#AsuntosPúblicos: CAMBIO ESPERADO EN SALUD

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2014-10-03

No sorprendió la renuncia de Juan Antonio Nemi Dib como Secretario de Salud del Gobierno del Estado -ayer confirmada- cuando lo que causaba asombro era su permanencia.

La embestida sindical que padeció en los últimos días, que igual pudiera leerse como una presión final, el último mensaje, no fue sino la clausura de su permanencia en el círculo de gobierno, del que fue progresivamente alejado.

De pendiente de la voluntad y confianza del gobernador, dueño de la cancha y del balón del Poder Ejecutivo, su curva de confianza y aceptación evidentemente se veía declinante; arrancó en diciembre de 2010 como director del DIF, donde se desempeñó dos años; fue nombrado unos meses secretario particular del Gobernador y luego, de manera inesperada, pero con claro apoyo, fue designado Secretario de Salud, cargo que usualmente había recaído en un especialista en medicina. Hasta ahí iba bien en ascenso.

Algo pasó en el camino que sus condiciones se deterioraron; por una parte podría ser que sus apuestas de alianzas no fueron las ganadoras al interior de los grupos que se disputan la influencia del jefe político, y por la otra, que se le complicaron los problemas internos. De inicio se embarcó en un conflicto de pagos con una empresa financiera de contratos de servicios médicos, de laboratorio y hospitalarios, Finamed, beneficiaria de la pasada administración, a la que pretendió primero expropiar los equipos, de lo que después se desistieron, pero con la que mantienen abiertos juicios de resultado a un incierto. Posteriormente vinieron los problemas laborales y las disputas por el reparto de la basificación de plazas federales, presuntamente divergencias con el área del ejecutivo para el manejo de la administración.

FASE TERMINAL

Los síntomas de su distancia se vieron hace dos meses. Su renuncia se filtró a los medios, seguida de una rectificación, que ahora se ve, sólo fue un aplazamiento. Entonces se pretendía remover a su Director Administrativo para incrustar a Ricardo Sandoval, con antecedentes dicen que turbios, de manejo en esa área, con que Nemi no estuvo de acuerdo. Se quedó pero ya tocado. Más recientemente, se boletinó que sería investigado por la Contraloría del Estado para determinar el origen de los recursos con que pagaba los supuestos alquileres de un helicóptero, un mensaje claro de hostilidad. Remataron su salida la oleada de protestas provenientes de grupos sindicales, quejosos de carencias en los servicios, contraatacados por Nemi, todavía ayer, de que el conflicto se debía a que no había permitido que mantuvieran sus privilegios, y los acusó de una lista de supuesta corruptelas.

Desgastado innecesariamente debido a que no presentaba su renuncia o no se la pedía directamente, acabo ayer el ciclo de Juan Antonio Nemi Dib en la secretaría de Salud. Lo reemplaza el doctor Fernando Benítez Obeso, quien se desempeña como director del Centro de Especialidades Médicas de Xalapa. Cartucho nuevo, no político. A ver cómo le va con el paquete.

LOS ORTEGAS GRADUADOS

Imitadores de su maestro, el ex gobernador Fidel Herrera, en el gusto por los adornos académicos, los que adquirió en Fast track, hoy se gradúan de maestros en “Dirección de gobierno y políticas públicas” dos paquetes de generaciones de funcionarios públicos y políticos, acreditados por una supuesta sucursal inactiva del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset. El original tiene su sede en Madrid, España, el autóctono, el Simi, la sección México, tiene sucede en un changarrero barrió en el centro de la Ciudad de México. La fachada de la “Institución” parece pura fachada, competencia en “Titulación” de la plaza de Santo Domingo.

La lista de más de 60 graduados (con cena y baile) se maneja un directorio de la administración pública o de candidatos a algún puesto de elección. Hay varios o ex secretarios de despacho, diputados y ex diputados, del PRI la mayoría, aunque también del PRD y del PAN, Delegados federales, uno que otro alcalde y hasta consejeros electorales.

Si bien es encomiable el deseo de superación de los miembros de la clase política local, su deseo de constante preparación, y más si ese en comiendo contribuye a hacerlos mejores servidores públicos y profesionalizar la carrera pública, ahí algunos aspectos que deben considerarse. El primero, preguntarse a qué hora estudiaban, asistían a clases y realizaban sus trabajos académicos, no ostante sus cargas de trabajo absorbentes propias de sus altas responsabilidades.

Otro punto de interés es el pago del costo de los estudios. ¿Lo pagaron los graduados de su bolsillo o recibieron una beca de la institución pública?

También genera dudas el curso y suspicacias de que podría tratarse de una simulación para adquirir sin esfuerzo “capital curricular”, a la vez que en un negocio, la presencia de Antonio Meza Estrada, al colaborador del gobierno de Fidel Herrera, como cabeza o representante de los ortegianos nativos.

Estos repartos masivos de títulos recuerda a aquella universidad cuacuac, la de San Luis, donde si graduaban los funcionarios y políticos del gobierno de Miguel Alemán Velasco.

Por cierto, aseguran que algunos de los graduados todavía creen que Ortega y Gasset es algún dueto.

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