+ Columna de EDUARDO CORONEL CHIU, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-06-25
A la vista de todos, con más descaro que transparencia, se desmorona el Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI).
No es nueva la descomposición por la que atraviesa el IVAI desde que asumieron el mando los nuevos consejeros, hace cuatro meses; ya había trascendido el hostigamiento laboral al personal, los despidos masivos, la rapiña por los puestos y el manejo del presupuesto, pero su degradación sigue en picada.
Ajeno a sus tareas sustantivas de obligar a las instituciones públicas abrir su información y de garantizar el derecho a saber de los veracruzanos, sus tres consejeros –José Luis Bueno Bello, presidente; Fernando Aguilera de Hombre y Yoli García- utilizan el patrimonio de la institución como cosa propia y para desplegar sus complejos personales; incluso en actos presuntamente ilegales, de moche de sueldos y acoso sexual, como los que acaban de ser denunciados por una ex trabajadora recién despedida.
El caso de la denuncia hecha pública por Miriam Pérez a través de una entrevista difundida en la página web de agencia Comunica Network y colocada en YouTube, por los graves e ilegales hechos señalados, con pelos y señales, no debe de ser soslayada por las autoridades competentes del estado.
MOCHES Y FAVORES POLÍTICOS
De manera directa la señora Miriam Pérez sostiene, entre otros puntos, que fue contratada hace tres meses por el presidente José Luís Bueno Bello para ocupar el puesto de responsable de la Unidad de Transparencia del IVAI, bajo el acuerdo de que le entregaría una parte de su sueldo a la ex diputada local y actual directora en Sedesol, Karime Aguilera, a quien Bueno Bello debe favores políticos. Y que fuese cesada, al vencimiento del contrato, debido a que no entregó a Karime Aguilera la elevada cantidad que esta le requirió; quería de moche 12 mil pesos al mes de los 25 mil que le pagarían y ella sólo estuvo dispuesta a darle 3 mil pesos. Detalla la señora Pérez el acuerdo de moche y sostiene que Bueno Bello se lo planteo como condición de ingreso, así como los causes que siguió para intentar con Aguilera una rebaja al monto, a lo que ésta no accedió y optó por mandar al IVAI a otra persona en su lugar, que ya está ahí. Aprovecha para referir antecedentes de la dependencia política de Bueno Bello con Karina Aguilera, su conocida desde la dependencia Espacios Educativos (Coeduca) y de los apoyos dispuestos por aquel (balones y computadoras) el año pasado para la campaña electoral a la alcaldía de La Antigua, elección que perdió Karime, los que asegura “se recibían en el IVAI”. La influencia política del Karime Aguilera en el sexenio anterior y en el actual, como se sabe, tiene que ver con la relación de carácter sentimental con el ex senador priista Enrique Jackson, poderoso asesor transexenal.
EMBRIAGUEZ, PREPOTENCIA Y ACOSO SEXUAL
Por otra parte, en sus declaraciones, Miriam Pérez describe el clima de hostilidad laboral y de privilegios existente, y en breves comentarios retrata a los consejeros. Bueno Bello “sigue teniendo sus borracheras”, Yoli García “muy prepotente y grosera”, ha despedido a mucha gente y los suyos son “gente con privilegios laborales”, Fernando Aguilera la acosó sexualmente en varias ocasiones “me invitó a salir”. No es la primera, hay muchos otros precedentes de la misma práctica laboral.
También mencionó las consignas recibidas, el ocultamiento de información interna del IVAI a solicitantes, en el caso concreto de los que pidieron datos sobre la “reingeniería” y nueva plantilla del IVAI.
¿QUIÉN METERÁ ORDEN EN EL IVAI?
Asombra la indiferencia con que los responsables de la política del Estado han dejado correr las cosas en el IVAI. Es cierto que la gente del estado tiene prioridades, la seguridad pública, las finanzas, el desarrollo económico, el combate a la pobreza o hasta la homologación de la legislación local a la reforma federal en materia electoral. Pero tampoco se puede ser omiso de una institución de transparencia y acceso a la información que en el breve periodo de cuatro meses se ha convertido en zona de corrupción abierta.
No hay que buscarle mucho para encontrar los factores que detonen el extravío del IVAI: la renovación de la presidencia, que a la salida de Luis Ángel Bravo recayó en José Luis Bueno Bello –embriagado también de poder, ahora se sabes, posición de Aguilera Jackson-; la emergencia del superego fanfarrón y acosador de Fernando Aguilera de Hombre, el Frankenstein heredado por Bravo, y la arrogante y rapaz llegada de la ex magistrada del Trife, Yoli García, en pago a favores electorales por recomendación de Gabriel Deantes. Creen que él iba ahí es suyo, como una herencia que les dejó una tía rica.
Sin perjuicio de la autonomía constitucional del órgano de transparencia, la comisión de actos contrarios a la ley, abusos de autoridad, incumplimiento del deber legal y hasta de peculado, como los que se refieren en la denuncia pública, y otros más que han trascendido, ameritan ser investigados y en su caso sancionados. Puede ser la Procuraduría General de justicia, el Congreso del Estado, el Orfis, la Comisión de Derechos Humanos, cada quien en su ámbito de competencia.
Y en cuanto a factores extralegales pero relacionados con la gobernabilidad, en la esfera del Poder Ejecutivo, ¿no hay quien supervise y coordine políticamente al IVAI?
¿Esperarán a que les reviente el próximo escándalo de corrupción?