#AsuntosPúblicos: DOS MENSAJES

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2014-09-26

Envía dos mensajes, cada uno en dirección opuesta, la detención ayer efectuada por la Procuraduría General de Justicia del Estado de tres policías del Ayuntamiento de Coatepec, a los que imputan responsabilidad en el secuestro y homicidio del tesorero de este municipio, Guillermo Rivera Pozos, ejecutado el mes pasado.

Por un lado, no puede dejar de reconocerse que la acción trasmite la voluntad de justicia del gobierno del estado y de combate a la impunidad, aún cuando se involucra a servidores públicos, estos del ámbito municipal.

Aunque no se dieron a conocer las evidencias obtenidas en la investigación que sostienen su acusación a los tres elementos policiacos, el modo en que se realizó el artero y reprobable crimen indicaba las sospechas de colusión. Como se recuerda, el funcionario municipal fue levantado a plena luz del día, a la vista de numerosas personas, por tres personas encapuchadas que se lo llevaron por la fuerza en dos vehículos sin que por ningún lado apareciera la policía. Pocos días después, el cadáver se encontró abandonado junto con el vehículo de la víctima en las inmediaciones del municipio, prueba de que la operación criminal completa –plagio y homicidio- se realizó dentro de su territorio. Era evidente la presunción de que los delincuentes actuaban bajo la confianza de saberse protegidos.

Pese a que en lo inmediato se soltaron algunas versiones para desviar el móvil –la línea pasional que nunca falta-,la hipótesis más creíble apuntaba a la autoría de una célula delincuencial implicada con el Ayuntamiento, al que exigía una cuota mensual onerosa. El operativo de aprehensión de los policías y la acción penal en su contra confirma parcialmente las presunciones, no obstante todavía quedan varios puntos pendientes de esclarecer. Falta saber quienes más están implicados, ¿sólo tres?, No es posible si ese era el número de los autores materiales. Además del móvil de la ejecución, pues en el caso no hubo petición de rescate, y las identidades, y en su caso, aprehensiones de quien o quienes pudieron planear y ordenar el crimen. Y sobre todo, sostenerlas acusaciones en juicio. Es un caso para Culín Holmes.

¿EN QUIÉN CONFIAR?

Por el otro lado, la implicación de policías en el crimen su participación del lado de la delincuencia organizada manda un mensaje de indefensión a los gobernados. No es nuevo saber que la policía está infiltrada, que colabora o es parte de las bandas delincuenciales; preocupa que prevalezca esta situación después de varios años de aumentos presupuestales a los rubros de seguridad y de políticas y programas para depurar a los miembros de las corporaciones policiacas, de filtros y sujeción a acreditaciones y controles de confianza.

El tema no es aislado. No hace mucho en un operativo conjunto del estado y las fuerzas armadas se desmanteló un centro de entrenamiento a delincuentes en la zona de Acultzingo, en el que se involucró a policías y ex policías de los municipios de Acultzingo y Maltrata. Y también recientemente se divulgó un audio en el que se escucha el Secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez, expresarle a un grupo de alcaldes entonces electos –supuestamente la grabación es de fines del año pasado- de la complicidad de las policías municipales con grupos de delincuentes: : “los nuestros”, les llama Bermúdez al señalar la presencia policiaca en imágenes de un secuestro en el que policías sirven de “Escoltas” de plagiarios.

Ya sabemos que hay policías malos y queremos suponer, también, “Policías bueno”, el problema es cómo saber quién es quién. Preferible no tener que ver con ninguno.

CHILATOLERA

En el lavadero de Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, el arguende político, no la participación constructiva en la vida pública, tiene su espacio. Con el refrito del caso de Pancho Colorado –el empresario veracruzano sentenciado el año pasado en USA a 30 años de prisión por conspirar para lavar dinero para los Zetas en la compra de caballos de carreras- vuelven a sacar sus rencores y trapos sucios. En la fonda de una esquina, el ex gobernador Fidel Herrera –mencionado en el juicio de Colorado de haber recibido dinero sucio para su campaña electoral a cambio de la plaza -, y en la porqueriza de enfrente, el fracasado ex candidato a gobernador del PAN, Miguel Ángel Yunes Linares, señalado por Colorado de haberle pasado la charola, pero que no le dio; cuyo hermano, fue candidato a diputado del PAN y aliado de campaña de Yunes Linares.

Ambos, Yunes Linares y Fidel, se embarran y jalan del chongo, alternativamente, y por mediación del espacio radiofónico de Ciro Gómez Leyva, que ya parece más espacio cacofónico, pues siempre los dos lenguas largas se dicen lo mismo. Ya chole.

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