#AsuntosPúblicos: AMPLIACIÓN DEL PUERTO DE VERACRUZ

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2014-11-26

Entre los grandes proyectos de inversión para la entidad en estos tiempos invariablemente se cita la ampliación del Porto de Veracruz. Aunque muy anunciado el año pasado, como hemos visto, hace un par de días, el Gobernador Javier Duarte y el coordinador de puertos de la SCT, Guillermo Ruiz de Teresa, se retrataron en el acto de colocación de la primera piedra, de lo que será “el rompeolas poniente”.

Iniciado como proyecto en la pasada administración federal, el gobierno de Enrique Peña Nieto confirmó su prioridad y luego de superar, mediante los estudios de impacto aprobados por la agencia oficial de protección al medio ambiente (semarnat) la oposición de ambientalistas que pretendían frenarlo alegando que se dañaría la zona arrecifal, la decisión de ejecutarlos incluyó en los programas de inversión sexenal; el tema se hizo lugar común en el discurso de los grandes beneficios que la obra traerá a la modernización portuaria del país y en particular al estado de Veracruz.

La obra de ampliación en la zona norte del puerto, que convertiría a Veracruz en un puerto de clase internacional, competitivo con Houston en el Golfo de México, figura en el programa de inversiones de Infraestructura de Transporte y Comunicaciones (2013-2018) anunciado por el Presidente de la República a mediados del año pasado. En el actual sexenio –del cual ya van dos años- se tiene registrada una inversión con variantes según la ocasión y funcionario que declare entre 28 y 29 mil millones de pesos; se ha preciado que la obra es transexenal, su ejecución se extiende hasta el año 2025, con un total entre 61 mil y 69 mil millones de pesos de inversión, distribuida en el sector público y privado. El puerto 2, según los funcionarios de la administración portuaria de Veracruz (Apiver), el año pasado en medio de la consulta por el impacto ambiental, tendría 35 muelles en un espacio de 430 hectáreas, su construcción generaría 10 milempleos directos y 20 mil indirectos. La capacidad de manejo de cargas se elevarán –dijo Ruiz de Teresa ahora en su visita- de 22 a 66 millones de toneladas.

A PASO LENTO

La maqueta y el discurso emocionan, pero en la realidad la inversión se ve lenta. Para los tres primeros años el gobierno de Peña, la aplicación de recursos es magra. Muy distante de los 28 mil o 29 mil que dicen se ejercerán en el sexenio; el primer año, 2013, se fue en ceros; el segundo, 2014, sólo dispuso de 70 millones de pesos y para 2015, el presupuesto de Egresos de la Federación tiene asignado al ”proyecto de ampliación natural del puerto de Veracruz en la zona norte” 220 millones de pesos.

Con ese ritmo de inversión –desconocemos cuando se intensificara, suponemos que en algún momento del calendario- hasta hoy no parece reconocerse en los presupuestos aprobados la importancia en los discursos y eventos oficiales se le atribuye a esta magna obra calificada como la mayor en la historia de la entidad. Sorprende que la construcción de la nueva Aduana Marítima en Veracruz haya recibido en el presupuesto federal en 2014, 226.8 millones y 198.5 millones para 2015, más recursos que la ampliación del puerto.

Más importante que proponer primeras piedras en grandes obras públicas es darles continuidad, que avancen, se concluyan y rindan sus frutos, de acuerdo a la expectativas que generan.

MONTAJES

No es novedad, pero en las comparecencias de los integrantes del gabinete para la supuesta glosa del IV Informe del Gobernador ante diputados locales se sostiene el montaje del tipo circo político-burocrático.

Entendible en principio por el dominio político pleno del campo de la escenificación, la debilidad institucional del Congreso, subordina al Poder Ejecutivo, y dentro del ”recinto legislativo”, el control de la súper mayoría de diputados priistas y aliados sobre una ínfima oposición, que no se duda acepta su rol teatral, la rendición de cuentas resulta un simulacro. Los funcionarios se “lucen”, discursos acartonados que acatan sus logros o plantean sus excusas, ráfagas de cifras sin fuente de confirmación ni indicadores de evolución; formato protegido y limitado para el cuestionamiento y hasta con preguntas “sembradas” en los aliados para la gala discursiva en la respuesta –pitcheo de mamoncito.

Con todo, comentan los asistentes, hay de estilo a estilo. El de campaña de gobernador de dos años –soplado por su maestro y jefe Fidel-, Erick Lagos, secretario de gobierno a punto de renuncia para candidatura de antesala a diputado federal, con multitudes de acarreados que no saben ni a lo que van, sino al comelitón de trompos al pastor para taquiza (y el otro pastor, dizque de almas, el arzobispo Pripólito Larios), o la toma policiaca del Congreso por el disfrazado de general Arturo Bermúdez, de mucho aparato, incluso superior al del gobernador, dicen. Frente a esos desplantes –con cargo al presupuesto público- hasta sencillo se vio ayer el procurador Luis Ángel Bravo.

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