Días de muertos, resultado del sincretismo entre lo pagano y lo religioso

+ Los españoles en el siglo XVI trajeron sus propias celebraciones católicas y europeas de muertos en el “Día de todos los santos

Zona Centro

David Alavez Cabra - 2014-10-31

Se acercan los días 1 y 2 de noviembre, y en muchos lugares se realiza la celebración de los “Días de muertos”, que es una mezcla, un sincretismo entre lo pagano y lo religioso, entre tradiciones europeas y las propias de los nativos mexicanos, y en este año 2014, a petición de nuestros lectores, les presentamos el origen de esta festividad en nuestro país.

Se cree que su origen en nuestro país tiene que ver con la cultura azteca, donde existía un festival, cerca del inicio del mes de agosto, presidido por la diosa Mictecacíhualt, conocida como "La dama de la muerte", y su esposo Mictlantecuhtli, “El dios del inframundo, de la tierra de los muertos”, en el cual se honraba a los espíritus de los fallecidos.

En los siglos XV y XVI los conquistadores españoles en su intento de evangelizar a los nativos hicieron coincidir su celebración de los Fieles Difuntos con el festival mesoamericano, originándose así el actual “Día de muertos”, que combina en gran medida prácticas y símbolos de origen pagano con otros de origen católico cristiano.

Nuestros antepasados, hace más de 3 mil años durante la época prehispánica, ponían ofrendas que bien podían ser un homenaje, un presente, o el ofrecimiento de un sacrificio a los que ya habían fallecido. Los muertos que no eran elegidos para habitar en los otros “paraísos”, iban al Mictlan (lugar de los muertos), o mundo inferior. En el reinaba el dios Mictlantecuhtli y la diosa Mictlancihuatl, que muchos asocian hoy con “La Catrina”, personaje creado por el caricaturista José Guadalupe Posada, antes de la Revolución Mexicana.

Cuando llegaron a América los españoles en el siglo XVI trajeron sus propias celebraciones de “Día de muertos” católicos y europeas, donde se recordaba a los muertos en el “Día de todos los santos”. Al convertir a los nativos del nuevo mundo se dio lugar a un sincretismo que mezcló las tradiciones europeas y prehispánicas.

Por ello, ahora en un altar de muertos “bien mexicano”, no puede faltar comida como el mole, arroz, pipián, pan de muerto u hojaldras, chiles, tamales, dulce de calabaza o tejocote, y algunas bebidas mexicanas (que solo es un pretexto para seguir “la fiesta”). También se ponen frutas de temporada como naranjas, mandarinas, guayabas, cañas y jícamas.

Todo esto suena fantástico. Que los seres queridos que ya murieron regresan estos dos días, “con permiso de San Pedro” (el apóstol) para venir de donde están, a la tierra de los vivos y luego regresar. Sin embargo se pasa por alto que esta tradición contradice lo que dice la Biblia en Lucas 16, versos 19 al 31, donde expresa que los muertos no pueden regresar a la tierra. Entonces ¿qué seres son los que realmente vienen y se pueden hacer pasar por los difuntos? Respuesta, los demonios, aunque a muchos les parezca ridículo esto. Segunda de Corintios 11:14 dice “Y no hay que maravillarse, pues si satanás se disfraza de ángel de luz”.

De hecho, la hojaldra o pan de muerto representa una tumba, que encima tiene los huesos y la “bola” en la parte alta es el cráneo. Para muchos suena esto exagerado y religioso, sin embargo a Dios no agrada de esto, pues como se menciona en un principio, estas tradiciones de los “Días de muertos”, es una mezcla entre lo religioso con lo pagano, resultado de costumbres traídas de Europa por los españoles, con las costumbres de los indígenas mexicanos. ¿O ustedes qué opinan?.









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