+ Columna de EDUARDO CORONEL CHIU, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-07-07
En ceremonias evocadoras de la novela de Mario Puzo sobre la mafia italiana en Estados Unidos y la figura del jefe de la familia Corleone, Don Vito, reverenciado como el Padrino, fuente de influencia y repartidor de favores, llevada al cine en toda su saga por Francis Ford Coppola, reapareció este fin de semana el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán.
Muy quitado de la pena del estado de desastre financiero, corrupción y enraizamiento de la delincuencia organizada en que dejó Veracruz a su salida en diciembre de 2010, Fidel Herrera Beltrán vino a dar los primeros capítulos de su nueva temporada.
Calculadas sus apariciones públicas; fue Fidel testigo del registro del nacimiento Y estrella del bautizo de la hija de su pupila Carolina Gudiño, ex Diputada Federal y local y presidente municipal de Veracruz, de su hechura política, como es sabido, y más tarde apadrinó en Coatepec a un grupo de estudiantes egresados de alguna universidad.
No hubo mucho de los findelistas en público –las reseñas mencionadas a varios de ellos en los dos eventos, pero otros más seguramente acudieron al acuerdo privado, ya que por cuidado de las formas y blindaje de los besos del diablo, el besamanos particular se hace con discreción.
Siendo Fidel un obsesivo de la búsqueda del poder, la influencia y los negocios desde el gobierno, sus previas apariciones como ex gobernador han estado asociadas a coyunturas específicas y objetivos políticos particulares –la más reciente provoca conjetura acerca de cuál es su sentido. Y más que en los últimos meses se había dado un enfriamiento, conflicto en ciertos temas de implicaciones penales, así como distancia con el actual gobernador, Javier Duarte de Ochoa, como es sabido, surgió de las filas del grupo político de Fidel Herrera y a través del cual habría este pretendido seguir al mando del estado, en un Maximato Fiel, que no le resultó del todo.
En el padrino II, se recuerda el año pasado, como el aval del gobernador Duarte, se perfilaba a Fidel Herrera como jefe de la campaña del PRI al Congreso local, diputado plurinominal y hasta prospecto de embajador de México en Grecia, pero hubo un tiro de cuerda de la cúpula nacional y todas se le cayeron a Fidel. El único pacto que se le sostuvo –que no es poca cosa por cierto –ha sido la protección de salida, el seguro de retirada, el cuidado de las espaldas.
EL HOYO NEGRO
Pero no es fácil contener, ni operativamente ni ante la opinión pública, los alcances del daño causado al estado por el gobierno de Fidel Herrera. Lo cierto es que con su labia hiperactividad Fidel mantuvo oculto hasta su último año el verdadero estado de la administración del estado. A su salida se comenzó a destapar la quiebra financiera, el disparo de la deuda pública, que ahora asciende a 4I mil millones de pesos, cuando Fidel la recibió en 3 mil 500 millones y Duarte asegura no haber contratado nueva sino sólo reestructurado; la abultada cartera de cuentas por pagar, cuyo monto supuesto es mucho mayor al reconocido; las numerosas irregularidades en la asignación y pagos de obras públicas, así como los defectos y su mala calidad, ahí está el grupo de denuncias y rescisiones a empresas fraudulentas e incumplidas efectuadas en esta administración; la discrecionalidad abusiva en las concesiones a particulares –desde el contrato a Finamed de servicios médicos, las modificaciones indebidas y desventajosas para el estado a las cláusulas de la concesión del Túnel Sumergido de Coatzacoalcos, hasta la entrega sin fundamento legal de las utilidades del estado por la explotación de la autopista Veracruz-Cardel a la empresa ACCSA, controlada por el fallecido Valentín Ruiz. Y obviamente, el destape de la presencia generalizada de la delincuencia organizada, cuyo combate, apoyado por las fuerzas federales, ha sido uno de los frentes fundamentales a los que ha tenido que atender el gobierno del sucesor de Fidel, Javier Duarte de Ochoa.
LOS MOTIVOS DEL PADRINO
Si bien como ciudadano Fidel Herrera tiene todos sus derechos vigentes en el estado y puede acudir a los bautizos y padrinazgos que quieras, las responsabilidades y la rendición de cuentas por su catastrófica y corrupta gestión como gobernador del estado están pendientes de determinarse no sólo políticamente, sino en términos jurídicos y procesales. Duarte ha ofrecido la aplicación de la ley –“caiga quien caiga” – en varios casos de los que hay denuncias de hechos en la Procuraduría del Estado, entre ellos, los citados de las obras públicas irregulares y el fraude con complicidad de servidores públicos por el Túnel Sumergido de Coatzacoalcos, además de que se debería abrir la investigación correspondiente a la autopista Veracruz-Cardel. ¿Buscas Fidel el carpetazo para él y sus funcionarios y colaboradores implicados, en particular sus secretarios de comunicaciones, Marcos Thuerel y Guillermo Herrera?
¿Pretende posicionarse desde ahora para presionar el comando de sus fieles en las candidaturas a diputados federales el año entrante? Carolina Gudiño sería una de sus piezas, pero también, se sabe, hace causa por uno de sus hijos, Javier Herrera Borunda, por supuesto, por el distrito de Cosamaloapan, y el mismo como plurinominal, todo ello, sin considerar la injerencia y veto que podrían venir del centro.
¿Estarán tan confiados en la ”habilidad” de Fidel como operador electoral y de su “capital político” como erróneamente creían en el equipo de Duarte el año pasado, cuando lo promovían (el Padrino II) hasta que los frenaron?
En los extremos no falta quienes también lo metan en la operación de la sucesión de 2016, aunque no se cree que Veracruz aguante otra transmutación de la fidelidad.
Ya veremos los nuevos episodios del padrino III, por cierto, en la analogía, la peor de la saga de la Familia Corleone.