Asuntos Públicos: LA CAPTURA DE EL CHAPO

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2014-02-24

Personaje de leyenda, el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, El chapo, líder del cartel de Sinaloa, considerado entre los más ricos del mundo y de los delincuentes más buscados por la agencia antidrogas americana (DEA), controlador de unas de las redes de delincuencia internacional más fuertes, operada desde México, fue capturado finalmente este sábado en Mazatlán, Sinaloa, en un operativo de inteligencia ejecutado por la Marina, en el que se saben colaboraron las autoridades norteamericanas.

Prófugo por 13 años desde su célebre escape de una prisión federal de alta seguridad en Puente Grande Jalisco, en enero de 2001, al segundo mes de la llegada del PAN al Gobierno Federal e intocable durante los dos sexenios de este partido, bajo los cuales se desplegó y consolidó su empresa delictiva, el hecho de su captura introduce nuevos elementos a la situación del combate a los cárteles de la droga y la recuperación de la paz, así como a la reapertura del caso de su fuga y a las y a las explicaciones pendientes de su prolongada evasión.

Aparte de la celebración de la operación exitosa del gobierno de Enrique Peña Nieto –reconocida por el norteamericano y al interior del país, por la sociedad civil y la fuerza política-, y la entrada en la agencia política e informativa de si será o no extraditado a USA, uno de los aspectos de más interés es la repercusión de la captura en el mapa de violencia y los carteles de la droga. Sobre este punto no se concede más que un simbolismo a la captura. Se esperan nuevos brotes de violencia derivados del corte de su cabeza, pero no de la liquidación o desmantelamiento de las organizaciones criminales; por ello, se anticipa la disputa por el negocio en marcha, el vacío del territorio y sus redes dejado por la aprehensión del legendario capo. El golpe mediatico de la captura se extenderá por varios días, concediéndole al gobierno de Peña un importante trofeo y la temporal aprobación pública, pero no se interpreta a la mirada de analistas de seguridad, -por ejemplo Stratfor, Global Intelligence – como el fin de la violencia criminal, ni si quiera en la zona controlada por El Chapo, si no que se prevén enfrentamientos tanto como en el interior del Cártel de Sinaloa como la de las bandas rivales, especialmente en los estados de Baja California, Sonora, Durango, Chihuahua y Sinaloa.

NUEVA SOPA

Otro aspecto importante serán las acciones que puedan derivar de las declaraciones del narcotraficante. Por un lado, las que tenga que ver con las posibles complicidades de las autoridades que le permitieron operar en la clandestinidad a lo largo de 13 años, precisamente el periodo de expansión de su empresa criminal y del debilitamiento de los cárteles adversarios. Los capos atrapados en el gobierno de Calderón y Fox eran del Cártel del Golfo , Zetas y otras familias, y escasearon los del Cártel de Sinaloa, y nunca El Chapo, aunque en los estados del norte y la costa del Pacífico había testimonios de que éste andaba como Juan por su casa. Hasta el sábado pasado.

Por otro lado la sopa del Chapo podría esclarecer en realidad como en 2001 pactó y se realizó su huida del penal federal de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, y apuntar a la responsabilidad de algunos funcionarios de entonces, quien pese a señalamientos de implicación fueron exonerados en las investigaciones.

LA CONEXIÓN JAROCHA

Si bien es cierto que por la fuga del Chapo fueron procesados por evasión de reos y cohechos más de 60 funcionarios, la mayoría de los actuales ya purgó su sentencia, la acción penal y el proceso de concentró únicamente en la administración del penal.

La corrupción en los penales que permitió la fuga del El Chapo iba más arriba. Existen evidencias testimonios y documentales, incluso obran en las averiguaciones que se abrieron con motivo de la evasión de El Chapo Guzmán que los jefes de Prevención y Readaptación Social, primero Miguel Ángel Yunes Linares y luego Enrique Pérez Rodríguez, estaban al tanto de los pagos que ahí se realizaban y que constituían un régimen de corrupción y privilegios y hay también versiones consignadas en textos periodísticos que sostienen que fueron parte del arreglo de la evasión.

Entre otros, pagaron con prisión el director del penal, Leonardo Beltrán Santana (estuvo 9 años preso) y Luis Francisco Fernández Ruiz, El Celaya, subdirector de Seguridad y Custodia, condenado a 12 años (también fuera, preliberado).

El Celaya era un eslabón del grupo de Veracruz, Había colaborado con Enrique Pérez en la Policía Auxiliar y con Juan Herrera Martín en Seguridad Pública, como coordinador de la Policía Intermunicipal Xalapa-Banderilla-Tlalnelhuayocan, durante el gobierno de Patricio Chirinos, desde entonces Yunes, como secretario de Gobierno, era el jefe de este grupo. Cuando Yunes Linares logra colocarse en las prisiones federales, reaparece con el El Celaya, va con Mario Martín al reclusorio de Almoloya y funge ahí como jefe de vigilancia del penal y luego Enrique Pérez lo nombra subdirector de Seguridad y Custodia en Puente Grande, Jalisco donde tras la fuga de El Chapo fue acusado de recibir 10 mil dólares al mes de los capos internos.

La celebrada captura de El Chapo no ha de ser compartida por los jefes de la Conexión Jarocha, Miguel Ángel Yunes Linares y Enrique Pérez Rodríguez, blindados en los gobiernos del PAN.

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