+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-11-05
Será que no tenía el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, aún la información hola certeza de que unas horas más tarde la Procuraduría General de justicia (PGR) iba a detener al presidente municipal con licencia de Iguala, Guerrero, José Luis Abarca, y a su esposa, imputados como autores intelectuales de la represión a los normalistas de Ayotzinapa y de los 43 estudiantes desaparecidos, que se agarró como clavo ardiente del anuncio de que convocaría a otro pacto nacional para la seguridad y el fortalecimiento del estado de derecho.
El lamentable asunto de Guerrero exhibió los fracasos de la política de inteligencia y seguridad nacional, al mismo tiempo que la crisis regional de gobernabilidad en varios estados, pero más evidente en aquél, y de garantía de los derechos humanos, deteriorando la imagen presidencial al interior y en el extranjero. Pero esa situación, que debe enmendarse con los recursos existentes, con la aplicación de la ley y de la fuerza legítima del estado, sólo realizando con eficacia su tarea, a que se requiera un nuevo pacto, hay mucha distancia.
A estas alturas de su gobierno y con tantos precedentes, convocar a un nuevo pacto para volver a lo mismo sobre una de las tareas esenciales del estado –la protección a sus ciudadanos y la sanción a los infractores de la ley- que se ha visto incapaz de cumplir, no suena coherente; tampoco despierta simpatía o confianza en los gobiernos. Exceptuados los mercaderes pactistas, que sacan raja de su participación, las diligencias de partidos políticos; Y los institucionales Y subordinados gobernadores de los estados, incluso no hay consensos entre la clase política profesional.
La convocatoria se ve inútil con los antecedentes, ajenos y propios. Desde el celebrado en la presidencia de Felipe Calderón en 2008, llamado Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad –pasando por toda la secuela de reformas legislativas y operativas-, depuraciones policiacas, propuestas de mando único, compartir datos, aumentar presupuestos, instituir la coordinación, etc; hasta los contenidos en el pacto por México. Aparte de lo andado en el gobierno anterior, el mismo tema fue uno de los tantos acuerdos del inicio del gobierno de Peña, el que suscribieron con los tres principales partidos políticos nacionales, el PRI, el PAN y el PRD. El punto número 3 del pacto por México, ”Acuerdos para la seguridad y la justicia”, y si se quiere el 4, relativo a la corrupción, éste inconcluso pero ya planteado.
Por eso está demás que ahora el presidente, aludiendo a los hechos de violencia y corrupción política e infiltración de la delincuencia organizada en Guerrero, plantee convocar “a la representación del Estado Mexicano, las fuerzas políticas y a las organizaciones de la sociedad”, para “asumir el compromiso de emprender cambios de fondo, fortalecer nuestras instituciones, y sobretodo, asegurar la violencia plena del estado de derecho en nuestro país”. ¿Oootra vez?
ESCENOGRAFÍA DISTRACTORA
La convocatoria a otro pato de seguridad pareciera un recurso retórica y escenográfica; desesperado para el tratar de limpiar la imagen gubernamental empañada por el desbordamiento de la violencia, atribuible a la falta de prevención; para justificar la ausencia de resultados en la localización de los 43 desaparecidos, la lentitud de intervención federal, las demoras en la remoción del Gobernador Aguirre y la permisividad del escape del edil presuntamente responsable. Se duda de que este pacto podría, además, contrarrestar la creciente movilización nacional de protestas.
Pero ayer dieron el campanazo capturaron a la pareja de prófugos imputados en una pocilga del DF donde se escondían con precarios recursos, cayó la odiara pareja Imperial de Iguala, protegida del PRD y aliada de la banda delincuencial Guerreros Unidos. La investigación tomara otro cause. A ver quiénes más salen involucrados. Como sea prendidos de los villanos, a lo mejor y hasta se olvidan del inútil pato.
NARCISISMO POLICIACO
El derroche de propaganda de la nueva policía de Veracruz, la Fuerza Civil, recuerda el mito de aquel personaje de la mitología greco-romana, Narciso, quien se enamoró de su imagen. Una vez que la vio reflejada en el agua no pudo dejar de con templarse con embeleso y pasión. Así parece funcionar la psicología de estos publicistas y jefes de la policía, pretenden verse a sí mismos en una reiteración incontenida de su propia imagen en carreteras, por todos lados en la ciudad y en numerosos suplementos llenos de fotografías, códigos de honor y emblemas. Los síntomas del complejo narcisista se observaron desde sus prelanzamintos impresos, pero también se despliegan en vivo, y al menor pretexto –no sólo fue el debut-, ejecutan performances, desfiles y paradas militares, Y ahora la metralla de espectaculares. Este inquietante gusto por el estilo visual de la retórica del cuerpo, el uniforme militar, la actitud de combate y el fetichismo de las armas, conjunto de culto a la fuerza, tiene además connotaciones de gobiernos totalitarios, coreografías nazifascistas.
Todos te deseamos una mejor policía, depurada y capacitada para combatir la delincuencia y proteger a los ciudadanos, pero no se cree que con publicidad narcisista se vayan a intimidar los delincuentes. En vez de ese gasto excesivo en la megalomanía policiaca, tal vez saliera más económica una terapia del complejo de Narciso. El espejo publicitario, parangón del estanque, debe salir muy caro.