+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-12-10
Acabo ayer la XXIV Cumbre Iberoamericana que congregó durante dos días en Veracruz a jefes de estado, de gobierno y representantes de 22 naciones de habla hispana y portuguesa, y como todas las visitas dieron dos alegrías, cuando llegaron y cuando se fueron. Sobre todo para la población del Puerto, que entre vayas del estado mayor presidencial vio transformada su circulación urbana ordinaria y el comercio por el despliegue de seguridad y bloqueos de las áreas circulantes a los lugares donde se realizaron los eventos diplomáticos.
La selección de Veracruz como sede debido a sus raíces y tradiciones ibérica, hecha por el gobierno federal, anfitrión del evento, colocó al puerto y al estado en el centro de la atención nacional, y también internacional, principalmente en España, cuyos representantes políticos, el rey Felipe VI, el presidente de gobierno Mariano Rajoy, junto con el presidente Enrique peña Nieto, fueron los más destacados participantes.
Le tocó parte de la gloria al Gobernador Javier Duarte, anfitrión de hecho y asistente a los actos, cual jefe de estado (Veracruzano) o miembro del cuerpo diplomático, finalmente reconocido en sus atenciones públicamente por el presidente peña y los mandatarios visitantes.
Pero la Cumbre Iberoamericana como instrumento de cooperación internacional no dejo demostrar su estado. Venida al menos en los últimos años por las diferencias ideológicas y de alineación en bloques económicos de sus países miembros, el protagonismo monárquico español, secundado por México, la cumbre de Veracruz no consiguió restablecer la unidad de la familia iberoamericana. Aunque si aumento la presencia de jefes de estado respecto a las precedentes –asistieron 17 en total-, tres más que en la previa de Panamá; sin embargo, le hicieron el hueco 7 países, los identificados con el subcontinental y la izquierda latinoamericana, Argentina, Brasil, Venezuela, Costa Rica, Ecuador, Bolivia y Cuba, que tienen sus propios intereses en otros mecanismos de cooperación en la región, si bien, al fin diplomáticos, la mayoría de ellos enviaron representantes.
DECLARACIONES
La sesión de jefes de estado y ministro de relaciones exteriores culminaron con la aprobación de varios documentos, unos declarativo sobre los ejes temáticos del evento –Educación, Cultura e Innovación, en un mundo en transformación-, la declaración y resolución de Veracruz y el programa de acción. Y, quizás los documentos más rescatables de la reunión, si es que se empeñan en concretarlos, además de una miscelánea de 11 comunicados especiales, mas de apoyo moral y de buenos deseos de coordinación internacional, presentados por algunos de los países, entre otros la condena el bloqueo económico norteamericano a Cuba, el reclamo argentino al Reino Unido por las Islas Malvinas y su reestructuración de deuda, y los diálogos de paz con la guerrilla (las FARC) del gobierno de Colombia.
Al final lo que queda como tarea y objetivos alcanzables de la Cumbre son los varios proyectos educativos y culturales. La alianza por las movilidad de talentos, que pretende fomentar desplazamientos de alumnos, profesores e investigadores mediante un sistema de becas de nivel superior, un proyecto de biblioteca digital y de redes mundiales de información en el marco de la gente digital cultural para Iberoamérica, y un plan de alfabetización y aprendizaje a los largo de la vida. La siguiente cumbre será Colombia en 2016, ya que ahora se celebrará cada dos años.
El OSO DE NOTIMEX
No fueron las redes sociales las que originaron el borrego de que el mandatario cubano Raúl Castro había llegado al segundo tiempo de la Cumbre Iberoamericana en Veracruz. El oso debe atribuirse con todo su responsabilidad y falta de investigación de información a Notimex, la agencia de noticias del gobierno federal.
Un parte informativo difundido por la agencia y reproducido por otras agencias noticiosas y páginas de Internet, afirmaba que “El presidente de Cuba, Raúl Castro, arribó la mañana de este lunes (sic) a la zona militar del aeropuerto de Veracruz, para participar en la sesión privada, conocida como retiro de la XXIV Cumbre Iberoamericana”. y hasta presumía de jalón de la convocatoria mexicana: “con la llegada del presidente cubano suman 19 los jefes de Estado y de Gobierno de la región asistentes a este mecanismo, que romper quórum, en el último día de trabajo de la Cumbre Iberoamericana”.
La pifia en la identificación del representante cubano, que resultó ser el primer vicepresidente Miguel Díaz Canel, se suma la cadena de errores de la política de medios del presidente Enrique Peña Nieto, la demora e inapropiados mensajes ante asuntos críticos, y ausencia de contactos con medios de comunicación.