+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-09-08
No puede decirse que andan bien las cosas en Veracruz cuando los hechos de violencia e inseguridad pasan a ser la noticia principal en los medios masivos de comunicación y en los espacios informales de convivencia social, a contracorriente de las versiones oficiales de eficacia en seguridad pública y baja delictiva.
Es preocupante que por encima del desarrollo económico y de otras ramas de la administración pública, inclusive la política, se destaquen hoy las situaciones de inseguridad incontenible que atraviesa el estado.
El cuadro de inicio de año se descompuso pronto. Comenzó con celebraciones y reconocimientos, en febrero el secretario de gobernación, Miguel Osorio Chong, puso a Veracruz como ejemplo de la coordinación de la fuerza pública Federal y estatal y declaró que era una de las zonas más baja incidencia delictiva. Esto en su momento correspondía en la comparación con la espiral de enfrentamientos y ejecuciones que amenazaron a Veracruz en los primeros años del gobierno de Javier Duarte.
Sin embargo, no se ha podido sostener la barrera. El balance cambio a lo largo del año en curso; la bandera blanca no duró mucho, y como se ha visto, a partir de unos meses se han desbordado los acontecimientos delictivos.
SE DESBORDÓ
En los meses recientes se supo no sólo del aumento de los secuestros, Veracruz quedó incluido en los más altos, sino también de numerosos casos de homicidios en distintas partes del Estado que han consternado a la sociedad veracruzana y alimentado la percepción de creciente temor e inseguridad. Sin que sea un recuento la hemeroteca del año registra, entre otros, desde el secuestro y asesinato del reportero de Coatzacoalcos, Gregorio Jiménez, el cantante amateur Gibran David, las 31 fosas clandestinas en Cosamaloapan, los recientes ataques a migrantes centroamericanos en el sur, hasta las más recientes, el levantón y asesinato del Tesorero de Coatepec, Guillermo Pozos Rivera, el homicidio del abogado de Minatitlán, Cipriano Puertas Rubio, muerto al tratar de evitar el secuestro de su hijo. En Xalapa, el caso del asaltante de zapatería y homicida de un policía de la quinta de las rosas, perseguido y ”abatido” en espectacular operativo policiaco por el panteón de Palo Verde; y de las notas del fin de semana, la localización de los cadáveres de la niña de cinco años, Karime Cruz Reyes, y de su tía Teodora Reyes –a quien han implicado en el secuestro-, desaparecidas en Coatzacoalcos hace dos meses; y de nuevo en Xalapa la ejecución del abogado Perfectino Aguilera Riande, agente del Ministerio Público de la vía del Procurador General de Justicia, Luis Ángel Bravo, arrojado la madrugada del domingo con tiro de gracia en una calle del fraccionamiento Indeco Ánimas. También de este sábado rojo la ejecución del transportista de Atoyac. Teódulo León Ramírez.
ACTUACIÓN MAL EVALUADA
Aunque tampoco sería objetivo calificar de indolente a la autoridad frente a los hechos de inseguridad, su resultados quedan por debajo de las expectativas y sobre todo no consiguen convencer a la población de que están haciendo bien su trabajo para garantizar la seguridad y mantener un estado de paz y leyes. Se han difundido una gran cantidad de reuniones de “coordinación” en materia de seguridad, destinado más recursos presupuestales al rubro y a los programas de acreditación policiaca, inventando blindajes en las regiones, informes de baja en la estadística delictiva, primeras piedras en cuarteles militares y edificios para “unidades antisecuestro”, golpes a la delincuencia como el desmantelado del centro de adiestramiento paramilitar en la sierra de Zongolica o las numerosas bandas de secuestradores “desarticuladas”.
ALGO DEJÓ DE FUNCIONAR
Pero la amenaza sigue. Algo está podrido en Veracruz que ya no parece ser suficiente la estrategia de coordinación de las fuerzas Federales, Marina Armada de México, Sedena y la PGR con los cuerpos estatales de la Procuraduría y la Secretaría de Seguridad Pública.
Con todo, la nueva oleada de violencia no se asemeja a la precedente. No se ven signos de lucha por el territorio de grupos delincuenciales, tampoco que el núcleo del negocio sea el tráfico de drogas, sino emergencia de brotes múltiples de células de secuestro y extorsión y hasta delincuentes solitarios.
En demanda de una mayor seguridad ayer hubo marchas pacíficas en Xalapa, en Coatzacoalcos y Minatitlán. No se descarta que las manifestaciones pudiera llevar en paralelo alguna motivación política, pero lo cierto es que hay hechos que sustentan la inconformidad y el temor de los ciudadanos. Pero contra todo los “hombres del gobernador” se ostentan “inamovibles”.
¿CUÁNDO ENCONTRARON LOS CUERPOS?
En entredicho quedó el Procurador Luis Ángel Bravo en la conferencia de prensa en la que informó del caso de la niña Karina Reyes y su tía. Supuestamente el hallazgo de los cuerpos se hizo el pasado jueves, después de que obtuvieron la orden judicial para el cateo de la casa y la exhumación de los cuerpos. Sin embargo, una semana antes, en varios medios de Coatzacoalcos se publicó que ya en las investigaciones ministeriales se sabía que tanto la niña como su tía estaban muertas, al igual que la versión confirmada por el Procurador de que la tía había participado en el plagio. En dichos medios se aseguraba que se escondía la información a la opinión pública para no enturbiar la semana política, aquella previa al Informe presidencial, en que varios secretario de estado estuvieron de gira en el estado y los senadores del PRI y del PVEM celebraron su reunión plenaria para definir su agenda legislativa. Luis Ángel Bravo tuvo que reconocer que se había dado una “filtración” de ”signos de verdad”, pero que los cuerpos los encontraron apenas el jueves pasado. Pocos le creyeron.