Conversan Claudia Lucotti e Irlanda Villegas en Palabra de autor

+Conversaron sobre su libro Leer, Traducir y Reescribir, en el marco de programa Palabra de autor, que se realiza en el Ágora de la Ciudad

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COMUNICADO - 2014-10-27

Claudia Lucotti e Irlanda Villegas conversaron sobre su libro Leer, Traducir y Reescribir, en el marco de programa Palabra de autor, que se realiza en el Ágora de la Ciudad, recinto del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC), donde hablaron acerca de cómo se conformó el texto protagonista de la charla; comentaron que los autores que intervienen tienen su origen a partir del diálogo y de la cercanía de maestros y alumnos a lo largo de mucho tiempo.

Leer, Traducir y Reescribir destaca la importancia que tiene el traductor como lector, no sólo en lengua extranjera, también en la materna. En esta caso, cabe citar a George Steiner, quien dijo “que el traductor es el mejor lector posible”, de manera que, una de las conclusiones de la charla es que si no hay una buena lectura particularizada e informada, una buena interpretación que implique una traducción en la propia lengua, no es posible lanzarse a proponer una versión en otra lengua.

Por otro lado, sobresale la influencia que recibieron de Willy Barston, la cual fue determinante para el criterio con el que se definió el concepto de traducción en el libro presentado.

“Willy Barston influye porque distingue entre traducción intralingüística e interlingüística, lo que sirvió para ejemplificar este planteamiento”, comentó Villegas. En ese sentido, Lucotti añadió que “el concepto de traducción se fue cerrando cada vez más y más, como se estipula dentro de un sector de la Academia, aunque otros fueron ampliando los límites de esta conceptualización”.

“Traducir no es necesariamente trasladar un contenido a una lengua; como traductores, leer un texto es producto de una lectura problemática que se hace de una realidad y de un pretexto”, agregó.

Considerar la postura del traductor es hablar como lector. “El papel como traductor es tan poderoso que puede cometer violencias en la traducción de un texto. Cuando se traduce, se hace desde la mayor autoconciencia ética que se pueda tener, aunque eso no totalmente posible, ya que afecta a los actores en el proceso de transferencia.

“Se puede decir que la actividad de traducir no se concreta solamente en la traslación de contenidos sino que al mismo tiempo permite crear y recrear ese ambiente de las obras desde su cultura, su ideología y su ciencia”, agregó.

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