+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-02-20
No hubo más espera para comenzar la reorganización del gabinete del gobernador Javier Duarte. Ayer se hizo efectiva la tan anunciada renuncia de Amadeo Flores Espinosa como Procurador General de Justicia del Estado y su sustitución operativa por el abogado Luis Ángel Bravo Contreras (presidente consejero del IVAI hasta el pasado martes), designado por el gobernador encargado del despacho en tanto se cubre el trámite de ratificación de su nombramiento como procurador en el Congreso local. Para efectos prácticos, desde ayer hay nuevo Procurador, aunque la investidura plena se dará hasta el próximo miércoles, fecha en la que se celebrará la sesión extraordinaria del Congreso, donde ayer se recibió el nombramiento hecho por el gobernador, que sin duda será ratificado.
Entre los primeros movimientos que trascendieron en esa área se menciona la designación del viejo policía Jorge Obrador Capellini como director de la Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI), la antigua policía ministerial o judicial, que por cierto Obrador Capellini dirigió en el estado en los noventas, cuando era gobernador Patricio Chirinos y Procurador de Justicia Rodolfo Duarte Rivas. Obrador, de origen tabasqueño y emparentado con Andrés Manuel, tiene larga trayectoria policiaca y ha sido procurador en Campeche y Chiapas y Director de la Policía Judicial del DF, aunque no en tiempos de su primo Andrés Manuel; su retorno a Veracruz se atribuye a sus ligas en el actual Gobierno Federal, se dice que con el campechano Renato Sales, el coordinador antisecuestros de la Federación, pero su designación abría sido acordada esta semana en la visita de cortesía del Gobernador Duarte al Secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, para presentarle a su prospecto de procurador Luis Ángel Bravo. También en esta área se menciona para alguna subprocuraduría, la de Xalapa o la de supervisión y control, más en su perfil, para el abogado tuxpeño Alejandro Dávila Vera, formado al lado de jurista y político, ya fallecido, Pericles Namorado Urrutia, procurador en el gobierno de Miguel Alemán, periodo en el que Dávila fungió como oficial mayor y director general de averiguaciones previas, hoy investigaciones ministeriales.
Empieza el ciclo de Luis Ángel Bravo, tercer procurador del gobierno de Duarte, y con ello su desafío de mejorar la imagen en una dependencia minada y conflictiva, con carencias de recursos, personales y prácticas viciadas, donde no es suficiente reducir la impunidad y atrapar a los presuntos responsables –como prueba la gestión de Amadeo-, sino también entregar los casos, especialmente los que provocan revuelo mediático, con solidez jurídica y convencimiento social, ambos elementos no fáciles de conjugar.
COMUNICACIÓN SOCIAL
Para hoy en la mañana está prevista la toma de posesión de Alberto Silva como coordinador de Comunicación Social, en sustitución de Gina Domínguez. Silva, ex alcalde de Tuxpan, hasta ayer secretario de Desarrollo Social es, como se sabe, uno de los contados miembros del círculo político estrecho del gobernador Duarte; como antes lo fueron los dos duartistas del ex gobernador Fidel Herrera, de quien han tomado distancia sus ex discípulos. En su supuesta proyección sucesoria del grupo, aun que remota en los escenarios actuales de jefatura política presidencialista y por lo tanto central, Silva se dice, unas vez en el gabinete , fue alentado, al igual que al menos otros dos, para posicionarse en el estado como un visible pero encubierto precandidato para gobernador en 2016; de acuerdo a se plan, antes saldrían de candidatos a diputados federales el próximo año. Una riña reciente con un político de la zona de Tuxpan, ex funcionario de la pasada administración, quien tiene un fuerte pradrinazgo periodístico en el DF, habría enfriado sus aspiraciones sucesorias y por eso, se explica, habría disminuido su promoción mediática en desarrollo social, donde salían más caros sus desplazamientos que los apoyos que iba a entregar a las zonas de mayor pobreza del estado. Llega Silva también a un área gubernamental de problemas. La imagen de gobierno, tanto en la percepción local y ni se diga en la nacional, se ha deteriorado con los recurrentes y constantes embates; en parte por la situaciones creadas por casos de alta visibilidad mediática, susceptibles de ser explotados por la disidencia social y la posición política, pero también por los problemas generales de la administración en materia de escasez monetaria, que ha dejado insatisfechos a los que no forman parte de las áreas donde sí circulan los recursos. En la esfera de Comunicación Social, la depuración de medios, la reducción de partidas en la plantilla de la anterior administración y su remplazo por preferencias confirmadas o supuestas, junto con los rezagos de pagos, al igual que en otros sectores de proveedores, han tenido su costo en la imagen gubernamental.
Seguramente tiene ya una nueva estrategia para recomponer la imagen gubernamental e intentar el rescate de lo positivo de las acciones de gobierno, como lo marco el gobernador en su más resiente conferencia de prensa el pasado lunes. Sin embargo, los anuncias de inversiones privadas y federales no son suficientes cuando no se ve la liquidez en las finanzas estatales, ni la liberación de los recursos federales, las obras en marcha y el derrame de los beneficios al grueso de la población. La buena relación con el Gobierno Federal, debe concentrarse cuanto antes y traducirse en la realidad. El año próximo hay elecciones federales de diputados y en dos años elecciones de gobernador y diputados locales, las dos bajo nuevas reglas de competitividad, no vaya a ser que entonces les pasen la cuenta al gobierno priista.