+ Columna de EDUARDO CORONEL CHIU, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-06-18
Es conveniente que el Congreso del Estado comience a debatir con seriedad y orden la adaptación local de la reforma federal en materia electoral antes de que siga llenando de basura su oficialía de partes.
Al fin de centrar los debates evitar la creación de escenarios artificiales y poco viables, sin dejar de reconocer la libertad que tienen los ciudadanos y los partidos políticos de exponer las reformas que consideren convenientes, un pre-requisito de participación debería ser acreditar un conocimiento básico de la Reforma Federal aprobada y sus implicaciones legales para la entidad, así como del marco jurídico constitucional de la República y del Estado.
Con todo respeto, debe comenzar la depuración de las propuestas que parten de premisas falsas o interpretaciones equivocadas; para no perder tiempo en distractores y fantasías. No contribuyen a un debate democrático serio en Veracruz el manejo de falsedades. Como la avanzada en varias de las iniciativas de que hay un plazo perentorio alistado para aprobar las reformas locales y éste vence el 30 de junio próximo. Aunque el líder de la mayoría del PRI en el congreso, Juan Nicolás Callejas, ya reconoció, tras la conferencia de congresos estatales a la que acudió a Cancún el pasado fin de semana, de que no hay prisa aquí para “homologar” la legislación local, y que el plazo sólo corre a las 17 entidades que celebrarán elecciones locales en 2015 (y en general sólo en materia de partidos políticos), las iniciativas recién agregaras por otros partidos políticos se mantienen en el error del plazo de próximo vencimiento. El otro tema manoseado y falseado es la obligatoriedad de la concurrencia integral de las elecciones locales con las federales, y de pasada, la cuestión de la reelección legislativa de diputados locales y ayuntamientos, de la que han derivado las propuestas de acortar los períodos de mandato, en 2016, para elegir Gobernador de dos años, y en 2018 restablecer la hacéis, pero ya concurrente con la elección federal y en 2017 reducir la de ayuntamientos a un año, Y a partir del 2018, de tres años, para que los entonces selectos puedan acceder a la posibilidad de reelección. Esta propuesta contenida en la iniciativa del PAN, combinada con el argumento del supuesto ahorro que habría en organización y gastos electorales, se ha reforzado con una similar iniciativa del partido del Movimiento Ciudadano (NC) y ayer por una semejante anuncia por el PRD –la dirigencia roja- pero agravada por a presuntos planteamientos de que no haya elecciones de Gobernador en 2016, que sea la legislatura electa ese año la que designe a un “gobernador de transición” y al año siguiente, el mismo congreso designe consejos electorales en los 212 municipios del estado. La asombrosa ignorancia de las constituciones de la República y del estado –la elección de Gobernador sería directa- que revela el PRD rojo incapaz de entender la evidente improcedencia jurídica de su propuesta es una señal de alarma de que hay que mantenerle orden irracionalidad al debate. Hoy se les puede ocurrir que pueden disponer nombrar por dos años un monarca o rey… de carnaval. O hasta gobernador de ocho años, ¿por qué no?, dijo Callejas, quiero creer que el maestro conoce el artículo 116 de la Constitución federal y que su tono de ironía no se advirtió en su declaración y incomunicado.
PRECISIONES Y HOMOLOGACIONES
Descartado el plazo perentorio del 30 de junio para hacer aquí la reforma electoral (al menos lo reconoce ya el diputado Callejas), la siguiente premisa falsa es la de la obligada concurrencia de elecciones locales con la Federal en 2016, lo legal es que se debe homologar “al menos una con la Federal”, lo que por cierto también ya admitió el diputado Callejas.
No necesariamente la del gobernador, pues si debe ser la de diputados locales, ajustar su período a dos años, con lo que se cumpliría con la disposición constitucional Y en lo sucesivo entraría a la posibilidad de la reelección.
Por otra parte, el ahorro supuesto que acompañe la pretensión multicolor y de aquellos que mueven sus hilos, tiran la piedra y esconden la mano, de elegir un Gobernador de los años no deja de parecer sin sustento. Además del repentino y poco convincente afán ahorrador de sus promotores, habría otras formas de resucite el gasto electoral; Como por ejemplo en el financiamiento público a partidos políticos, la reducción de diputados plurinominales, en los tiempos de contienda interna y de campaña electorales, sin dejar evaluarlos injustificados problemas de gobernabilidad y de ausencia de logros que habrían con un gobierno estatal de dos años –en el primero recibe y en el segundo entrega-, O de alcaldías perdidas de un año.
Hay otras fórmulas menos perturbadoras y caprichosas de lograr la concurrencia de elecciones locales con las federales.
Para poder acceder al supuesto constitucional de la elección consecutiva de ayuntamientos por dos períodos, el mandato no debe rebasar tres años, es decir, hay que reducir aquí un año. Si en 2017 se mantiene de cuatro años Y se ajusta a tres en 2021, podrían ser reelectos en 2024, Y además en esta fecha su nueva elección sería concurrente con las demás federales.
En lo que respecta al gobernador, en vez de desperdiciar un mandato de dos años con un ejecutivo débil, podría ver dos períodos de cuatro años, A partir de 2016, obviamente sin reelección, de tal forma que en 2026 retomaría a seis años, concurrente con el total de elecciones locales y federales. No es necesario, ya se sabe, que la elección de Gobernador concurra con las federales, pero en un extremo supuesto que se quisiera hacerlas como ocurrir, esta fórmula es menos traumática y desequilibradora que la jalada de elegir un Gobernador por dos años.
EFECTOS DE ELECCIONES CONCURRENTES
Vista la mano que mueve la cuna de los repentinos promotores de la gubernatura de dos años, la que arrulla a Julen, Pola y al PRD rojo, se duda de la validez del análisis de la situación política Y por lo tanto del buen resultado electoral Y deposiciones que traerían las acciones en curso. No se cree que con esas medidas mañana desalentar a sus temidos rivales, Como tampoco que el grupo de Julen Rementería pueda ganarles la candidatura, así sea de dos años. Alguno de los perros será candidato en 2016.
Por otro lado, la restauración del centralismo en el grupo hegemónico del PRI hace que la decisión sucesoria pase inevitablemente por la presidencia de la República, lo mismo que cualquier pretensión de arreglar los tiempos electorales en Veracruz.
De hacer oficio político y de análisis de datos electorales, como se supone que hay en el grupo central dominante, no pasarán desapercibidos los riesgos de derrota electoral para el PRI en Veracruz en 2018, si se hace concurrir la elección de Gobernador (el hipotético caso de que se redujera a dos años en 2016. La elección presidencial es eje de las demás, y aquí el PRI no ha ganado esa elección desde Zedillo, 1994. En 2000 ganó el PAN con Vicente Fox, en 2006 ganó el PRD y sus aliados con Andrés Manuel López Obrador y en 2012 ganó el PAN con Josefina Vázquez Mota. Si bien el PRI gano la gubernatura en 2004 con Fidel Herrera Y el 2010 con Javier Duarte de Ochoa, en ambas los resultados fueron muy apretados. La concurrencia de elecciones de Gobernador con las de Presidente de la República en 2018 pondría en riesgo para el PRI retenerla gubernatura.
A menos que se esté pactando la alternancia local, desde 2016 o en 2018. Ya se verá, pero por ahora todo parece juego doméstico, y más que juego, un prematuro temor a los escenarios venideros.