+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-02-07
Ayer se supo que el secretario de Desarrollo Agropecuario del estado, Manuel Martínez de Leo, sufrió un infarto en la Ciudad de México. Al parecer, después de una intervención médica su estado de salud no es grave. Entre los antecedentes del problema de salud, también se cuenta que el día previo al infarto, allá mismo corrió parranda en un restaurante bar de la zona de Polanco con el empresario transa Francisco García González, conocido como El Frankie, Frankli o Frankin, aunque no hay datos precisos de los temas que abordaron al calor de las copas, por el perfil de ambos no se duda que hayan fraguado cómo hacer negocios con los recursos públicos agropecuarios.
Del tráfico con los apoyos a productores del campo, se conoce bien, es experto Martínez de Leo; formó y dejó escuela en el programa de Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (Aserca), fue su director en la era del PAN y cuando la lumbre estaba cerca abandonó la nave y se refugió en Veracruz con el padrinazgo del empresario cordobés Othón Porres. Cabeza de la red de corrupción poco faltó para que lo jalaran; en el último año de la presidencia de Felipe Calderón cayeron sus colaboradores inmediatos; como se recuerda, la Secretaría de la Función Pública destituyó y fincó responsabilidades a quien fue su Coordinador General de Comercialización y a tres directores generales dependientes de éste último; se les imputó efectuar pagos de manera irregular y sin cumplir con la normatividad, causando un daño patrimonial estimado en varios miles de millones de pesos. Se dijo entonces que las destituciones serían el primer paso para llegar al fondo de una red de corrupción operada por los mismos funcionarios que capitaneó Martínez de Leo –en complicidad con productores, intermediarios y líderes de organizaciones campesinas. Al cambio de gobierno, el caso, hasta donde se sabe, sigue en investigación. Como titular de la Sedarpa, Martínez de Leo es un enigma. No se sabe adónde van a parar los apoyos estatales al campo, pues un día sí y otro también, los productores del estado protestan en Xalapa y toman sus oficinas; cada cierto tiempo piden su renuncia.
La última vez fue en diciembre, con motivo de su comparecencia al Congreso local.
EL AMIGOCHO
El compañero de farra de Martínez de Leo es una fichita. Metido al negocio de los ingenios azucareros por su ex suegro Enrique Molina Sobrino, del Consorcio Azucarero Escorpión (CAZE), Francisco García González adquirió los suyos –El Carmen y San Francisco, en Veracruz, y Calipan en Puebla, integrados en el corporativo Gargon en los que ha estafado a los productores de caña y al mismo Gobierno del Estado, que le prestó dinero. Recurrentes las protestas de productores en los ingenios del Frankie por la falta de liquidación de la caña entregada (en Calipan, Puebla, dejó de pagarles durante dos años, en El Carmen, en Ixtaczoquitlán, les debía el año anterior, ha sido más notorio el conflicto en el Ingenio San Francisco, en Lerdo de Tejada. El incumplimiento de pago ha movido a cientos de productores de esa zona y hasta han llegado al bloqueo carretero. Les debe más de 150 millones de pesos de la zafra del año pasado y no ven nada claro si podrán cobrar, porque ya saben que el Frankie se ha declarado en quiebra. Le ha hecho el paro temporal Martínez de Leo, tratando de engatuzar a los acreedores de que anda en busca de “un patrón sustituto” que responda de las obligaciones del desobligado Frankie. Cómo resolver ese conflicto y ganar dinero ambos, pudo haber sido el asunto principal de la francachela pre-infartiva.
Por cierto, no faltan los que identifican al empresario transa de los ingenios con un personaje aludido en conversaciones mafiosas. La captura de uno de los principales operadores de cárteles en Veracruz, hecha por la Marina, originó en mayo de 2012 la publicación en un diario de la Ciudad de México, en la que entre otros temas se reveló que “estaban interesados en un veracruzano identificado como Franklin o Frankli, ya que sospechaban que rentaba casas de seguridad al cártel rival; por ello debían investigar a ese potencial “enemigo”, si era o no compadre del gobernador de Veracruz Fidel Herrera, si era propietario de un ingenio y si estaba ubicado en córdoba. ¡Ah que Frankie boy!
DESINFORMADOS Y TENDENCIOSOS
No estaría de más que el Orfis y la Comisión de Vigilancia del Congreso impartieran cursos de capacitación a los diputados locales sobre las normas y procedimientos de la función de fiscalización a las cuentas públicas. Aunque es evidente el interés político y el protagonismo de algunos diputados al intentar desacreditar el trabajo profesional de la auditoría, el cual tiene su técnica y marco jurídico que determina sus alcances, campos de actuación y tiempos procesales, en el actual proceso se han destacado por plantear cuestiones improcedentes y hasta fuera de lugar. Un ejemplo fue la terquedad de la bancada panista, encabezada por Julen Rementería, que no pudo o no quiso entender la diferencia entre observación administrativa, de la que se desprende una recomendación, de lo que es una irregularidad que podría causar un daño patrimonial. Más desubicado anda el solitario diputado del PT, Fidel Robles Guadarrama, quien de oídas sobre el argumento del PAN y los de su cosecha –un imaginario subejercicio de 7 mil millones de pesos– pretende encauzar al titular del Orfis, Lorenzo Antonio Portilla. En la fantasía de Robles sostiene que “se tiene que analizar qué posibilidades hay de que prospere algún procedimiento judicial en contra del titular del ORFIS”. Ninguna, y menos si no especifica cuál sería su falta.
El dictamen de la cuenta pública de 2012 aprobado por el Congreso en su sesión del pasado 30 de enero en su Considerando, se refiere al informe rendido por el Orfis, reconociendo que la fase de comprobación del procedimiento de fiscalización se realizó “de acuerdo a formalidades de orden jurídico, contable y de rigor técnico, apoyadas en normas nacionales e internacionales de auditoría, así como en un trabajo transparente, profesional, independiente, objetivo y responsable”. El amago de denuncia de Robles está como la que presentará Andrés Manuel López Obrador contra el presidente Enrique Peña Nieto por la reforma energética; por ¡Traición a la Patria!