Por fin llegó el denominado “Primer viernes de marzo”, versión 2014, con toda su carga de esoterismo y creencias en una mayor manifestación de poderes para algunos, que principalmente brujos, hechiceros y hasta satanistas los invocan a través de ciertos espíritus, y así realizar rituales y conjuros a favor, o contra las personas a las que se les desea hacer algún mal o un supuesto bien. Donde según los brujos de Catemaco, sus poderes aumentan y limpian su ser de los males con los que lidian durante todo el año.
En ese municipio, se celebra de forma muy arraigada esta fecha única, cuando muchos en la región realizan rituales, algunos en presencia del público, como la llamada misa negra de los brujos blancos.
Se cree que el origen de esta celebración que se ha extendido no solo a todo el estado de Veracruz sino al país, se da cuando el llamado brujo mayor Gonzalo Aguirre, organizó una convención de brujería en Catemaco en el año de 1970, ofreciendo una misa negra, carreras de lanchas, discursos antropológicos y la presencia de hechiceros, curanderos, shamanes y los que pretenden serlo, convirtiéndose esta ciudad vercaruzana en una especie de asilo para el misticismo y la brujería, por lo que la convención se repite cada primer jueves/viernes de marzo de cada año.
En lugares como La Antigua, se preparan ese mismo día para el llamado “Baño de estrellas” o “Lluvia de estrellas”, en las playas vírgenes de Chalchihuecan, donde se presenta un fenómeno que se da a través del reflejo de la luz de la luna sobre el oleaje y que al introducirse al mar se genera una ilusión óptica de lluvias de estrellas sobre el cuerpo y donde acude la gente a un encuentro con el misticismo y la magia.
Pero también están los llamados Xochitlallis o Xochitalis, mismos que se realizan en lugares como Zongolica, La Perla, Acultzingo, San Andrés Tenejapan, Ixtaczoquitlán y Tlilapan, entre otros, donde se preparan para rendir culto a la Nana Tonantzin, es decir, a la llamada por los indígenas, Madre Tierra.
Es precisamente el primer viernes de marzo, que realizan una ofrenda a ella por las cosechas que recibieron en el año azteca que termina y pedirle que el que inicia sea más próspero.
Para los danzantes, se trata de un día en el que “se abren portales de energía”, y así pueden dar gracias a los dioses por las cosechas recibidas. Sin embargo, así como existe gente que cree en toda esta serie de ritualismos paganos, esotéricos y místicos, también los hay en los que piensan que solo se trata del poder de la mente que es lo que realmente hace que “funcionen” tanto los amuletos, las imágenes o las hierbas que compran en esta temporada del año; asimismo, hay quienes consideran que no tiene nada de malo ir a recibir una limpia, una “rameada” o comprar un amuleto.
Algunos más, hasta incluyen imágenes de la llamada “santa muerte”, para solicitarle favores, soluciones y hasta quitar el camino a quienes consideran un obstáculo para alcanzar lo que se proponen. Otros acuden a comprar veladoras “trabajadas” para que regrese el amor perdido, o que nunca se vaya la pareja, contra las envidias, “amarres” y hasta trabajos especiales, que incluye magua de todos colores: blanca, negra, amarilla, verde, etcétera.
Pero sin duda, el “Primer viernes de marzo”, es una fecha que no pasa desapercibida, y aunque algunos la censuren y vean mal el realizar cualquier tipo de rituales o invocaciones en esta fecha –principalmente si usan imágenes de santos o vírgenes reconocidos por la iglesia católica, otros lo ven como la oportunidad para que fuerzas de otra dimensión o lugar, acudan en su ayuda y les den la solución a sus necesidades, sin faltar quienes solo buscan dar gracias por las cosechas del año.