+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-11-07
Es evidente que en el país y en Veracruz se vive un ascenso en los movimientos sociales y sus manifestaciones públicas en las que se plantean demandas y protestas a la autoridad.
El régimen político y el marco legal lo permiten. El sistema de gobierno democrático y los derechos fundamentales de los gobernados protege la libre manifestación, a la que se considera una forma legítima digestión de intereses populares, pero, del mismo modo, se percibe que estos derechos deben ejercerse dentro de los límites marcados por la ley, en particular, de manera pacífica y sin que sea afectados los derechos de terceros ni se produzcan hechos ilícitos.
La autoridad, a la vez que está obligada a permitir o tolerar las manifestaciones, también tiene la obligación de preservar el orden. En ese extremo en que debe darse la actuación de la autoridad se encuentra su zona crítica, donde se prueba su procedencia, sensibilidad, competencia y eficacia. Cada manifestación evalúa la inteligencia de gobierno, si lo hace apegado al derecho y con racionalidad, si se excede en el uso de la fuerza, o si cae en la comisión, la debilidad o negligencia.
La oleada reciente de manifestaciones no puede meterse en el mismo saco; hay que distinguir las acciones sociales –y es responsabilidad del gobierno hacerlo- para acomodar la respuesta que corresponde. Por un lado, ya se conserva que con las protestas nacionales y locales se comparten el motivo común de la condena a la represión estudiantil a los normalistas de Guerrero y que exigen esclarecimiento de la situación de los cuarenta y tres desaparecidos y castigo a los responsables, han vuelto a aparecer los grupos radicales -identificados como anarquistas- que causan daño a la propiedad privada y pública. Es muy riesgos o que la autoridad tolere la violencia provocadora infiltrada con el movimiento de protesta por los normalistas. En la Ciudad de México, la noche del miércoles –mezcla con las marchas por el tema de Guerrero- un grupo detuvo y quemó un metrobús qué, según el comunicado que se divulgó, reivindicatorio de lucha política violenta y de sus militantes detenidos en otros actos, nada tiene que ver con los normalistas desaparecidos. Algo parecido ocurrió en Xalapa esa misma noche; entre el contingente estudiantil y de maestros, irrumpió un grupo de encapuchados con antorchas que prendieron fuego en área frontal del Palacio de Gobierno. Resulta preocupante que aunque no hubo daños mayores ni lesionados, la autoridad estuvo ausente. Nadie los paro. En Guerrero, como se divulgó en los medios, quemaron el Palacio de Gobierno en Chilpancingo y posteriormente causaron daños en edificios públicos en Iguala, no faltaron los saqueos de encapuchados almacenes comerciales. Una causa legítima de manifestación no puede ser el pretexto para cometer actos delictivos contra la sociedad.
EL CHANTAJE
Otra corriente de las manifestaciones es la de los grupos que viven de plantones y bloqueos, muchos de ellos integrantes del sistema y que lo mismo sirve de apoyo grupos políticos que a la descomposición del orden urbano cuando no les han cumplido los compromisos, según la cartera de sus líderes. Son los costos del sistema clientelar. El problema es que la ciudadanía pago por los desacuerdos temporales del grupo gobernante y los líderes de organizaciones por el reparto de bienes. Es el caso de los 400 pueblos, la Antorcha Campesina, el Partido Cardenista, el grupo sureño de Renato tronco, entre otros.
En estos días hemos visto crecer las manifestaciones de este tipo. Ayer bloquearon la carretera a Coatepec por supuestas promesas incumplidas de obras y Renato Tronco se apoderó de nuevo de la Coatzacoalcos-Villahermosa. En ambos casos, la autoridad los dejó hacer. Y si estaba negociando, les tomo el día, perjudicando a los usuarios de esas vías de comunicación.
En la cuenta regresiva para el inicio de los Juegos Centroamericanos, fechas en que el gobierno del estado estará a la vista de la opinión nacional y en los 31 países participantes, seguro se hagan presentes en estos días los grupos de presión te pedigüeña.
DEL ARREGLO SOBRE EL TÚNEL
Confirmo parcialmente ayer el Gobernador Javier Duarte lo que Eugenio del Barrio, el director de FCC, la que controla la concesionaria del Túnel Sumergido de Coatzacoalcos, propaló en entrevistas la semana anterior: que está en puerta un arreglo para reanudar la encarecida y demora obra. Nada dijo sobre los puntos económicos del acuerdo –cómo se negociarán las enormes diferencias financieras en las aportaciones y sus ejercicios. Se limito a decir que ”se analiza la posibilidad de ampliar de 30 a 40 años en tiempo de la concesión”. Agregó que en breve se daría con detalles el anuncio oficial por conducto de la Secretaria de Infraestructura y Obras Públicas. Le tocará al titular de esa dependencia, Gerardo Buganza, justificar como se tapara la cloaca que el mismo profundizo, al confirmar y exhibirlas irregularidades y excesos de funcionarios estatales y la concesionaria del Túnel.
GIRA DE EPN Y ABUCHEOS PRESIDENCIALES
La medición de la caída en la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto probablemente haya influido en el cambio de planes y en la decisión de no hundir a Veracruz el próximo catorce de noviembre a la ceremonia de inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Ayer se divulgó el ajuste del viaje presidencial al exterior, en vez de los nueve días empleados –que requería autorización del Senado- optó el presidente por irse a Chile y Australia, del 9 al 15 de noviembre, es decir, sólo por siete días, período que no necesita permiso sino sólo dar aviso al Senado.
Y es que en los estadios de México hace tiempo que los presidentes de la República no escapan a la rechifla y abucheos del respetable público. Abuchearon a Gustavo Díaz Ordaz en la olimpiada de 1968 (aunque no sin temor al dientes, dicen), y se le repitieron en la inauguración del estadio Azteca afines de 1970. El desidioso Miguel de la Madrid pagó su indolencia ante el terremoto de la ciudad de México en 1985 y en el mundial de fútbol de 1986 fue abucheado en la ceremonia de inauguración. Más cercanas las rechiflas a Felipe Calderón, en Torreón, Coahuila, en la inauguración del estadio de los Santos, en 2009, y en 2011 se la repitieron en la ceremonia de entrega de trofeo a la selección juvenil sub 17.
Aunque dicen le aseguraban porra de la burocracia estatal que abarrotara el pirata fuentes el próximo viernes para corear y bailar con Ricky Martin, el presidente Peña prefirió no exponerse y poner distancia de por medio a los de tractores que le piden su renuncia por el caso Guerrero, más seguro en el lejano oriente.