+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-03-06
Contra las versiones oficiales que intentan descartar su fortaleza y saneamiento, un reciente estudio realizado por la consultora ARegional, especializada en temas económicos y financieros, muestra la debilidad de las finanzas públicas de Veracruz.
En su ranking elaborado conforme a la medición de indicadores de desempeño financiero de 31 entidades federativas (se excluye Tlaxcala) en el periodo 2010-2012, coloca a Veracruz en lugar 28, sólo arriba de Nayarit, Chiapas y Coahuila.
La publicación difundida el pasado 26 de febrero expone el análisis comparativo de Índice de Desempeño Financiero, compuesto por variables de ingreso- gasto tales como capacidad para generar ingresos, eficiencia administrativa, equilibrio financiero, capacidad de inversión y administración de deuda pública estatales y los reportes de firmas calificadoras.
En el desglose de Veracruz ni remotamente aparece en los mejor calificados. En el índice Compuesto de Capacidad para Generar Ingresos (ICCI) obtuvo el sitio 25; en el de eficiencia administrativa (IEA) el 19, el equilibrio financiero (IEF) 22 y en el Indicador Compuesto de Endeudamiento (ICE) el 28.
No es novedad la baja calificación alcanzada por las finanzas del estado en los estudios de desempeño financiero realizado por ARegional. De acuerdo con sus propios antecedentes de estudios similares en el periodo 2000-2002, Veracruz ocupo el lugar 26 , relativamente mejor que ahora, aunque también en los lugares más bajos del ranking; sin embargo en el anterior, 2009-2011, estuvo dos lugares más abajo que ahora. Es decir en 2010-2012 ganó dos lugares pero todavía esta en el 28, muy lejos de posicionarse entre las entidades que han mejorado su dinámica de ingresos, controlando el gasto – especialmente el gasto corriente-, aumentando su capacidad de inversión y reducido o moderado en su endeudamiento.
El indicador de desempeño financiero no entra al examen de los problemas estructurales de las finanzas públicas estatales, se limita a la definición de índices y el examen comparativo, así que deja de lado los serios problemas de dependencia financiera de la Federación, los estrechos márgenes para obtener ingresos propios, los compromisos presupuestales “irreductibles”, ni el examen de las causas del incremento endeudamiento de la mayoría de ellos y la constante falta de liquidez que tiene semiparalizados a los estados, entre ellos a Veracruz.
SIN RESCATE
Con todo, el estudio ARegional constata la precaria de las finanzas de los estados; 27 de las 31 reflejaron en los tres años de estudio déficit financiero, incapacidad para cubrir sus gastos con sus ingresos ordinarios sin recurrir a créditos.
La critica situación financiera heredada por el gobierno de Duarte no parece haber tenido una mejoría, con todo y las gestiones de restructuración de deuda, contención del gasto corriente y austeridad que pregonaron a la salida de Tomás Ruiz González de la secretaría de Finanzas y Planeación. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público registró a diciembre pasado 38 mil 654 millones de pesos de deuda pública –aparte de los pasivos no reflejados en la SHCP, donde sólo inscriben los garantizados con las participaciones en impuestos federales-; cuando que al inicio del gobierno de su antecesor Fidel Herrera, en 2004, la deuda pública que dejó Miguel Alemán Velazco era de 3 mil 500 millones de pesos. Crecieron los ingresos por participaciones y aportaciones de convenios federales sin que haya modificado la estructura del gasto en la que predomina el gasto corriente sobre la inversión, y sobretodo, se disparó la carga de la deuda pública, el acumulado de pasivos y la permanente falta de liquidez, dando lugar a la política de tomar fondos del gasto federal para la operación u omisiones de aplicación con la consecuente recurrencia a las observaciones y reintegros ordenados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Lo más grave es que no se ve en puerta una política de rescate financiero a los estados por parte del Gobierno Federal de Enrique Peña Nieto. Al contrario, ha promovido mayores controles sobre el endeudamiento de estados y municipios –que no es negativo, dado el abuso en que no pocos han incurrido-, junto con procedimientos para centralizar el gasto y evitar que el dinero pase por los gobernadores, como es el pago de la nómina del sector educativo transferido, que hará la Tesorería de la Federación a partir del año próximo y las compras del sector salud, que desde ahora ya consolida y realiza por su cuenta el Gobierno Federal. Y eso que Enrique Peña Nieto fue gobernador y que su triunfo electoral se debió en gran medida a los gobernadores del PRI que impulsaron su candidatura a la Presidencia de la República y operaron en sus estados las elecciones a s