Estadísticamente nos encontramos dentro del segundo pico de la temporada de lluvias en la entidad veracruzana y en lo que va de este mes de septiembre nos han afectado 7 ondas tropicales (numeradas de la 26 a 32), una tormenta tropical “Dolly” y canales de baja presión (vaguadas) frente a la costa veracruzana.
En el mapa 1 se muestra la lluvia acumulada dentro del período del 01 al 29 de septiembre, como podrá observar la zona costera central y la partes altas de las cuencas de los ríos Tecolutla y Papaloapan es donde se tiene la lámina máxima de lluvia con acumulados entre los 600 a 800 milímetros (600 a 800 litros por metro cuadrado) –color azul marino-. En términos generales se tiene un mes de septiembre entre un 90 a 135 % por arriba de lo que históricamente precipita especialmente en la zona costera central. (mapa 2, tonos azules).
Hoy en la estación climatológica ubicada en el radar de Alvarado (Alvarado, Ver.), se registró una lluvia máxima en 24 horas de 304.2 mm, situación que supera el registró histórico que se tenía para un mes de septiembre de 1981 de 261 mm; asimismo, ha superado el registro histórico anual de 276 mm reportado un 13 de septiembre de 1984.
En la tabla 1 se muestran las lluvias máximas acumuladas en las últimas 72 horas, siendo la cuenca del río Papaloapan donde se tiene la mayor concentración de precipitaciones, y en donde la estación de radar de Alvarado hace una suma de 627.9 mm.
Ahora vamos hacia la primera quincena de octubre, donde todavía pueden presentarse lluvias importantes sobre nuestra región, debidas al paso de ondas tropicales, vaguadas, frentes fríos y/o la interacción de alguno de ellos, sin descartar los ciclones tropicales.
De acuerdo a la última actualización de los modelos de pronóstico meteorológico, se prevé que entre el día miércoles y jueves, este transitando por el Estado de Veracruz la onda tropical No.33 y posiblemente durante el fin de semana nos este afectado un frente frío. Por lo anterior, se recomienda seguir pendientes del pronóstico meteorológico, así como del comportamiento de los niveles de ríos tanto de respuesta rápida como lenta, en zonas de montaña por posibles deslaves y/o derrumbes y en centro urbanos por encharcamiento y/o inundaciones pluviales.