. En julio se vence el periodo de Enrique Cambranis y reaparecerá la lucha entre los grupos que han venido confrontando en la última época; lo que queda del derrotado candidato, a la gubernatura en 2010, Miguel Ángel Yunes Linares, descobijado a la salida de su protector Felipe Calderón, y quien fue vencido en las candidaturas de diputados plurinominales -lo mandaron al octavo sitio y o entró-, aunque con un hijo en el senado y otro en la presidencia municipal de Boca del Río; estuvieron con Cordero, pero ya chaquetearon y ahora están con Madero. Los enfrentará de nuevo el hoy diputado Julen Rementería y líder de la reducida bancada del PAN en el Congreso local, a quien le ganaron la primera posición al Senado en 2012. Esa motivación política explicaría su afán protagonico en el Congreso local, y su repentino interés por las cuentas públicas, de las que se ve entiende muy poco, aun que es experimentado en aquello del moche, del que se tiene muchos antecedentes suyos en su paso como coordinador de delegaciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT). En la contienda nacional, Julen está con Cordero y localmente es aliado de Cambranis.
El PRD, también en secuelas de crisis por la derrota de 2012, padeció la salida de su líder Andrés Manuel López Obrador para formar con su movimiento (Morena), otro partido político, además de su tradicional guerra interna de tribus, confrontados por la participación del PRD acordada por su dirigente Jesús Zambrano en el Pacto por México. A nivel interno, sus conflictos por la dirigencia son habituales, como los que vivieron el año anterior, tanto por el control de partido como por las posiciones encontradas sobre la intentada y fracasada alianza electoral con el PAN. Ganó el PRD rojo, reconocieron a Sergio Rodríguez (cercano al PRI y al gobierno), pero no pudo ganar ni una sola diputación de mayoría, apenas unos cuantos municipios y como siempre chicos y rurales.
OTRA VEZ VOCERRATÓN
Mientras la evaluación de la policía veracruzana quedó severamente deteriorada por la no esclarecida participación de los 7 agentes de seguridad pública consignados en el caso del secuestro y homicidio del joven Gibrán David Martiz y su acompañante, cuyos cadáveres fueron “encontrados” el pasado sábado, además del incremento de la extorsión de que se quejan empresarios veracruzanos, el secretario del ramo, Arturo Bermúdez, como avestruz, ha sumido la cabeza. Su vacío informativo lo ha estado cubriendo el diputado (¿ del PRI?) José Ramón Gutiérrez de Velasco –como vocero y también secretario particular. Descalificado por la falta de calidad moral -el estigma del saqueo al ayuntamiento de Veracruz y el negocio familiar (la Casa de Cambio Puebla) de lavado de dinero en que estuvieron envueltos, aparte de que su función es legislativa, no operativa, el Joserratón –como es conocido- ayer se aventó oootra conferencia de prensa, esta vez para asegurar que Bermúdez “no comparecerá al Congreso” a explicar sobre el secuestro y homicidio de Gibrán, como lo solicitan algunos diputados de oposición. En cambio, ofreció audiencias personales de Bermúdez (hagan cita, chicos) y hasta propias; “aquí estoy yo para atenderlos”. También minimizo el cazo del empresario xalapeño que cerró su negocio y puso una manta de que lo hacía porque era extorsionado; “soló recibió una llamada de chantaje y no quiere cooperar con la policía”. El gobernador Javier Duarte ayer se reunió con los empresarios de Xalapa, quienes antes había estado declarando acerca de su preocupación por las extorciones. En cambio, la mancuerna Bermúdez-Joserratón sólo enciende más la hoguera. Uno por omisión y otro por bocón. ¿Y Comunicación Social?, ¿acaso contrataron al Ratón?